Introducción a Isaías

Publicado en 16/11/2010

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ISAIAS
Introducción

EL CONTEXTO HISTORICO

Isaías vivió en un período trascendental de la historia de su país, la segunda mitad del siglo VIII a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, que vio el nacimiento de la profecía escrita en la obra de Amós, Oseas, Miqueas y de él mismo, pero también la caída y desaparición de la mayor parte de Israel (las diez tribus del reino del norte). (Ver cuadro en p. 656.)
En el año 740 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, la muerte del rey Uzías (6:1) puso término a una época de bonanza en que tanto Judá como Israel había disfrutado de unos 50 años de respiro al verse libres de agresiones en gran escala. Pronto sería sólo un recuerdo. El resto del siglo estaría dominado por la voracidad de los reyes asirios: Tiglat-pileser III (745–727), Salmanasar (727–722), Sargón II (722–705) y Senaquerib (705–681). Sus ambiciones no se reducían a simples saqueos sino a formar imperios; y para la consecución de sus fines sacaron de cuajo poblaciones enteras llevándolas cautivas y castigando el más mínimo signo de rebelión con inmediatas y espantosas represalias.
En el año 735 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, Jerusalén sintió la sacudida de su acercamiento, cuando llegaron los ejércitos de Israel y Siria para obligar al rey Acaz a integrar una coalición antiasiria. El enfrentamiento de Isaías con el rey (cap. 7) puso al descubierto cuál era el verdadero problema de este período, es decir, la elección entre una fe sin sobresaltos, y alianzas nacidas de la desesperación; y la decisión del rey de jugar el todo por el todo depositando su confianza no en Dios sino en Asiria, significó implícitamente ser rechazado, tanto él como sus partidarios, y la emisión de la profecía de un rey perfecto, Emanuel, que surgiría del derruido linaje de la dinastía davídica.
Israel pagó su rebelión con la pérdida de sus regiones del norte (“Galilea”, 9:1) hacia 734 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, y de su existencia como nación en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo En cuanto a Judá, colindando con una cosmo polita provincia asiria (2 Rey. 17:24 ss.) en el territorio antes ocupado por Israel, no estaba para gestos patrióticos.
Pero fue un patriota el que sucedió al rey Acaz. Ezequías (para cuya cronología ver 2 Rey. 18:1) era un tizón en quien se turnaban la fe y la impaciencia para reavivar la llama. Gran parte de la energía de Israel fue dedicada a mantenerlo al margen de intrigas contra Asiria (ver sobre 14:28–32; 18:1–7; 20:1–6). Finalmente la pugna hizo crisis en un amargo conflicto entre el profeta y la facción proegipcia de la corte, implícita en los caps. 28–31. El resultado de la misma fue la revuelta de Ezequías contra Asiria (caps. 36, 37), que atrajo contra él el poderío de Senaquerib en el año 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y dejó casi postrado al pequeño reino de Judá, pese a que Jerusalén se vio milagrosamente librada del desastre.
Los tratos de Isaías con Ezequías no se limitaban únicamente a asuntos pertinentes a estrategia política ni al futuro inmediato; su último encuentro con él señaló con precisión la diferencia entre estos dos hombres de fe. En 39:5–7 Isaías mira con gran anticipación a la cautividad en Babilonia, fruto de la desobediencia del rey; pero la única reacción del rey es una sensación de alivio: “¡En mis días habrá paz y estabilidad!” Era una perspectiva comprensible para un monarca pero inaceptable para un profeta. De modo que la profecía sigue su curso hasta su consumación en la sección final.
A los acontecimientos implícitos en los caps. 40–55 se los identifica, sin lugar a dudas, con el nombre de Ciro (44:28; 45:1), lo que nos introduce de golpe al mundo del siglo VI. Este rey de Anzán, de la región sur de Persia, tomó control del Imperio Medo en el año 550 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, y procedió a conquistar la mayoría de Asia Menor en el 547 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Esto le significó una posición dominante contra el Imperio Babilónico (donde los judíos sufrían la cautividad desde antes de la caída de Jerusalén, en el 587 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo). A todo esto el Imperio Babilónico estaba debilitado y dividido; y el rey Nabonido, ausente de la capital (donde su hijo Belsasar funcionaba por delegación), estaba en pugna con los sacerdotes. En el año 539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, Ciro derrotó al ejército babilónico en el campo de batalla y sus fuerzas entraron en Babilonia sin resistencia. Fiel a la profecía en Isa. 44:28, repatrió a los judíos (además de otros pueblos subyugados) con instrucciones de reedificar su templo (Esd. 1:2–4; 6:2–5). Su propia inscripción en el “Cilindro de Ciro” (ahora en el Museo Británico), revela que esa fue su política gene ral, para lograr los buenos oficios de los dioses a quienes devolvía sus santuarios (ver sobre 41:25).
Un considerable número de judíos retornaron, pero pronto chocaron con “el pueblo de la tierra” al rehusar éstos su ayuda para reedificar el templo (Esd. 4:4). El trabajo se paralizó por casi 20 años, hasta que Hageo y Zacarías impulsaron un nuevo intento en el año 520 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, y la obra fue concluida en el 516 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Muchos comentaristas ven esta situación, con sus tensiones humanas y su preocupación en cuanto a Jerusalén y al templo, como el trasfondo presupuesto en los caps. 56–66. En este comentario, sin embargo, la hebra que mantiene unidos los últimos capítulos se considera como temática más que histórica, no más preocupada con Babilonia sino con la tierra natal y la ciudad-madre, ambas tales cuales eran en su imperfección y en la medida que transcendían lo terrenal y miraban a los cielos nuevos y a la tierra nueva, y a la “Jerusalén celestial”.
PATERNIDAD LITERARIA

El punto de vista tradicional y del Nuevo Testamento
Hasta los tiempos modernos el libro de Isa. era universalmente considerado como una unidad, producto del profeta de su nombre del siglo VIII. Un solo manuscrito contenía la totalidad de la obra, hecho que conocemos no sólo por los descubrimientos de Qumrán sino también por Luc. 4:17 (donde la lectura escogida fue de uno de los últimos capítulos); esa presunción se ve corroborada por Eclesiástico 48:22–25, escrito 200 años antes. El NTNT Nuevo Testamento coincide plenamente: ver, p. ej.p. ej. Por ejemplo Juan 12:37–41; Rom. 9:27–29; 10:20, 21.

Crítica moderna

Aparte de las averiguaciones tentativas del exégeta judío medieval Ibn Ezra (cuyas observaciones en otros escritos apoyan al punto de vista tradicional), la idea de una paternidad literaria múltiple de Isa. vio la luz solamente en los dos últimos siglos. Su forma más simple y persuasiva es adjudicarle a Isaías los caps. 1–39, y los caps. 40–66 a un profeta anónimo que vivió entre los exiliados de Ba bilonia en el siglo VI. Se sugirió que, como una secuencia apropiada de Isaías, esa obra fue agregada como un apéndice de Isa. y, siendo anónima, finalmente perdió su identidad separada.
Los principales argumentos en favor de esta tesis y de sus principales variantes son, en primer lugar, lo que se ha llamado la “analogía profética”; es de cir, el hecho de que los profetas habitualmente se dirigían a sus contemporáneos (y los destinatarios de los caps. 40–66, eran predominantemente los exiliados); y, en segundo lugar, el estilo y vocabulario distintos y el énfasis teológico particular de los caps. 40–66. De esto nos ocuparemos más adelante.
Pero ningún erudito sostiene esta teoría en esta manera sencilla, pues por sus propios principios exige mayor elaboración. Un somero análisis muestra que los caps. 1–39 pertenecen a Isaías, subdivididos en una colección básica de oráculos del profeta que se remontan al siglo VIII, suplementada con posterioridad por discípulos en distintos períodos (p. ej.p. ej. Por ejemplo los caps. 13, 14 del exilio babilónico en el siglo VI; los caps. 24–27 probablemente al finalizar el régimen pérsico, en el siglo IV). Este material añadido, incluyendo numerosas contribuciones menores, suma alrededor de 250 versículos de los caps. 1–39 (es decir, alrededor de un tercio), y algunas de las unidades mayores serán analizadas como formadas de varias partes, con su propia historia de crecimiento.
A los caps. 40–66 se los divide generalmente en dos partes principales: Deutero- (es decir, segundo) Isa. (40–55; exílico; digamos alrededor de 545 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) y Trito (tercero) Isa. 56–66; postexílico; diga mos alrededor de 520 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo). A la primera sección (caps. 40–55) se la considera habitualmente como una unidad, la obra de un “gran desconocido” discípulo de Isaías; en cuanto a la última parte (caps 56–66), muchos creen que es obra de los seguidores del segundo profeta (Deutero-Isaías), de distintas escuelas de pensamiento, que interpretaron su mensaje a la siguiente generación. Los comentaristas discrepan sobre el número de situaciones históricas y de partidos (p. ej.p. ej. Por ejemplo moralista, institucionalista, patriótico, universalista) que aquí se descubren, y, consecuentemente, en su análisis del Trito-Isaías; pero al menos se detectan por lo general cuatro fuentes en estos 11 capítulos.
Es importante tener en cuenta que esta supuesta galaxia de autores y suplementos no es totalmente arbitraria. Una vez aceptado el criterio inicial de dividir el libro, no se lo puede descartar así como así; debe ser aplicado en forma consistente (con los resultados que hemos visto) o no aplicarlo en absoluto. De modo que, a pesar de la atractiva simplicidad de una obra supuestamente compuesta por dos volúmenes (por Isaías y un sucesor), la única alternativa viable a un solo autor no es pensar en dos autores sino en algo así como una docena.
Es de justicia añadir que recientemente el acento de los eruditos críticos ha sido puesto en la unidad de esta diversidad. Los suplementadores son considerados como una escuela de discípulos impregnados del pensamiento de Isaías y profetizando en su espíritu a las nuevas generaciones. De modo que sus enseñanzas, según este punto de vista, generaron vástagos durante siglos después de su muerte, y su nombre fue unido, con toda propiedad, a la fa milia de escritores surgida de sus oráculos.

Evaluación de los argumentos en favor de la autoría múltiple

En vista de la fuerte tradición en favor de la unidad de la paternidad literaria, la carga de la responsabilidad de probar lo contrario descansa sobre los que dividen el libro. Los principales criterios sustentados por ellos no son invulnerables.
1. La analogía de la profecía. Si los caps. 40–66 son de Isaías, es innegable que la profundidad y extensión de su inmersión en una época distante hacen que su experiencia sea altamente excepcional. Pero, en primer lugar, rechazar aquello que trasciende las analogías conocidas es exaltar la analogía sobre la razón, e incidentalmente no estar de acuerdo con el Dios innovador de estos caps. (43:18). En segundo lugar, exagera en esta instancia lo que es una diferencia de grado más bien que de clase entre estos caps. y el resto. Los caps. 1–39 contienen muchas excursiones hacia un futuro reconocible, las que han sido en la mayoría de los casos atribuidas por los críticos a editores posteriores más que a Isaías, basándose en la misma “analogía de la profecía” (la que entonces pasa a estar basada en textos adoptados para apoyarla). Además, algunas de estas profecías hablan (como lo hacen los caps 40–66) como desde dentro del futuro que describen, p. ej.p. ej. Por ejemplo en los tiempos perfectos del bien conocido oráculo del nacimiento en 9:2–6, o en la visión de la cautividad y juicio en 5:13–16. Con un alcance más grande, Jeremías celebra la condenación de Babilonia como estando en el punto de vista de la generación final de cautivos, urgiéndoles a escapar (Jer. 50:8; 51:45;  cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 48:20), aunque él había prohibido tales pensamientos a sus contemporáneos literales en su época y papel diferentes (Jer. 29:4–14).
Aun más adecuado a nuestro punto, 13:1–14:23 (un oráculo atribuido a “Isaías hijo de Amoz”) ve a Babilonia como la ven los caps. 40–66, no como la anárquica provincia asiria de la época de Isaías sino como un poder mundial cuya caída inminente significará el fin del exilio de Israel. A este oráculo debemos agregar la visión tipo sueño de 21:1–10, donde el informe de la caída de Babilonia pone a Isaías en estado de perplejidad.
A la luz de todo esto, el involucramiento intenso de los caps. 40–66 con el exilio babilónico, sus enseñanza y su secuela, puede trascender las expectativas del lector, pero difícilmente las de Isaías. Para él podía bien ser el florecimiento final de su preocupación con la interacción entre aquellos opuestos, Babilonia e Israel, en los propósitos de Dios a largo plazo, y representar el cumplimiento de su ministerio.
Puede ser valioso agregar que aun la anomalía más grande, el mencionar a Ciro un siglo y medio antes de su época (44:28; 45:1), no le faltan paralelos (ver la predicción sobre Josías, el doble de este intervalo, en 1 Rey. 13:2). En segundo lugar, el poder para predecir es precisamente la prueba anunciada aquí de que Yahweh solo es Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:21–23, 26–29; 44:7, 8, 25–28; 46:10, 11; 48:3–8. Note que 48:8 culpa a la sordera de Israel, no al silencio de Dios, por la ignorancia de la nación de las nuevas cosas que han sucedido al final del exilio).
2. El estilo característico de los caps. 40–66. Este sería un argumento válido contra la paternidad literaria de Isaías, solamente en el caso de que estos capítulos estuvieran dirigidos a una situación y a destinatarios comparables a los de 1–39. Pero si de veras son de Isaías, son el producto de su ancianidad; un mensaje escrito, no predicado; preocupado por consolar y no para advertir; dirigido a las futuras generaciones con apenas un vistazo al presente. Se trata de circunstancias inmensamente diferentes. Tales profecías pueden parecer una improbabilidad intrínseca (ver lo anterior), pero las objeciones no se pueden hacer tanto al anverso como al reverso. En realidad lo extraordinario sería (aceptado, en favor del argumento, que Isaías fuera el autor) que un cambio tan radical de situación, método y objeto no produjera ningún cambio apreciable de pensamiento y expresión.
Por cierto que habría de esperarse en los caps. 1–39, si todo el libro fuera de Isaías, ocasionales anticipos de los caps. 40–66, cuando se anticipaban momentáneamente los temas de este último capítulo y eso es lo que ocurre. Se le expresa a Senaquerib en 37:26 (701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo), la soberanía de Dios en la historia, tema principal de los caps. 40–66. Parece que Yahweh está diciendo: “¿No lo has sabido? ¿No lo has oído? (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:28), que desde tiempos antiguos, yo lo hice (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:4, heb.), que desde los días de la antigüedad (cf.cf. Confer (lat.), compare 45:21; 46:10) lo dispuse (cf.cf. Confer (lat.), compare 46:11; 48:3)?” Un lenguaje similar so bre este tema se descubre en 22:11. Sobre el “gran éxodo” el cap. 35 no sólo compite exitosamente con la más refinada elocuencia de los caps. 40–66 (con los que tiene que agruparse si se quiere mantener la teoría de la múltiple paternidad literaria), sino que también, y en casi todos sus versículos, utiliza los giros idiomáticos especiales de los caps. 1–39. Además, en las visiones referidas a la armonía final, difícilmente pueden separarse pasajes tales como 11:6–9 y 65:25. Puede que se trate de rarezas comparativas, pero son las primicias reconocibles de una cosecha posterior.
3. Vocabulario. Las denuncias iniciales de Isaías exigían términos tales como “zarzas y ortigas”, “azote”, “turbión”, “remanente”; pero la última parte del libro cuyo tema es la confianza restablecida y la vocación, pone el acento en la iniciativa de Dios para “crear”, “elegir” y “redimir”. Sus “propósitos” parecieran abarcar lejanas “riberas”, el “fin de la tierra” y “toda carne”; esto, por supuesto, da lugar a una invitación a la “alabanza”, la “alegría” y “cantar alabanzas”. Aun las partes subsidiarias de la oración reflejan el cambio de sujeto, puesto que los últimos capítulos abundan en vocablos que ponen énfasis y calidez a una aseveración.
Sin embargo, junto a las variaciones, debemos mencionar la cantidad significativa de vocablos que son comunes a ambas partes de Isa., y que rara vez, o nunca, se los encuentra en otros pasajes del ATAT Antiguo Testamento. “El Santo de Israel” (12 veces en 1–39, 13 veces en 40–66) es el ejemplo mejor conocido, pero varias otras expresiones para Dios añaden su más pequeño testimonio: p. ej.p. ej. Por ejemplo el término yoser (el que forma o proyecta) usado con un pronombre posesivo (22:11; 29:16; 44:2); “el Fuerte de Israel (Jacob)” (1:24; 49:26; 60:16). También hay algunos vocablos únicos en su género, para designar a Israel que ocurren en ambas secciones, tales co mo “ciegos” (29:18; 35:5; 42:16–18), “sordos” (29:18; 35:5; 42:18; 43:8), “los que abandonan a Jehovah” (1:28; cf.cf. Confer (lat.), compare 65:11), “rescatados de Jehovah” (35:10; 51:11), “la obra de mis manos” (29:23; 60:21). (Es tos ejemplos han sido tomados de una lista de R. Margoliath, The Indivisible Isaiah, 1964.) Es el gran repertorio de expresiones isaíticas que ha originado la teoría (que se apoya en muy escasa evidencia) de que un grupo de discípulos perpetuaron las formas de pensamiento de Isaías a lo largo de los siglos. Es más fácil imaginar una sola mentalidad.
4. Teología. Debería estar claro, a esta altura de nuestro estudio, que estas dos partes principales del libro enfrentan situaciones diferentes y se complementan en sus enseñanzas. Pero hay más que esto. El comentarista J. A. Motyer sugiere que las profecías de los caps. 1–39 predicen un devastador castigo histórico que plantea serios problemas teológicos en vista de las doctrinas y promesas esta blecidas en otras partes de esos caps. Por lo tanto, los caps. 40–66 son más que una consumación: son una solución sin la cual los caps. 1–39 terminarían en una discordancia irre soluble. Y “si un profeta puede ser inspirado para declarar la verdad de Dios en el contexto de la historia, … no es pedir mucho que también fuera inspirado para hallar las soluciones a los problemas teológicos planteados por esas revelaciones … ”
Para resumir: la teoría de la paternidad literaria múltiple (desde que la paternidad dual se reduce necesariamente a esto) crea por lo menos tantas dificultades como las que trata de evitar. (También plantea interrogantes en otras partes del ATAT Antiguo Testamento, donde los profetas preexílicos utilizan material de este libro; pero no vamos a detenernos en este punto aquí.) La teoría hace de Isaías el autor de un torso; admite un criterio de análisis por el cual muy pocos de los profetas serían los autores de sus escritos; supone siglos de actividad creadora no solamente de una escuela isaítica sino de grupos similares reverentes de otros profetas, cuya libertad para desa rrollar o adaptar la obra de su maestro se compara, notablemente, con la prolijidad y el cuidado, en una fecha no muy posterior, de transmitirla en forma inalterada, y cuya existencia no pasa de ser una inferencia. También está obligada a responder a la primitiva e inalterada tradición sobre la unidad de Isaías, y resolver el problema que le crea el hecho de que, aparentemente al menos, el NTNT Nuevo Testamento apoya este punto de vista.
Por cierto, puede argüirse que el NTNT Nuevo Testamento no se pronuncia sobre estos problemas, sino que se reduce a citar sin digresiones; esta es la opinión de muchos que aceptan su autoridad sin reservas. No obstante, es una exégesis más directa, a menos que las objeciones sean aplastantes, considerar que “Isaías” ahí significa “Isaías”; y en todo sentido esta hipótesis pareciera ofrecer una simplicidad similar. Las alternativas (de las cuales hay más que las que hemos mencionado) tienden a hacerse más elaboradas mientras más se las estudia; y esto no constituye un síntoma tranquilizador. Cuando esto ocurre, es tiempo de buscar un centro diferente y un esquema más integrado y más ajustado a la realidad.

BOSQUEJO DEL CONTENIDO

1:1-31    Una situación de crisis
1:1    El profeta y su tiempo
1:2-4    La gran acusación
1:5-9    La devastación de Judá
1:10-20    Corrupción pietista y su limpieza
1:21-31    El lamento de Dios y su determinación

2:1—4:6    La Jerusalén de Dios y la Jerusalén del hombre
2:2-5    La ciudad de Dios
2:6-9    La ciudad de Mamón
2:10-22    El terror del Señor
3:1-15    Juicio por decadencia
3:16—4:1    De la seda al cilicio
4:2-6    La gloria por venir

5:1-30    La amarga vendimia
5:1-7    La parábola
5:8-23    Los seis ayes
5:24-30    Los depredadores de Dios

6:1-13    El llamado del profeta

7:1—12:6    Tormenta y sol: Asiria y Emanuel
7:1-17    Isaías enfrenta al rey Acaz
7:18—8:22    Explicación de la elección
9:1-7    El amanecer mesiánico
9:8—10:4    La sombra sobre Samaria
10:5-34    El hacha de Dios sobre Judá
11:1—12:6    El reinado mesiánico

13:1—23:18    Mensajes para las naciones
13:1—14:23    Babilonia
14:24-27    Asiria
14:28-32    Filistea
15:1—16:14    Moab
17:1-14    Damasco e Israel del norte
18:1-7    Etiopía
19:1-25    Egipto
20:1-6    La crisis de Asdod
21:1-10    Babilonia, “Desierto del Mar”
21:11, 12    Edom
21:13-17    Arabia
22:1-25    Jerusalén
23:1-18    Tiro

24:1—27:13    La victoria final de Dios
24:1-23    La tierra y el cielo son juzgados
25:1-12    La gran liberación
26:1—27:1    Triunfo después de aflicción
27:2-13    Un pueblo para Dios

28:1—31:9    La crisis asiria: ¿La ayuda de Dios o de los hombres?
28:1-29    Un desafío a los escarnecedores
29:1-8    La liberación de último minuto para Ariel
29:9-24    La oscuridad interior de Israel: profundizada y desvanecida
30:1—31:9    Egipto y Asiria en perspectiva

32:1—35:10    La salvación y su oscuro preludio
32:1-8    Un reino de verdaderos hombres
32:9-20    No es llano el camino a la paz
33:1-24    El anhelo de ser libres
34:1-17    El juicio universal
35:1-10    El desierto floreciente

36:1—39:8    Las pruebas supremas para Ezequías
36:1—37:38    La matanza asiria
38:1-22    La enfermedad de Ezequías
39:1-8    Los enviados de Babilonia

40:1—48:22    La larga noche en Babilonia
40:1-11    El Señor largamente esperado
40:12-31    Dios el incomparable
41:1-29    Dios y la historia
42:1-17    Luz para las naciones
42:18—48:22    Siervo inconstante e inmutable Señor

49:1—55:13    La alborada de la redención
49:1-13    El segundo “cántico del Siervo”
49:14-23    Consuelo para Jerusalén
49:24—50:3    Consuelo para los cautivos
50:4-9    El tercer “cántico del Siervo”
50:10, 11    Un epílogo al cántico
51:1-8    Más sustento para la fe
51:9—52:12    Expectativa creciente
52:13—53:12    El cuarto “cántico del Siervo”
54:1-17    La fecunda ciudad madre
55:1-13    Gracia abundante

56:1—66:24    Gloria y vergüenza de Sion
56:1-8    Bienvenida a los proscritos
56:9—59:15a    La vergüenza de Sion
59:15b-21    El libertador solitario
60:1—62:12    La gloria de Sion
63:1-6    El vengador solitario
63:7—64:12    Las necesidades urgentes de Sion
65:1—66:24    La gran divisoria
Comentario
1:1-31 UNA SITUACION DE CRISIS

1:1 El profeta y su tiempo
Isaías significa “Yahweh (es) salvación”, nombre muy apropiado para el “profeta evangélico”. La lista de reyes indica que profetizó durante no menos de 40 años, desde c. 740 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, —último año de Uzías (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:1)—, hasta algún tiempo después del sitio de Jerusalén en el año 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, en la época de Ezequías cuyo reinado continuó hasta 687/6 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo

1:2-4 La gran acusación
El llamado a los cielos y a la tierra nos trae a la memoria las últimas órdenes de Moisés (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 30:19), y en el cual el vocablo enfático hijos añade una nota de intensidad personal. En la directa declaración de Dios de los vv. 1b, 3 ([Yo] crié … mí … mi) con el comentario confirmatorio del v. 4, ya estamos en el corazón de la crisis: la familia de Dios ha roto relaciones con él. (El v. 3 es aun más conmovedor en el conciso original, sin el pero. En el v. 4a el sentido bien puede ser “generación de malignos, hijos depravados [de Dios]”, la misma pa radoja que en el v. 2b). El título Santo de Israel es casi peculiar a Isaías; se lo encuentra en 12 oportunidades en los caps. 1–39 y 13 en 40–66. La expresión se encuentra sólo dos veces en el resto del ATAT Antiguo Testamento. Es un eco de las voces de los serafines (6:3), pero al mismo tiempo mitiga la lejanía de “santo” por el hecho de que Dios se da a Israel. Ose. 11:9 anticipa este pensamiento.

1:5-9 La devastación de Judá

Sea que se trate de uno de los últimos oráculos de Isaías, colocado aquí para iniciar el libro con una nota de urgencia, o de un fogonazo de una visión pre via (tal cual lo sugiere el como de los vv. 7d, 8d, pues el profeta parece describir lo que nadie sino él puede ver), en ambos casos pone de relieve ciertos temas que le fueron señalados en ocasión de su llamado. Cf. la cerrazón mental del v. 5a con 6:9 s.; la devastación del v. 7 con 6:11 s., la preservación de los pocos en el v. 9 con 6:13. Tenemos aquí la primera insinuación del motivo “remanente” que se hará prominente a medida que avanza la profecía (ver especialmente 10:20–22).
5, 6 El cuadro no es el de un hombre enfermo, sino de uno azotado hasta el borde de la muerte y que, sin embargo, pide más. Así lo deja entrever el v. 5a y los síntomas de 6b son los de heridas recibidas, cf.cf. Confer (lat.), compare las llagas con las “heridas” de 53:5.  7, 8 Aparece aquí la realidad literal: es la tierra de Judá la que ha sido pisoteada por las hordas extranjeras, quedando en pie solamente Jerusalén (Sion). Es evidente que se trata de las consecuencias de la invasión de Senaquerib, bosquejada en 2 Rey. 18:13, con sus efectos entrevistos en Isa. 37:30–32, y su estadística registrada en el “Prisma Taylor” donde Senaquerib declara haber capturado no menos de 46 ciudades amuralladas, junto con innumerables aldeas y 200.000 personas. La cabaña es la choza del labriego o del vigía, abandonada reliquia de la cosecha. 9 Es lo que se merece la gloriosa Sion, en un tris de ser barrida de la faz de la tierra como Sodoma.

1:10-20 Corrupción pietista y su limpieza

10 ss. El recibir el apelativo de Sodoma implicaba en un solo acto la acusación y la sentencia. Como lugar de desastre, Sodoma significó todo lo que Pompeya e Hiroshima nos significan a nosotros; de ahí el v. 9. Por mala reputación ocupaba un sitial destacado, hasta que Isaías anunció el v. 10. Tuvo la confirmación de Ezequiel (cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 16:48) y de nuestro Señor (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 11:23), que establecieron la medida de la culpa según la oportunidad. De todos los arranques proféticos sobre la irrealidad religiosa (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 15:22; Jer. 7:21–23; Ose. 6:6; Amós 5:21–24; Miq. 6:6–8) ésta es la más poderosa y sustentada. Su vehemencia no la supera ni siquiera Amós, y se complementa en su forma y contenido. Primero se rechazan las ofrendas y luego los oferen tes (vv. 11, 12); pero a medida que el tono de Dios se agudiza yendo del disgusto al asco, su acusación específica se retiene hasta el espeluznante final del v. 15: ¡Vuestras manos están llenas de sangre!
El reproche da paso al mandato, en ocho llamadas atronadoras, a dejar de hacer lo malo (v. 16) y aprender a hacer lo bueno (v. 17). Esto es arrepentimiento en su pleno significado, absolutamente personal y totalmente práctico (cf.cf. Confer (lat.), compare Dan. 4:27; Mat. 3:8; Luc. 19:8). Estas demandas profundas nos preparan para la oferta de la salvación inmerecida que sigue inmediatamente.
18 Es notable que el gran ofrecimiento, al igual que la gran acusación de los vv. 2–4, aparezca como un eco de los tribunales de justicia: Venid … y razonemos juntos, es decir, “discutamos nuestro caso” (cf.cf. Confer (lat.), compare Job 23:7). Dios exige una franca confrontación; pero, dado eso, puede cambiar lo inalterable, y borrar lo imborrable (la grana y el carmesí no sólo son deslumbrantes: son colores indelebles); solamente así el llamado lavaos (16) puede ser otra cosa que una burla. 19, 20 Nos recuerda, una vez más, a Deut. 30:15–20 (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre v. 2), que casi podría denominarse el texto de la disertación.

1:21-31 El lamento de Dios y su determinación

1:21–23 Pureza perdida. 21, 22 Al igual que en la endecha “¡Cómo han caído los valientes!” (2 Sam. 1:25; cf.cf. Confer (lat.), compare el “¡cómo!” de Isa. 14:12; Lam. 1:1, etc.) el tema es la gloria esfumada; aun las metáforas que se refieren a ello van de lo trágico a lo trivial (prostituta … plata … vino). Lo único que se lamenta es la pérdida moral: no el imperio de David o la riqueza de Salomón, simplemente su justicia. 23 Presenta en miniatura la misma progresión des-de la revuelta espiritual a la injusticia social que se describe entre los vv. 2 y 17.
1:24–26 Fuego purificador. Dios toma su propia metáfora del v. 22, para revelar el ardiente aspecto del amor y el misericordioso aspecto del juicio. Es el amor, lo opuesto a la indiferencia, que considera tus escorias como mis adversarios; cf.cf. Confer (lat.), compare 62:1; Apoc. 3:19.
1:27–31 Fuego destructor. La línea trazada por Dios entre amigos y adversarios, los “redimidos” y los quebrantados, pasa a través de Sion; no entre judíos y gentiles sino entre convertidos (sus arrepentidos, es decir, los que “tornan”) y rebeldes. Para estos últimos, el fuego es el fin, no el comienzo. La clave para la metáfora de los robles y los jardines (vv. 29, 30) está en el v. 31: representan la fuerza y organización humanas, en las cuales nos sentimos tentados a confiar, es decir el fuerte y su trabajo; cf.cf. Confer (lat.), compare Amós 2:9. (Es innecesario ver en todo esto una referencia a ídolos o a ritos de la fertilidad, p. ej.p. ej. Por ejemplo los pequeños “jardines de Adonis” cuyo marchitarse representaba la muerte anual de Dios, si bien esto pudiera haber sugerido esa insólita metáfora.) Hay un eco moderno a la advertencia de que la destreza del hombre puede conducir a su perdición, la chispa que enciende la conflagración.

2:1-4:6 LA JERUSALEN DE DIOS Y LA JERUSALEN DEL HOMBRE
2:1 El nuevo encabezamiento sugiere que estas profecías pueden haber circulado como una unidad antes de ser incluidas en la colección completa. Alternan bruscamente entre la gloria final de Jerusalén y su sórdida actualidad.

2:2-5 La ciudad de Dios

Aquí, como en el casi idéntico pasaje de Miq. 4:1–5, se descubre la verdadera eminencia de Sion, que el Señor está en ella (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 68:15, 16, donde los picos de los montes más altos miran “con envidia” [NC]); y esta es la única gloria de la iglesia. Su papel no es intimidar a los hombres sino atraerlos (vv. 2c, 3a); pero los hombres necesitan de la verdad y del gobierno inflexible de Dios (vv. 3b, 4a; cf.cf. Confer (lat.), compare 42:4), el inconmovible centro de todo círculo perfecto. El idílico final de la profecía no puede escindirse del comienzo, o se nos deja con la amarga caricatura de esta escena en Joel 3:9, 10. De modo pues que tanto aquí como en Miq., la visión aparece como una apelación (v. 5) no al sueño de realizar algún día un movimiento mundial, sino a responder en la actualidad y en el sitio donde estemos.
Es probable que nuestro Señor tuviera en mente este pasaje cuando la primera señal de afluencia de gentiles dio cumplimiento a su profecía en Juan 12:32, de ser levantado (el mismo verbo, en un sentido más rico, como aparece en la LXXLXX Septuaginta (versión griega del AT) de Isa. 2:2b; “elevado” [RVARVA Reina-Valera Actualizada] “ensalzado” [NC]) para atraer a sí a todos los hombres.

2:6-9 La ciudad de Mamón

La marejada de supersticiones (v. 6), alianzas (v. 6c) riquezas (v. 7a), armamentos (v. 7b) e ídolos (v. 8), que hacían de la cosmopolita Judá cualquier co sa menos la luz de las naciones descrita más arriba, sugiere los días de Jotám y Acaz, muy al comienzo de la carrera de Isaías, en el período comprendido entre la prosperidad de Uzías y las reformas de Ezequías. Aunque aglomerada de gente, la tierra está desprovista: lo tiene todo a excepción de Dios (v. 6a).
6 Sobre la reputación de los filisteos como adivinos, cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 6:2–6; 2 Rey. 1:2–4. 7 En cuanto al materialismo que se menciona, ver Deut. 17:16, 17. 8 El vocablo que utiliza para ídolos es un término favorito de Isa., tal vez porque es idéntico al adjetivo “inútiles” o “nulos” (cf.cf. Confer (lat.), compare Job 13:4). 9 Hombre y ser humano (adam, … is, los términos genérico e individual para “hombres”); el Sal. 49:2 traduce esos vocablos como “gente común” y “gente notable”; pero nos parece que es demasiado rebuscado. Se repiten, como una manera de decir “todos” en los vv. 11 y 17.

2:10-22 El terror del Señor

Los siniestros refranes (vv. 10b, 19b, 21b; 11 y 17) y la inmensidad de la escena, le dan una extraordinaria fuerza a este poema. Es la consumación de la visión inicial por Isaías del Señor “alto y sublime” (6:1), y establece el argumento final contra la confianza depositada en la potencia terrenal, tema constante de esta profecía. El hecho de que haya un día de Jehovah de los Ejércitos (v. 12) le da a la predicación de Isaías la misma fuerza impelente que a Pablo (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 17:31) —elemento que la iglesia tiende a perder— y en este pasaje la referencia es, sin duda alguna, al último día, no a una crisis interme dia. Esto lo veremos en mayor detalle en los caps. 24–27 (apocalípticos).
La seguidilla de cosas altas cubre mucho de lo que siempre hallamos como imponente en los recursos naturales (vv. 13, 14), las defensas construidas (v. 15) y las realizaciones técnicas y culturales (v. 16; ver más adelante). Y, sobre todo, en el hombre mismo y en la religión hecha por el hombre (vv. 17, 18). Pero más notable aun es el final, su escena de frenético apuro (como el de Apoc. 6:15–17) haciendo resaltar la presente paciencia de Dios, que podría reducirnos, en un instante, a una huida ignominiosa y a arrojar lo que por tanto tiempo nos ha ordenado arrojar afuera (v. 20).
16 Tarsis significa probablemente una refinería, y los barcos así denominados serían los construidos para transportar cargas de lingotes. O pudiera referirse a Tartesio, en España, y para barcos de ultramar (cf.cf. Confer (lat.), compare 23:6). El extraño vocablo que se traduce barcos hace hincapié en su belleza (lujoso), más que en su tamaño. 22 No figura en la LXXLXX Septuaginta (versión griega del AT) pero tiene la misma importante función del v. 5 para traducir la visión en acción. La alusión hálito … nariz se refiere a la fragilidad de la vida humana; constituye un efectivo preludio al próximo capítulo.

3:1-15 Juicio por decadencia

Así como en la escena anterior todo era a lo cósmico y abrumador, aquí es a lo pordiosero. Es un estudio en desintegración, bajo la presión de la esca sez en un pueblo sin ideales. Esa escasez, que es desesperante, se manifiesta de dos maneras: en las cosas materiales (pan y agua, v. 1; vestido, v. 7) y en un déficit de liderazgo (vv. 2–4). En algunas partes de Judá la profecía comenzaba a cumplirse, sin duda alguna, cuando los asirios saquearon la tierra y deportaron a los cautivos (ver sobre 1:5–9), pero su total cumplimiento esperó un siglo hasta que Nabucodonosor llevó a los ciudadanos más capa ces a Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 24:14), dejando atrás un régimen débil e irresponsable.
2, 3 La lista de los cabecillas nos permite un vistazo de primera mano a la sociedad en los tiempos de Isaías, cuyas respetables figuras incluían una mezcla de charlatanes (adivinos … experto … encantador); 4 ss. Pero con todo el desgobierno de este grupo diverso, peores cosas habrían de ocurrir: al principio una total incompetencia y la anarquía resultante (vv. 4, 5), y finalmente una ruina tan completa, que parecería irrecuperable (vv. 6–8). Los muchachos del v. 4 constituyen una eficaz metáfora como los muchachos y mujeres del v. 12; pero esta ruina (v. 6) bien puede tener un sentido lite ral. A pesar de la certeza de que Jerusalén no caería ante Senaquerib (37:33–35) Isaías vio, con la misma claridad con que lo vio Miqueas, que su gloria final (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:2, 5) tendría que ser precedida por la destrucción (22:4, 5; 32:6; cf.cf. Confer (lat.), compare Miq. 3:12; 4:1–8). No formó parte de su enseñanza (si bien con frecuencia se asegura que lo fue) que Dios preservaría su ciudad en forma incondicional.
Paradójicamente, el total derrotismo predicho en los vv. 6 y 7 es detectado en los versículos siguientes al actual espíritu de bravata. 8, 9 La clara muestra del libre pensar y osada inmoralidad descritas en estos versículos no sólo afrentan a Dios mismo, quien es la única fuente de gloria (como lo hace patente el sorprendente cierre del v. 8), sino que, en última instancia, no le deja a uno nada en que creer. Luego que el escéptico se haya dado gusto, queda va rado en el yermo que él mismo ayudó a producir. De manera que los 13–15 dictan sentencia contra los contemporáneos brutales y despiadados de Isaías, que dieron impulso al fatal proceso. El cap. 5 será más explícito; pero no será más condenatorio.

3:16-4:1 De la seda al cilicio

Nunca la trivialidad fue expuesta con tanta falta de piedad o más abruptamente alcanzada por la tragedia. Aun el desfile inicial es chocante como también absurdo, contra el horrible trasfondo del v. 15 que es su costo humano. No hay necesidad de caricatura: los 21 detalles del atavío (vv. 18–23) conforman un pequeño reino por sí mismo, suficiente para ocupar toda la mente, y totalmente vulnerable. La terrible escena de la transformación (3:24–4:1) ha sido establecida más de una vez, y en los vv. 25, 26 el destino del individuo se transforma en un símbolo de la ciudad-madre misma, imagen que puede utilizarse nuevamente tanto para referirse a Babilonia como a Jerusalén (cf.cf. Confer (lat.), compare 47:1–3; 52:2).
Si bien estas trivialidades en particular pueden parecer remotas, todas las generaciones —y ambos sexos— tienen sus propios y solemnes ab surdos que pueden ser totalmente absorbentes. En el contexto de estos capítulos nos muestran un aspecto más de gloria terrenal, su vacuidad, que debe ser avergonzada ante la gloria de Dios. Este esplendor se abre paso en la siguiente sección.

4:2-6 La gloria por venir

El tenor general de este pasaje, en su contexto, es que la salvación yace más allá del juicio. La gloria de Israel debe ser la de un nuevo crecimiento después de la destrucción, de santidad luego de ser purificados por fuego, y de la shekinah de Dios, es decir la presencia manifiesta de Dios, como en los días del éxodo.
2 El retoño tiene su paralelo en el fruto de la tierra. Quiere señalar que Israel debe nacer de nuevo: desde sus raíces debe surgir una nueva generación cuan do el juicio haya destruido toda su gloria presente y dejado muy pocos sobrevivientes. Lo que aquí se tiene en mente es una comunidad renovada; más adelante surgirá que un Hombre constituirá este crecimiento por excelencia (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 23:5; Zac. 3:8; 6:12; y cf.cf. Confer (lat.), compare expresiones similares en Isa. 11:1).
3 Obsérvese el individualismo: el nuevo Israel consistirá de los personalmente santos, cuyos nombres están en el libro de la vida (cf.cf. Confer (lat.), compare con la última frase, Exo. 32:32; Mal. 3:16; Apoc. 20:12–15). Pero 5 los describe como una comunidad, reunidos en un espíritu muy distinto al de 1:13, y resguardados por la gloria de Dios. Esta gloria reposará sobre todo lugar del monte Sion, desde el momento en que todos son san tos, y por ello no estará reducida al santuario, como ocurría en el desierto. El himno 112 de Cantos Bíblicos basa el tema de una de sus estrofas en los vv. 5 y 6; con toda justicia ve en esa expresión la presencia de Dios “como gloria y dosel” por encima y alrededor de la iglesia. 6 Cf. 25:4, 5.

5:1-30 LA AMARGA VENDIMIA

Con una secuencia independiente, este capítulo tiene mucho en común con los que le precedieron (para la metáfora de la vendimia, cf.cf. Confer (lat.), compare 3:14; sobre la hu millación de los encumbrados, cf.cf. Confer (lat.), compare 2:9 con 5:15) y castiga algunos de los pecados sociales que ya hemos visto. Lleva la extensa obertura del libro a un fortísimo clímax.

5:1-7 La parábola

Esta es una pequeña obra maestra. 1 Su introducción, una canción de amor (BJBJ Biblia de Jerusalén) halaga al oído y despierta la imaginación; la viña, al igual que el jardín amu rallado y el vergel del Cantar de los Cantares de Salomón (Cant. 4:12–15) seguramente hablará de una novia y su hermosura, guardada celosamente para el novio. 3, 4 Pero los oyentes quedan boquiabiertos por el anticlímax y por pedírseles su opinión, para descubrir que, al igual que David ante Natán (2 Sam. 12:1–7) habían estado asintiendo a su propio enjuiciamiento (cf.cf. Confer (lat.), compare también Mat. 21:40–43). 7 Finalmente, en el lenguaje original se pone énfasis en la acusación valiéndose de una inolvidable última línea, tersa como un epigrama. Su doble juego de palabras desafía toda reproducción, pero en una versión libre diría: “¿Halló rectitud? ¡Sola mente tumultos! ¿Halló decencia? ¡Solamente desesperación!”
La parábola trae a su culminación, como nada podría hacerlo, la sinrazón y lo indefendible del pecado; nos hallamos buscando alguna causa que ex plique el motivo del fracaso de la vid, y no hay ninguna. Solamente los seres humanos pueden ser tan caprichosos.

5:8-23 Los seis ayes

Aquí, “las uvas silvestres de Judá” (frase de G. A. Smith) se muestran en los términos más sencillos. Los ayes se suceden unos a otros con progresiva ra pidez, para dar un sentido de creciente vehemencia, como en las apelaciones emocionantes en el clímax de 1:12–17. Son una muestra, no un inventario, relacionados con el tema prevaleciente de Isaías sobre la arrogancia humana y su caída; por lo tanto son predominantemente los pecados de los grandes y poderosos.
El ataque tiene toda la mordacidad de un retrato personal. Aquí están los grandes, expuestos a la vista de todos; aparecen como extorsionistas (vv. 8–10), jóvenes disolutos (vv. 11, 12; cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 22, 23) y escarnecedores, para quienes los únicos valores dignos de mención son los materiales (vv. 18–23).
5:8–10 Extorsionistas. La ley sobre la propiedad, que Nabot defendió con su vida (cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 25:23; 1 Rey. 21:3) se ha transformado en letra muerta, pero el insaciable deseo de adquirir más tierras, será, irónicamente, satisfecho. 10 Bato era una medida de capacidad para líquidos equivalente a un efa para áridos, de 37 litros; el homer (no confundir con el gomer de Exo. 16:36) tenía una capaci dad diez veces mayor (cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 45:11). La cosecha sería desastrosamente inferior a lo sembrado.
5:11–17 Jóvenes disolutos. El negarse a medir, es decir, a enfrentarse con las normas fijadas por Dios (vv. 12b, 13a) es, para los profetas, anatema (Jer. 8:7; Ose. 6:6; Amós 6:1–7), sea que tome la forma de una insensata religiosidad (1:3, 10–17), sofistería (5:20, 21), ocultismo (8:19, 20) o el saturado escapismo ilustrado aquí. El juicio de estos sibaritas, al igual que las mujeres enloquecidas por la moda de 3:16–4:1, habrá de ser que perderán lo único para lo cual vivieron (v. 13b), y de encontrarse como objeto de un apetito más insaciable que el de ellos mismos (v. 14) 14 Seol (ver sobre 14:9, 15; 38:10, 18).
5:18–23 Escarnecedores. Ya que el idioma heb. utiliza la misma palabra para una cosa y para su consecuencia, el v. 18 pudiera significar “que traen el castigo a la rastra (sobre ellos mismos) … que traen la retribución a la rastra (sobre ellos mismos) … ” (cf.cf. Confer (lat.), compare heb. de Gén. 4:13; Zac. 14:19). El siguiente versículo tiende a confirmar esta afirmación. Como alternativa, la metáfora puede ser intencionalmente oscura, desde el mo mento en que el escarnecedor, en su perversidad, no es arrastrado hacia el pecado sino que lo busca con fruición y se deleita en él. No hay casi generación en la cual no existan tales “audaces pensa dores”, ya sean blasfemos (v. 19), pervertidos (v. 20) o tranquilamente omniscientes (v. 21). Causaron tanta sensación como los inveterados bebedores del v. 22 y los realistas del v. 23, que sabían del valor del dinero.

5:24-30 Los depredadores de Dios
24, 25 El por tanto y por esta causa tañen una doble nota inevitable al juicio, en términos de una lógica consecuencia (v. 24) y de ira judicial (v. 25), las cuales están siempre presentes cuando Dios castiga. La figura de la mano divina extendida, será vista nuevamente en 9:12, 17, 21; 10:4; de modo que esta referencia aislada podría ser responsabilidad del copista que la insertó aquí, pero es mejor considerarla como la oscuridad previa a la tormenta, sirviendo de nexo de unión de este capítulo con los que le siguen. 26–30 El ejército, terrible en su precisión y ferocidad, descrito en los versículos finales, pavorosa conjunción de máquinas y bestias salvajes, es Asiria. Pero esta potencia, la mayor de su época, está a disposición de Dios (v. 26), pobre consuelo para el rebelde, para quien este grupo de capítulos termina sin un rayo de esperanza.

6:1-13 EL LLAMADO DEL PROFETA

Es hasta ahora que podemos hacer una pausa para la visión inaugural, tal fue la urgencia del llamado al arrepentimiento y tan necesaria la detallada descripción de la escena de estos capítulos para explicar qué fue lo que arrancó la confesión de Isaías (v. 5) y cuál el contexto del decreto de endurecimiento (vv. 9, 10). En esta visión se disciernen fácilmente las preocupaciones más importantes del li bro: la ineludible santidad de Dios y su sola majestad; la gloria que ha decretado y la limpieza que demanda; la purificación del penitente y la resurgente vida que habrá de brotar del linaje de Israel.
1 El rey Uzías murió después, no antes, del llamado de Isaías, como lo deja entrever claramente 1:1. Si su muerte tiene alguna significación, aparte de la fecha, es que murió leproso, por mofarse de la santidad del culto a Dios cuando “su corazón se enalteció” (2 Crón. 26:16; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 2:17). La referencia a trono, templo, Rey de los vv. 1, 5, sugieren a algunos escritores un festival de entronización divina, pero no hay serias evidencias en favor de esa opinión; su importancia radica, en todo caso, en señalar cuál es la autoridad ante la que deben inclinarse todos los seres humanos.
2 Serafines significa “feroces” o “ardientes”, ajustado epíteto para las serpientes de Núm. 21:6, 8 e Isa. 14:29; 30:6. Aquí, estos seres alados son semejantes a hombres (sus pies; su mano, v. 6), pe ro el objeto de la descripción es hacer nuevamente hincapié en la santidad de Dios, ante cuya presencia aun los seres deslumbrantes e inmaculados quedan abrumados, incapacitados de mirarle ni ser mirados por él pero prontos a servir (v. 2) e incansables en alabarle (v. 3). 3 La antífona, si bien breve, proclama en voz tonante, en la primera línea (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 4), la naturaleza, el nombre y el poder de Dios (Ejércitos, heb. se ba<ot, son las huestes o recursos que él comanda en el cielo y en la tierra), y en la segunda línea la extensión y el carácter de su dominio. Gloria es la manifestación refulgente de lo que él es y, por lo tanto, de su santidad; toda la tierra, no solamente Israel, fue hecha por y para esto. Lo que se infiere de ello, con respecto al juicio y a la salvación, nos lo da 11:9; 40:5. Núm. 14:21–23; Hab. 2:14. Llena. Obsérvense las variacio nes sobre el tema de la llenura en los vv. 1, 3, 4.
4, 5 El estremecimiento de los fundamentos, la oscuridad y el espanto despiertan reminiscencias del Sinaí (Exo. 19:16–18) y premoniciones de juicio: ver sobre ello el comentario del NTNT Nuevo Testamento en Heb. 12:28, 29 y obsérvese la relevancia de Mat. 5:8. Forma parte integral del mensaje de Isaías que sus palabras serán las de un hombre perdonado, tan culpable él mismo como aquellos a quienes ofrecerá la vida o la muerte. 6, 7 También es característico que el juicio juega un papel prominente en la purificación. El ardiente mensajero y el carbón encendido deben haber presagiado al principio cualquier cosa menos la salvación (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:25, 26; 4:4); sin embargo, vino del lugar del sacrificio y habló el lenguaje de la expiación (tu pecado ha sido perdonado proviene del verbo heb. para expiar). El carbón encendido conlleva la total significación del altar del cual provino; que la penalidad por el pecado fue pagada por un sustituto ofrecido en lugar del pecador. El símbolo, aplicado a los labios de Isaías, la región anatómica donde su necesidad era más apremiante, le da la certeza de un perdón personal.
8, 9 La respuesta de Isaías: Heme aquí, envíame a mí, es doblemente notable; en primer lugar por el contraste con su anterior desesperación (v. 5) y con el apocamiento de, digamos, Moisés o Jeremías; y en segundo lugar por el hecho de que esta voz es aceptada en la corte celestial. (Ver en 1 Rey. 22:19–23, y Apoc. 5:1–14, la comparación y el contraste.) 10–13 El decreto de endurecimiento citado en su totalidad o parcialmente por lo menos seis veces en el NTNT Nuevo Testamento (Mat. 13:14, 15; Hech. 28:26, 27), debería ser leído hasta su conclusión en los vv. 11–13, donde se descubre que el juicio despeja el terreno para el nuevo crecimiento. Isaías cumplió su comisión de enceguecer y ensordecer al pueblo, proclamando (no retaceando) la verdad. Y aquí Dios comparte con el profeta la crítica significación de su ministerio. La pecaminosa Israel ha llegado a un pun to donde un solo nuevo rechazo de la verdad la condenará a un juicio inevitable. El dilema del profeta es que no hay manera alguna de salvar al pecador sino por la verdad cuyo rechazo le condenará totalmente. El único signo de vida (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:1; Job 14:7–9) está ausente de la LXXLXX Septuaginta (versión griega del AT), que omite el v. 13c; pero el libro de Isa., entre los Rollos del Mar Muerto confirma nuestro texto, y es inconcebible que la doctrina de Isa. del remanente divino contradijera su comisión inicial (ver 10:20–23). De modo, pues, que la visión termina con esperanza: en lugar de “semilla de malvados” (1:4, BJBJ Biblia de Jerusalén) sobrevivirá la simiente santa, expresión de infinita promesa a la luz, tanto del v. 3, respecto de la santidad, como de las repetidas promesas de la “simiente” victoriosa en Gén. 3:15; 22:18; Gál. 3:16.

7:1-12:6 TORMENTA Y SOL: ASIRIA Y EMANUEL
Estos capítulos han sido denominados “El libro de Emanuel” a causa del niño prometido en 7:14; 8:8, cuya naturaleza y reinado aparecen en 9:1–7; 11:1–10, contra un trasfondo de amenaza local (7:1–9) y dispersión universal (11:11–16). Las profecías emergen directamente de una crisis contemporánea, pero se proyectan a los últimos días (9:1) y a toda la tierra (11:9, 10; 12:4, 5).

7:1-17 Isaías enfrenta al rey Acaz

7:1–9 El llamado a la fe. La fecha es c. 735 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y la situación es una desesperada propuesta de Israel y Siria para unirse con sus vecinos contra el arrollador conquistador asirio. Ante la negativa de Judá a cooperar, llegaron con un ejército para derrocar a su rey con su propio candidato, el hijo de Tabeel (v. 6).
3 Resulta impresionante y significativa la intervención de Isaías en medio de la alarma general. Su hijo Sear-yasuv (“Un remanente volverá”) es un portento viviente de juicio y salvación (ver sobre 1:17; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:18); el mismo lugar escogido de reunión probaría, un día, cuán fatal era la decisión tomada por el rey (36:2); 4 la exhortación cuídate y ten calma fue el primero de una serie de llamados que se prolongaron durante toda su vida para confiar en lugar de intrigar (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 9b; 8:12, 13; 28:16; especialmente 30:15). El llamado era más que racio nal; Siria e Israel los dos cabos de tizón que humean, pronto serían apagados. Siria fue aplastada en el año 732 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, mientras que Israel perdió sus territorios del norte en 734 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, su existencia nacional en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, y su identidad racial luego de una serie de repoblaciones que se prolongaron por lo menos hasta el reinado de Esarjadón (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 4:2), al cabo de lo cual (669 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) fue destrozado hasta dejar de ser pueblo (v. 8b).
7b–9a La inferencia pareciera ser que mientras Judá está bajo la protección del único Dios, sus enemigos no cuentan más que con hombres, ¡y qué hombres! ¡Es suficiente con nombrarlos! 9b El llamado a la fe es el meollo de la predicación de Isaías, con un juego de palabras que remedan un lema, tan esquivo al traductor como el de 5:7. La BJBJ Biblia de Jerusalén, con belleza idiomática, traduce: “Si no os afirmáis en mí, no seréis firmes.”
7:10–17 La señal de Emanuel. 11, 12 El ofrecer cualquier prueba que Acaz quisiera nombrar no deja lugar a dudas de que el llamado a la fe era (y es) en primer lugar un llamado a la voluntad (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 7:17). El hacer caso omiso del ofrecimiento era rechazar de plano a Dios, pero Acaz ya había tomado una decisión. La fe no jugaba ningún papel en su religión (2 Rey. 16:3, 4, 10–20) ni en su política. Tras la pulida conversación religiosa (v. 12; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 6:16) se escondía un plan para jugarles una treta a sus enemigos aliándose con el mayor de ellos (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 16:7–10). Isaías aclara perfectamente en el v. 17, reforzado por los vv. 18–25, la clase de amigo que habría de resultar Asiria.
13 ss. Mientras tanto, Dios tenía su propia señal, para una mayor audiencia que la de Acaz (el os de los vv. 13, 14 en plural, para toda la dinastía de David), y con un alcance mayor que una simple muestra de poderío. Los detalles concurrentes en parte tranquilizan (vv. 15, 16), en parte advierten (v. 17); la leche cuajada y miel es algo enigmático, como símbolo de abundancia natural (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 22; Exo. 3:8) pero al mismo tiempo de una tierra despoblada (v. 22b), incultivada (cf.cf. Confer (lat.), compare 23–25). Pero el corazón de la señal es Emanuel. No se dice quién es; aparecerá en 9:6, 7; 11:1–5. Basta, por ahora, que mientras el rey recurre a un ejército, Dios tiene su mirada puesta en el nacimiento de un niño (cf.cf. Confer (lat.), compare Gén. 17:19).
Mucho se ha discutido sobre de qué manera la señal encaja con la crisis. Como una directa profecía de Cristo (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 1:22, 23), pareciera demasiado remoto hablarle a Acaz; no obstante, la señal era para la amenazada casa de David (v. 13; ver párrafo anterior), y la visión de un príncipe venidero fue tranquilizante. Cf. 37:30; Exo. 3:13; Rom. 4:11, por señales que confirman la fe más que forzarla. Ver también sobre 8:1–4. Pero bien pudo Dios descorrer el velo de la distante escena echando mano a lo cercano. Algunos sugieren que la señal tuvo vigencia inmediata en: a) el tiempo indicado los pocos años desde la concepción de un niño ahora, hasta alcanzar la edad de tomar decisiones, v. 16; o b) el nombre “Dios (es) con nosotros” que una madre contemporánea quisiera darle a su hijo, lo contrario a Icabod (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 4:21); o c) la jerarquía, si anunciaba un nacimiento de la realeza, que tiende a ser un presagio de esperanza. (Pero cualquiera sea la estimación que se haga este niño no podía ser Ezequías, nacido algunos años an tes.) Estas posibilidades no se oponen necesariamente entre ellas, ni con la predicción a largo alcance sobre el nacimiento de Cristo.
14 La BJBJ Biblia de Jerusalén y BC traducen “doncella” aunque RVARVA Reina-Valera Actualizada, NC y RVR prefieren virgen con el apoyo de la LXXLXX Septuaginta (versión griega del AT) como la cita de Mat. 1:23. El equivalente más apropiado en castellano es “doncella”: describe una esposa en potencia; tal como en Gén. 24:43 y la joven María de Exo. 2:8; presume más que afirma su virginidad, término que pierde su vigencia en el acto matrimonial. Antes de su cumplimiento en el NTNT Nuevo Testamento, su milagrosa inferencia hubiera pasado inadvertida, eclipsado por a) y c), por ejemplo, mencionados más arriba. Los tiempos de concebirá y dará a luz son indeterminados: los participios heb. no hacen la distinción entre presente y futuro

7:18-8:22 Explicación de la elección

7:18–25 La invasión y sus consecuencias. Las dos metáforas en los vv. 18–20 hacen de la nube de soldados depredadores no sólo una desagradable y ví vida perspectiva sino un azote de Dios, tema desarrollado en 10:5–11. 20 Sobre la navaja alquilada, cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 29:18–20. La ironía radica en que Acaz imaginó que él la había alquilado. 21–25 El punto en cuestión es el triste espectáculo de la tierra prometida transformándose en una jungla por falta de israelitas, su abundancia (v. 22) un reproche a su esparcimiento y su estado salvaje una prueba de su declinación. Es el tipo de reproche que puede recibir una iglesia en decadencia que vive de glorias pasadas que ya no puede sostener.
8:1–4 La señal de Maher-salal-jas-baz. La señal de Emanuel (7:14–27), si bien se refería a los sucesos que habrían de ocurrir en los últimos tiempos, implicaba una señal por el futuro inmediato en que, no importaba cuán pronto naciera Emanuel, la actual amenaza habría pasado antes de haberse percatado de ello. Pero no se especificó el momento de su nacimiento; de ahí que la nueva señal es dada con referencia únicamente a un acontecimiento contemporáneo, y con sus aspectos más oscuros. Este niño sería el fruto de un nacimiento normal, y por su nombre “El botín se acelera; el saqueo se apresura” (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) sería un importante testigo (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:18) de las predicciones de Dios, tanto sobre el enemigo a la puerta (v. 4; cf.cf. Confer (lat.), compare 7:16) como sobre la próxima víctima de Asiria, es decir Judá (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:17). La prolija atestación (v. 2) llamaría la atención y también confirmaría que el nombre precedió al acontecimiento. (Sobre una inscripción posterior consultar 30:7, 8.)
8:5–8 Las mansas aguas de Dios y el torrente asirio. Considerando que Siloé (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 9:7) es otro vocablo para significar “conducto” (en este caso un acueducto a cielo abierto, no el túnel de Ezequías, que en ese entonces pertenecía al futuro), es probable que sea el encuentro con el rey (7:3) lo que sugirió esta figura para representar la tranquila ayuda de Dios. Al recurrir al maligno para combatir el mal, Judá se encontraría en el camino de la impetuosa correntada que desató; y la tierra que estaba comprometiendo era de Emanuel. Pero hay esperanza como también amenaza en la expresión hasta el cuello (v. 8); por amor a Emanuel se estableció un límite (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:24–27).
8:9–15 Dios nuestro refugio o nuestra ruina. 9, 10 Estos versículos, espléndidos en su desafío, constituyen la respuesta del profeta al significado de Emanuel, Dios está con nosotros; y también la insistencia del Señor (con mano fuerte, v. 11) de que el pueblo modificara su manera de pensar, incluyendo la terminología que utilizaban, y sus actitudes emocionales (v. 12), centrándolo todo en Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare el llamado a un enfoque transformador en Rom. 12:2). 12a. Conspiración ha de referirse a la intimidatoria coalición de 7:2; como alternativa puede significar no otra cosa que “liga” o “alianza” y ser el término que utilizaba Acaz por tomar partido con Asiria. Si fuera la segunda interpretación, Isaías estaría diciendo: “Esta no es una alianza que valga la pena ni siquiera mencionar”; es decir: “No deposites tu confianza en Asiria ni temáis a Siria; confía y teme a Dios.”
12b, 13a Son citados en 1 Ped. 3:14, 15 (que identifica a Cristo con Jehovah de los Ejércitos) como sin duda Jesús mismo había implicado en su alusión a Isa. 8:14, 15 en Luc. 20:18a (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 9:33; 1 Ped. 2:7, 8). Ver también comentario sobre 28:16. Es la más sólida de todas las realidades, de que Dios está presente aquí: o “todosuficiente” o insuperable.
8:16–22 La luz es quitada. El tenor general del párrafo es que Israel está rechazando la luz (vv. 19–22) y por ello perdiendo las enseñanzas y bendiciones de Dios (vv. 16, 17). Lo único que tendrán son señales (v. 18); y todo lo que pueden esperar es oscuridad (v. 22).
Pero 16–18 condensan inmensas promesas. Con la expresión mis discípulos, Dios introduce una nueva definición de su pueblo en su relación con él (6:4–5). Estas son las voluntarias excepciones a 6:9, 10; la obediente fe de Isaías (v. 17) habla de ello, y al pequeño grupo del v. 18 se lo ve en Heb. 2:13 como típico de la iglesia congregada alrededor de Cristo, una verdadera iglesia modelo, que se deja enseñar, fiel, expectante, conspicua. Sobre la función de los hijos de Isaías como señales y prodigios, ver 7:3; 8:1–4. Los interlocutores en los vv. 16 y 17, son evidentemente el Señor (v. 16) y el profeta (vv. 17–22); los imperativos del v. 16 están en sin gular, y no hay persona alguna a quien pudiera dirigirse naturalmente el profeta. Una alternativa atractiva es que no fuera Isaías el destinatario del mensaje de Dios, sino Emanuel (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 8c; Heb. 2:13), pero los hijos de Isaías, portadores de la señal, parecen estar en mente en el v. 18.
19–22 Es muy marcado aquí el contraste con este grupo piadoso. Con médiums en lugar de profetas, galimatías en lugar de enseñanzas, y con los muertos como guías de los vivos, no es de extrañar que no les ha amanecido. Para la prohibición sobre tales prácticas, ver Deut. 18:9–12.

9:1-7 El amanecer mesiánico

1–5 La Biblia hebrea coloca el v. 1 como último versículo del cap. 8, pero Mat. 4:15, 16 lo establece como comienzo de nuestro pasaje. Zabulón y Neftalí son sitios perfectamente localizados y cayeron ante Asiria a los pocos meses de haber hablado Isaías con Acaz (ver sobre 7:1–9). De modo que la primera parte de Israel que habría de sucumbir sería la primera en ver la gloria (v. 1b), sorprendente profecía de la que hicieron caso omiso; cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 1:46; 7:52. El creciente alivio y alegría de los vv. 1–5 a medida que son abolidos los arreos de la guerra, nos preparan para el encuentro con el Libertador; pero en lugar de un Gedeón de los últimos tiempos (cf.cf. Confer (lat.), compare 4b) es el niño (v. 6) ya anunciado como Emanuel en 7:14; 8:8.
6, 7 Al par que 7:14 se concentra en su nacimiento y 11:1–16, en su reinado, los vv. 6, 7 dan especial énfasis a su persona. Otras escrituras confirman que los tres primeros títulos implican divinidad: Admirable Consejero significa “sobrenatural” (cf.cf. Confer (lat.), compare especialmente Jue. 13:18), y es Yahweh de quien se dice que su “consejo es admirable” (NC) en Isa. 28:29. Algunos han intentado reducir Dios Fuerte a la categoría de un héroe deiforme (cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 32:21, donde, sin embargo, el término es plural), pero 10:21 utiliza el idéntico término sólo junto a Jehovah, el Santo de Israel. Padre Eterno no tiene un pa ralelo exacto; pero hay una paradoja de dar ese nombre a una criatura que aún no ha nacido. Padre significa la benevolencia paternal del perfecto gobernante sobre su pueblo al que ama como a sus hijos. Paz, en heb., significa tanto prosperidad como tranquilidad, y el v. 7 desarrolla las connotaciones de Príncipe (en el vocablo dominio con el sentido de “gobierno”), como asimismo de paz, brindando ahora la primera seguridad explícita de que el príncipe será del linaje de David (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:1). En cuanto a la última frase del v. 7, ver Eze. 36:22; Zac. 8:2.

9:8-10:4 La sombra sobre Samaria

En 5:25 se vio la mano de Dios lista para castigar; la misma amenaza se cierne sobre este pasaje, señalándola en 9:12, 17, 21; 10:4. Si bien se refiere princi palmente al reino del norte (vv. 9, 21) el pasaje final (10:1–4) bien puede incluir a Judá, como lo hizo en 5:24, 25.
9:8–12 Juicio contra la bravata. Reírse de hechos (v. 10) podrá entusiasmar a una concurrencia (v. 10), pero constituye un rechazo de enfrentar lo que los síntomas implican. A ese punto nada puede impedir el juicio. Los enemigos de Rezín (v. 11) serían principalmente los asirios (ver sobre 7:1–9); las presiones del v. 12 pueden haber ocurrido en el período comprendido entre la conquista de Damasco por los asirios en 732 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo y la caída de Samaria en 722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo
9:13–17 Juicio por relajamiento. El juicio comienza con los líderes (cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 3:1) pero no excusa a los seguidores (v. 17). Entre los primeros, son los profetas los que se ganan el desprecio y la censura de Dios (v. 15), comparados, como lo pone Delitzsch, a “la cola de un perro adulón”.
9:18–21 Juicio por la desunión. El pecado, doblemente destructivo; lo primero que hace es redu cir la sociedad a una selva, luego esparce su fuego en medio de ella, tal cual lo certifican nuestras contiendas modernas. Pero los juicios que nos infligimos a nosotros mismos, siguen siendo los juicios de Dios: vv. 19a, 21b.
10:1–4 Juicio por la injusticia. No son las crudas pasiones de los párrafos anteriores sino las maldades legalizadas del gobierno (v. 1) lo que lleva al clímax de la serie. Los tremendos interrogantes del v. 3 podrían arruinar las utilidades adquiridas en toda una vida, y todo ello dentro de los términos de la ley.

10:5-34 El hacha de Dios sobre Judá

Este pasaje es importante como ejemplo del control que Dios ejerce en la historia, en el mundo en general y entre su pueblo escogido en particular. Los vv. 9–11 parecieran indicar la fecha del oráculo como después de la caída de Samaria (722 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo); pero no hay que pasar por alto la certeza absoluta anterior de Isaías sobre este suceso (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:4).
10:5–19 Asiria, instrumento de Dios. 5–15 El conocimiento de que el agresor es manejado por Dios plantea el problema creado por los éxitos de los malvados en su justo contexto, al mostrar que sirve a los fines de la justicia cuando pareciera desafiarlos (vv. 6, 7), y no es nada impresionante en sí mismo, (v. 15) ni queda, en última instancia, sin castigo (v. 12). Se confiesa su vacuidad, incidentalmente, en las muestras del pensamiento asirio: la complacencia de los vv. 10, 11, el orgullo del v. 13a y la mentalidad del ladrón de los vv. 13b, 14. Las ciudades fortificadas del v. 9 (cf.cf. Confer (lat.), compare 36:19) señalan el inexorable avance del enemigo, según el orden del texto heb., desde Carquemis, sobre el Eufrates, hasta las proximidades de Samaria. Cf. el avance más local que, como un torbellino, mencionan los vv. 27b–31.
16–19 De las dos metáforas, la enfermedad y el fuego del bosque, entretejidas en estos versículos (el heb. no tiene ninguna regla contra tales mezclas de figuras), la primera lleva la connotación, tal vez, de corresponder a los medios de que se valdría Dios contra el ejército asirio (ver sobre 2 Rey. 19:35), mientras que la segunda es una reiteración del tema dominante de Isa. de bajar a los encumbrados (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 33, 34; 2:12, 13).
10:20–23 Un remanente convertido. En este pasaje pletórico de inferencias se observa la doble significación de los dos términos en la expresión un remanente volverá (Sear-yasuv, cf.cf. Confer (lat.), compare 7:3). Por una parte no más de un ínfimo número sobrevivirán al juicio inminente o volverán del exilio (vv. 22, 23; cf.cf. Confer (lat.), compare 11:11); y por la otra parte, volverá al Dios fuerte (v. 21; cf.cf. Confer (lat.), compare 9:6) supone conversión. Dios busca hombres que se arrepientan; cuya confianza, a diferencia de la de Acaz en 2 Rey. 16:7, está depositada en él más que en los hombres (vv. 20, 21). Tal es el verdadero Israel: no es la inmensa masa de los des cendientes de Abraham (ver la alusión en el v. 22a con respecto a Gén. 22:17; cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 4:16; Gál. 3:7–9). Pablo no solamente cita este pasaje (Rom. 9:27, 28) sino que arguye extensamente que el “remanente según la elección de gracia” (Rom. 11:5) es una clave para entender el trato de Dios con Israel y el mundo.
21 Referente a Dios fuerte ver sobre 9:6, 22, 23 En cuanto a la doble mención de la destrucción … decidida, obsérvese la deliberación con la cual actúa Dios en este capítulo: véanse la impertérrita mano en el v. 4 (comp. con 9:12, etc.), la imparcialidad de los vv. 12, 25, la preocupación por una justicia simple en los vv. 2, 22b y los resultados positivos avizorados en los vv. 20, 21.
10:24–34 El agresor detenido. Es un doble llamado a la fe: en primer lugar recordando su amor en el pasado (vv. 24–27), y en segundo lugar describiendo una amenaza siria que súbitamente queda en la nada (vv. 28–34). Se la describe como un ataque del norte que cubre los últimos 15 o 30 km.km. Kilómetro(s) de Jerusalén. Desde que la ruta escogida del ejército de Senaquerib iba a ser desde Laquis (cf.cf. Confer (lat.), compare 36:2) al sudoeste de Jerusalén, la intención del oráculo no es, presumiblemente, de informar sino de inspirar, primero conjurando la más vívida impresión de un enemigo del norte que desciende sobre Jerusalén, y luego cambiando abruptamente la escena desgajando y cortando los árboles gigantescos (vv. 33, 34), que es el juicio metafórico distintivo de esta profecía (cf.cf. Confer (lat.), compare 2:12, 13; 6:13; 10:18, 19). Constituye un dramático refuerzo a la expresión de Isaías no temas (v. 24), su lema durante la crisis (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:4; 8:12, 13).

11:1-12:6 El reinado mesiánico

Volvemos al tema de Emanuel, y al mismo tiempo que el infortunio de la casa real (v. 1) revela el lado oscuro de la señal dada a Acaz (7:13–25); el resto es luminoso.
11:1–5 El rey perfecto. El árbol, derribado pero no aniquilado, constituye un vívido contraste con el arrasado bosque de Asiria (10:33, 34). En 6:13 el tronco era Israel, viviendo en el remanente (ver también sobre 4:2); aquí es la casa de David, y el vástago en un hombre.
1–3a El Espíritu (v. 2). No solamente su nacimiento real lo capacita para el cargo, sino el Espíritu divino lo hace, al igual que a los jueces y a los primeros reyes (cf.cf. Confer (lat.), compare Jue. 3:10; 6:34, etc.; 1 Sam. 10:10; 16:13), de modo que él es un Salomón, un Gedeón y un David, en una sola persona, si bien no parcial o caprichosamente investido, sino en forma rica (v. 2) y perdurable. Los dones son triples y no séptuplos: de sabiduría y de inteligencia para el gobierno (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 3:9–12), de consejo y de fortaleza para la guerra (cf.cf. Confer (lat.), compare 9:6; 28:6; 36:5), y de conocimiento y de temor del Señor para el liderazgo espiritual (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Sam. 23:2). El se deleitará (v. 3) lleva la connotación de que el temor del Señor es para él una fragancia.
3b–5 Muestran la puesta en práctica de estos poderes, que lo hacen guía, guardián y ejemplo de su pueblo. Surge en el v. 4b que está investido de manera sobrenatural, de lo cual no queda ninguna duda en los versículos siguientes.
11:6–9 El paraíso recuperado. En esta escena idílica se desarrolla de manera perfecta el título “Príncipe de Paz” (9:6). En verdad, la paz es difícil de ganar: sigue al juicio (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 4b), arranca de la justicia (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 5), de acuerdo con la secuencia expuesta en 32:17. Sin embargo, su meollo es la relación expresada como el conocimiento del Señor (v. 9; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 31:34). Como un cuadro esto es inol vidable y muy eficazmente pone de relieve la expresa reconciliación, la armonía y la confianza. El reinado de Cristo ya produce esta clase de transformación en la esfera del carácter humano, y en úl tima instancia cambiará toda la creación (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 8:19–25). Si esto ha de ocurrir lit.lit. Literalmente tal cual se lo describe aquí, eso es otro cantar; pareciera preferible considerarlo como una expresión terrenal de los “cielos nuevos y tierra nueva” (65:17, 25) en el cual la variedad no será un problema, y donde los débiles serán el complemento, ya no la presa, de los fuertes. Cf. v. 9b con Hab. 2:14.
11:10–16 El gran retorno. 10 El eco del v. 10 se oye en 12a, destruyendo los linderos de la nacionalidad, mientras enfatiza el hecho de que la salvación depende de un solo nombre bajo el cielo (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 4:12). Este Rey es tanto raíz como “retoño” (v. 1) de la casa real: cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 22:13, 16. Obsérvese la respuesta voluntaria de las naciones en los vv. 10, 12a; cf.cf. Confer (lat.), compare 2:3; 42:4; 51:5. Al mismo tiem po no todos correrán a él, y surge claro de este pasaje, como asimismo de muchos otros, que los que escojan enemistad hallarán, lógicamente, la destrucción (v. 14, cf.cf. Confer (lat.), compare v. 4). 13, 14 La extinción de los celos (cf.cf. Confer (lat.), compare 9:20) es la contrapartida humana de los vv. 6–9 liberando la combatividad del pueblo de Dios, para su uso correcto (v. 14, cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 4:1, 7).
15, 16 El tema de un éxodo aun mayor será ampliamente desarrollado en los últimos capítulos (35:1–10; 48:20, 21), y lo de habrá un camino en … Asiria adquirirá una mayor significación en 19:23–25.
12:1–6 Cántico de salvación. Después de la alusión al éxodo (11:16) hay ecos pertinentes del cántico de Moisés (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 2b con Exo. 15:2a, y menos exactamente, v. 5a con la respuesta de María, Exo. 15:21a).
La ira que se posó sobre Israel en el refrán de 9:12, 17, etc., es finalmente retirada, y la canción celebra la finalización de la separación (v. 1) del temor (v. 2) y de la necesidad (v. 3). Es característico de Isaías que la tranquila “confianza” (v. 2) se instala desde el comienzo y que el ser “consolado” por Dios es la secuela de la cautividad (v. 1; cf.cf. Confer (lat.), compare, 40:1; 66:13). Pero es Dios mismo el verdadero centro del salmo: Dios en relación con el cantor (vv. 1, 2); Dios, conocido por sus hechos (vv. 4, 5) y por su nombre, es decir, su autoproclamación. Obsérvese la inusitada combinación de “Jah Jehovah” (v. 2; ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada), poniendo énfasis en el nombre personal expuesto en Exo. 3:14, 15; también el término especial que utiliza Isaías de el Santo de Israel (v. 6); y, por sobre todas las cosas, Dios presente en poder, es grande en medio de ti (v. 6).

13:1-23:18 MENSAJES PARA LAS NACIONES

Pese a la oscuridad de los detalles, estos capítulos enseñan una verdad principal y central: que el reino de Dios es el mundo. Esto, en términos generales, es fácil de anunciar; el expresarlo en todas sus letras, como lo hace esta sección, es para mostrar que su soberanía no es nominal, sino real y cabal.
Los oráculos fueron emitidos en distintas fechas (cf.cf. Confer (lat.), compare 14:28; 20:1); reunidos, forman un preludio entre la predicción de la crisis asiria de los caps. 1–12 y su cumplimiento en los caps. 28–39.

13:1-14:23 Babilonia

El hecho de que Isaías hijo de Amoz (13:1; cf.cf. Confer (lat.), compare 1:1) profetizara de Babilonia como la gran opresora, anticipando su papel en 100 o 200 años, es una in ferencia importante para la paternidad literaria de los caps. 40–66; ver la Introducción.
En contra de lo anterior, S. Erlandsson (The Burden of Babylon, Lund, 1970) sostiene que “Babilonia” aquí es meramente la ciudad como era en el tiempo de Isaías, antes de su elevación al poder imperial, y que su destrucción es la de 689 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo por su señor, el rey de Asiria. Este enfoque, sin embargo, implica relacionar sólo seis de los 45 versículos directamente con Babilonia; ver el re greso de Israel del exilio en 14:1, 2 sin relación con la cautividad babilónica; y adjudicar el canto sarcástico de 14:4–23 a Senaquerib de Asiria, bajo uno de sus títulos secundarios como rey de Babilonia. Aunque los detalles de esta teoría impresionan, es difícil ver la razón por la cual la Babilonia provincial de la época de Isaías atraería este oráculo de alcances mundiales, salvo que ello tuviera referencia al papel que Babilonia jugaría en la cautividad y el segundo éxodo de Israel. Sobre todo, la disección del cap. 13 por la que Babilonia casi se convierte en un pensamiento tardío (vv. 9–11) y la redirección del cap. 14 a Asiria, hacen que esta interpretación aparezca como forzada en lugar de convincente.
13:1–16 El día del Señor. 2 El poema se lanza directamente en la escena de una batalla, con todas las señales y griterío de un ataque que resulta ser un juicio divino a gran escala (vv. 4, 5). Mis consagrados (v. 3) le sirvan a sabiendas o sin saberlo. El término carece aquí de una connotación moral, como el v. 16 lo deja ver claramente.
Si bien Babilonia es el tema central del cap. (vv. 1, 19), representa algo más importante que ella misma, desde que la ambigua palabra heb. para tierra (vv. 5, 9, 13) da lugar a otro significado, mundo (v. 11), en un marco de cataclismo cósmico tal como lo utiliza el NTNT Nuevo Testamento para describir los últimos días; cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 10, 13 con Mat. 24:29.
13:17–22 El derrocamiento de Babilonia. 17 Los medos, como aliados principales del reino medopersa de Ciro, estaban destinados a conquistar Babilonia bajo las órdenes de Ciro en 539 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Su proeza militar (vv. 17, 19), que derrocó al Imperio Babilónico, no se necesitaba contra la ciudad misma, tomada sin resistencia. Este fue, sin embargo, el comienzo del fin para Babilonia. 19–22 Resume la declinación que se cumplió en forma irrev ersible cuando Seleuco Nicator abandonó la ciudad al final del siglo IV a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, para edificar su nueva capital, Seleucia, a 64 km.km. Kilómetro(s) de distancia. Aun siendo así, su deserción no se produjo hasta el siglo II d. de J.C.d. de J.C. Después de Jesucristo 21, 22 Los seres de estos versículos (cf.cf. Confer (lat.), compare 14:23; 34:11–15; y también 35:7) no se pueden identificar, pero son evidentemente repulsivos e inmundos desde el punto de vista ceremonial; de ahí que “sátiros” (BJBJ Biblia de Jerusalén; BC, NC; ver nota de RVARVA Reina-Valera Actualizada), una suerte de demonio (cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 17:7), es una traducción preferible, en el v. 21, la de chivos salvajes, que eran animales limpios. El contraste entre el más hermoso de los reinos (v. 19) y esta “habitación de demonios y … de toda ave inmunda y aborrecible” (Apoc. 18:2) reaparece en el derrocamiento final del mundo impío en Apoc. 18, el mundo que Satanás le ofreció a Jesús en Mat. 4:8, 9.
14:1, 2 Los papeles se invierten. Aparece aquí el germen de los caps. 40–66 y, particularmente, de los caps. 56–66, en los cuales el dominio de Israel es de mayor interés. El punto de partida, co mo en el cap. 40, es la gracia divina, descrita aquí en términos de emoción y de volición. Obsérvese el contraste entre la misericordia y “no tendrán misericordia” en 13:18. En este corto espacio se bosque jan dos aspectos de la futura relación de los gentiles con Israel, mostrándolos como convertidos o como siervos. Con los residentes extranjeros del v. 1, integrados a la comunidad, cf.cf. Confer (lat.), compare 56:3–8.
Los grados de servicio mencionados en el v. 2, que va de una ayuda amistosa (2a) al cautiverio (2b), reaparecen en 66:18–21 y 60:10–16 (véase comentarios sobre estos pasajes).
14:3–23 Dicterio contra el rey de Babilonia. 3, 4a Dios ordena que las últimas palabras a ser emitidas contra los conquistadores lo sean por sus víctimas y no por sus admiradores. En cuanto a la identidad del rey de Babilonia, no es, por supuesto, el ineficaz Nabonido, el rey final (de quien era delegado Belsasar), sino la dinastía en su totalidad, y el reino así personificado. Ver también sobre los vv. 12–21 más adelante.
Los dos movimientos de la canción de burla (vv. 4b–11; 12:21), enmarcados por su prólogo y su epílogo (vv. 3, 4a; 22, 23), anuncian de entrada sus temas, en 4b y 12, con una característica exclamación de comparación: ¡Cómo … ! (ver sobre 1:21). Cf. cap. 47.
4b–11 El primer tema trata del quebrantado opresor; su epitafio real es el inefable alivio que el mundo siente por su caída (v. 7). El nombre que Dios les reserva a tales tiranos no es el de “hombres providenciales” sino “machos cabríos” (texto heb. del v. 9 para los caudillos), descripción casi tan denigrante como el patético estado al cual todos son reducidos. El real cobertor del v. 11 es la última y brutal verdad para el hedonista. Seol (v. 9, etc.) es el término genérico con que se designa el reino de los muertos; no es el infierno como institución penal, para el cual el NTNT Nuevo Testamento utiliza el término Gehena. La palabra para los muertos (v. 9) es de una etimología incierta; esta descripción poética y también, p. ej.p. ej. Por ejemplo la de Isa. 26:14 y del Sal. 88:10 sugieren una virtual suspensión de la existencia; pero el ATAT Antiguo Testamento puede, en ocasiones, ver más allá de esto, a la resurrección del cuerpo (ver comentario a 26:16; Dan. 12:2).
12–21 El segundo tema es la caída de lucero, hijo de la mañana (Vulg. “Lucifer”): es decir, la fatal ambición del tirano más que su opresión. A menudo se toma esta canción como un relato de la rebelión de Satanás (tomado con Eze. 28); pero es una conjetura muy precaria. La historia del orgullo y de la caída es, en el mejor de los casos, similar a lo que se dice de Satanás en Luc. 10:18; 1 Tim. 3:6 y, de cualquier modo, cuando la Escritura se refiere directamente a su caída, se refiere al desmembramiento de su régimen, no su caída de la gracia (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 12:9–12).
Algunos sugieren que un relato ya existente de la estrella de la mañana, ejerciendo su señorío sobre los demás y luego cayendo a tierra, puede yacer detrás de este poema (hay paralelos verbales cananeos al personificado lucero …  de la mañana o “Lucero de la Aurora” [BJBJ Biblia de Jerusalén], al título el Altísimo y a la descripción de un monte de la asamblea, al norte [v. 13] de la corte celestial); pero tal relato, de existir, no se ha descubierto aún. La idea de un ataque al cielo, sin embargo, estaba conectada con Babilonia (es decir, Babel, Gén. 11). Una de sus ironías es la idea de que para ser semejante al Altísimo (v. 14) hay que ser exaltado, mientras, por el contrario, debe ser el servir (cf.cf. Confer (lat.), compare Fil. 2:5–11). Los vv. 16–21 describen lo feo y lo breve de la falsa gloria.
La expresión lo más profundo de la fosa (v. 15) haciendo juego con los recónditos lugares del monte divino (v. 13), permite una visión anticipada de las distinciones dentro del Seol, que se aclaran luego en el NTNT Nuevo Testamento (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 16:26).

14:24-27 Asiria
Reafirma, en forma sucinta 10:5–34, sobre la amenaza inmediata que pende sobre Judá. 24 La afirmación de Dios como lo he pensado …  recoge la misma expresión usada para los propios planes de Asiria en 10:7a (“pensará”). 25 Es característico de la estrategia divina que el enemigo sea quebrantado en el preciso instante de su victoria en mi tierra (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech 4:27, 28). 26, 27 Sobre la mano extendida, cf.cf. Confer (lat.), compare 9:12; 10:24–27.

14:28-32 Filistea

Los vv. 28 y 32 dan vida a este oráculo. Acaz, el proasirio, está muerto; Asiria se ve en dificultades (v. 29a); ahora una misión filistea (v. 32a) arriba a Sion a proponer una rebelión, cosa que siempre le encanta a Ezequías. Si esto ocurrió en 727 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, cuando murió el asirio Tiglat-pileser III, el v. 29a hubiera añadido mayor fuerza; pero la fecha más probable es la de 716–15 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo Era una prueba de obediencia tan aguda para Ezequías como lo fue la del cap. 7 para Acaz; y los filisteos eran un pueblo formidable en ese momento, al que no se podía ofender así como así (cf.cf. Confer (lat.), compare 28:18, 19).
La respuesta de Dios fue triple: en primer lugar, que aún habría que esperar peores cosas de Asiria (v. 29); en segundo lugar Filistea es un pueblo condenado (vv. 30b, 31); y en tercer lugar, el verdadero bienestar viene sólo de Dios (vv. 30a, 32). Es el mensaje constante de Isaías: confianza, no intriga.

15:1-16:14 Moab

El rótulo característico de este oráculo, citado y desarrollado con más detalles en Jer. 48, es el íntimo conocimiento y gran simpatía, presto a mitigar el juicio pero incapaz de evitarlo. Moab tenía lazos familiares con Israel (cf.cf. Confer (lat.), compare Gén. 19:36, 37) y particularmente con David (cf.cf. Confer (lat.), compare Rut 4:17; 1 Sam. 22:3, 4), si bien no tenía nada en común con la fe de Israel. Aparece en el ATAT Antiguo Testamento como una influencia mala (cf.cf. Confer (lat.), compare Núm. 25) y un enemigo inveterado (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 3:4–27).
15:1–9 Derrota y fuga. 1 Se desconoce el sitio geográfico de Ar-moab; las consonantes pueden significar “ciudad”, otro término para Quir, es decir, Quir-jaréset (cf.cf. Confer (lat.), compare 16:7, 11), principal plaza fuerte de Moab (moderna Kerak), situada al sur. Todo se perdió a la caída de Quir, pero la fuga en dirección sur hacia Zoar (v. 5), en Edom, sugiere que la invasión vino del norte, cuyas ciudades mencionadas aquí (la mayoría de las cuales están sobre la carretera real, cf.cf. Confer (lat.), compare Núm. 21:21–30) habían mirado a Quir para hacerse fuertes. 5 La angustia de este versículo se repite en 16:7, 9, 11. No es raro hallar en el ATAT Antiguo Testamento expresiones que demuestren sensibilidad por las miserias de la guerra (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 4:19–21) y generosidad hacia el enemigo (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 23:4, 5; Prov. 25:21, 22) pero pocas veces se combinan de manera tan conmovedora como aquí. 7 Es aparente que los fugitivos, abrazando sus tesoros (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 12:21) están atravesando la frontera; el torrente de los sauces puede ser el wadi el-Hesy entre Moab y Edom. 9 A pesar de la compasión de Dios, el juicio es de él, y debe aumentar (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 23:37, 38).
16:1–5 Moab puede mirar a Sion. 1, 2 Se les aconsejó a los moabitas que habitaran en la “Roca del Desierto” (BJBJ Biblia de Jerusalén; texto heb. Sela; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 14:7; es decir, la fortaleza edomita conocida ahora con el nombre de Petra), como paloma que hace nido (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 48:28). Pero aquí Dios ha meneado la nidada (v. 2) para obligarla a buscar refugio como una vasalla de Sion. El tributo habitual de este país pastoril eran los corderos (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 3:4).
El sentimiento del v. 2 habla más elocuentemente que cualquier tributo de dinero sea que los vv. 3, 4a expresen el ruego de los refugiados o la exhortación del Señor a Sion que les dé la bienvenida. El ruego, o pedido, puede aun dramatizar para nosotros el llamado a usar nuestra mente (consejo), conciencia (decisión) y recursos (refugio) para con los perdedores en la vida (a quien Dios parece llamar aquí “mis” desterrados en el texto no enmendado del v. 4a; ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). La perspectiva de Sion como un refugio y lugar de reunión (cf.cf. Confer (lat.), compare 14:32; 2:3, 4) conduce en los vv. 4b, 5a a otra de las visiones de Isaías de un rey perfecto que vendrá. Entre las cuatro virtudes de su régimen (v. 5) note su disposición a promover lo recto, en contraste con la perversidad de 59:7 y la parálisis de Hab. 1:4.
16:6–14 Orgullo y caída de Moab. Las metáforas de la vendimia de Jer. 48:11, captan con precisión la fatal tranquilidad de Moab: “sobre sus sedimentos ha estado reposado. No ha sido vaciado de vaso en vaso.” La vid, base de su prosperidad, también domina este oráculo con sus subproductos (v. 7), sus exportaciones (v. 8b) y festividades (v. 10), notoriamente vulnerables.
12 En el texto heb. hay un amargo juego de palabras: aparezca exhausto, y su memorable frase final muestra la bancarrota de todas las religiones paganas, muy semejante a lo expresado por nuestro Señor en Mat. 6:7. 14 Como años de jornalero significa “más bien corto que largo”, como el permanente mirar al reloj de un obrero desganado.

17:1-14 Damasco e Israel del norte

Sin duda pertenece a los primeros días de Isaías, cuando Siria e Israel del norte estaban en estrecha alianza (ver cap. 7) y sus reinos aún intactos. Un breve párrafo le dice a Damasco su destino, pero es Israel el que carga con el peso de la reprensión, como asimismo con la indignidad de ser contado entre los paganos, siendo que su oráculo aparece entre los de aquellos.
3b, 4 Tal vez redactado de esa manera para recordar la partida de la gloria en el día de Elí (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 4:21); pintan un alarmante cuadro de desaparecida belleza y, con 5 metódica depredación. Pero a su debido tiempo se cumple el plan de Dios para lograr un puñado de convertidos que adoren a su Hacedor (v. 7) y no a la obra de sus manos (ver 2 Crón. 30:10, 11). 9 Sus ciudades fortificadas, son aquellas dejadas por los cananeos y que aún permanecían en la época de Isaías. 10, 11 Si éste fue un proceso trágicamente malgastado, estos vv. muestran que fue por culpa exclusiva de Israel de elegir ese camino, en la doble metáfora de la desdeñada plaza fuerte (v. 10a) y de la cosecha arruinada. 10 Vides importadas, con una promesa rápida, representan el pacto de Israel con la pagana Damasco contra Judá y Asiria, para su propia ruina (ver 7:5–8). 12–14 Generalizan la afirmación dada en 7:8 y 8:4; su más notable paralelo es el Sal. 46.

18:1-7 Etiopía

1 La palabra para designar a Etiopía es Cus, y actualmente el Sudán; pero Isa. incluye la región más allá de los ríos (es decir, presumiblemente el Atbara y el Nilo Azul) que sugiere la actual Etiopía. La expresión zumbido de alas semeja en su fonética a la palabra “tsetse”, es decir que imita el zumbar de los insectos. 2 Todo enfatiza el hecho de que los enviados de este capítulo lo son desde los extremos de la tierra; y la apelación exótica de este hecho se vería acrecentada por su notable apariencia, de alta estatura y piel brillante y formidable reputación (v. 2b), pues Cus había logrado controlar a Egipto. Pero esta delegación, como las demás (ver sobre 14:28–32), se despide con el id de Dios. 3, 4 Dios no necesita de intrigas; él tomará su tiempo, trabajando tan silenciosamente como las sazones (v. 4). El enemigo llegará hasta las mismas montañas de Judá (v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 14:25), 5, 6 sólo para ser destruidos al borde mismo de la victoria, como cosecha destruida en la víspera de la siega.
7 Pareciera mirar más allá de la inmediata crisis de la agresión que había traído a los mensajeros a Jerusalén. Isaías ve ahora a los viajeros bajo una nueva luz, como los primeros de muchos que un día vendrán a Sion para rendir homenaje (el texto heb., sin la palabra de en el v. 7, sugiere que serán ellos mismos el obsequio de homenaje). Es la situación ya vista en 2:3; 11:10; será desarrollada más adelante en los caps. 60–62; está expresada gozosamente en los Sal. 68:31–35 y 87:4.

19:1-25 Egipto

Este oráculo expresa vigorosamente la verdad de que Dios hiere con miras a sanar (ver v. 22). El quebrantamiento inicial es seguido por una renovación que supera toda promesa hecha a los gentiles en el ATAT Antiguo Testamento. Tal vez muestre a Egipto en sus dos aspectos: en primer lugar, como la potencia mundial hacia la cual dirigía siempre sus miradas (cf.cf. Confer (lat.), compare 20:5), pero en segundo lugar como parte del mundo de Dios, por el cual se preocupa; con un sitio en su reino en el cual serán invalidadas las actuales diferencias de rangos y de razas.
19:1–15 Egipto puesto de rodillas. 1–4 La metáfora de la nube veloz de Dios (v. 1) indica que la figura retórica poética lleva en sí las verdades de este pasaje, según el cual se ve fracasar toda ventaja de Egipto. Es significativo que lo primero que se derrumba son sus recursos espirituales: sus creencias, su moral (v. 1), su unidad (v. 2) y sabiduría humana (v. 3). A continuación perderá su libertad (v. 4); el amo déspota podría ser uno de sus señores etíopes, p. ej.p. ej. Por ejemplo Tirhakah en vida de Isaías, o uno de sus posteriores conquistadores, persas o griegos; hasta podría ser un tirano nativo; lo importante no es tanto la identidad del individuo, sino la secuencia de la decadencia a la tiranía. 5 ss. Luego Dios toca su recurso vital, el Nilo, y decaen una a una sus industrias. Todo termina en una impotente anarquía (vv. 11–15), mortificante para una nación que se había enorgullecido por 2.000 años por el entrenamiento de sus oficiales. 12 Cf. 1 Rey. 4:30. 13 Tanis y Menfis eran las reconocidas y antiguas capitales de Egipto; a Tanis, en el delta, se la recordaba como escenario de la gran opresión (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 78:43). 15 Cf. 9:14, 15.
19:16–25 Egipto convertida. El quíntuple refrán, en aquel día …  es un indicador (como en otras partes, p. ej.p. ej. Por ejemplo 4:1, 2) del día del Señor. Isaías preve la conversión de los gentiles, bajo la figura del más antiguo de los opresores y seductores de Israel (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:2–5). Se sigue la pista del proceso desde sus comienzos, que fue en temor (vv. 16, 17) conduciendo a la sumisión (v. 18), dándole acceso a Dios (vv. 19–22,  altar, sacrificios) hasta la comunión (v. 23) y plena aceptación (vv. 24, 25).
18 Si las cinco ciudades deben entenderse en sentido lit.lit. Literalmente, no las podemos identificar ahora. Es probable que la expresión signifique “unas pocas” o aluda al precedente de Jos. 10, cuando la conquista de las cinco ciudades cananeas posibilitó una victoria general. La Ciudad del Sol sería la de On, conocida luego como Heliópolis; pero el heb. significa aquí (quizá como retruécano) “Ciudad de Destrucción”. Lo transcendental, en todo caso, es que se trata de la captura de una importantísima plaza fuerte del paganismo. 19 Alrededor de 170 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, Onías IV, expulsado sumo sacerdote, erigió un templo en Leontópolis, Egipto, justificándose en los términos del v. 19. Pero pareciera que la intención del versículo tuviera, más bien, un sentido simbólico: ahora habrá tierra santa donde antes todo era profano. El obelisco, cf.cf. Confer (lat.), compare el de Jacob en Betel, fue un hito demarcatorio del territorio de Dios (Gén. 28:13, 18).
23–25 Alargando la otra mano para abrazar también a Asiria —tan a menudo acoplada a Egipto en el peor de los contextos (cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 7:11; 9:3)— estos versículos dan una insuperable visión de la total inclusión de los gentiles en el reino. Israel contará con una parte igual a la de los otros, es decir una tercera parte (tercero, v. 24; pero no el tercer lugar), y sus títulos distintivos serán compartidos con sus más crueles enemigos: mi pueblo, cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 2:23; 1 Ped. 2:10; obra de mis manos, cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 29:23; mi heredad, cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 32:9.

20:1-6 La crisis de Asdod

Una inscripción por Sargón llena todo el cuadro. La ciudad filistea de Asdod se había rebelado contra Asiria, que rápidamente depuso a su rey. Yamani, nuevo cabecilla, continuó la lucha, con el apoyo prometido de Egipto y Etiopía, habiendo también solicitado ayuda de Judá. La disuasión poderosa de Isaías resultó ampliamente justificada: Egipto no se incorporó a la lucha, Asdod fue subyugada y Yamani, que huyó a Etiopía, fue entregado a la tierna merced de los asirios.
1–3 Tartán, en idioma asirio, significa comandante en jefe. Corría el año 711 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo; la revuelta había estallado en 713 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo e Isaías había adoptado, inexplicablemente, como lo indica el v. 3, el vestido de esclavo (desnudo, significaría estar vestido únicamente con un taparrabo). El v. 2 es un paréntesis. Dios ahora lo expone como el destino reservado a los rebeldes asirios.
Pareciera que hicieron caso de la advertencia, desde el momento en que Judá no fue castigada por Asiria. G. A. Smith señala que este idioma por señales (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:18) logró que el mensaje alcanzara al pueblo, y no meramente a la corte. La incomodidad y humillación de Isaías fueron el precio por la seguridad de su pueblo.

21:1-10 Babilonia, “Desierto del Mar”

Este oráculo, al igual que el próximo, tiene una vigorosa cualidad visionaria (en la metáfora del “centinela”) y un título simbólico. El tema aparece en el v. 9 como la caída de Babilonia. 1 La frase Desierto del Mar pareciera combinar dos aspectos de la naturaleza indomable y avasalladora que se observa más explícitamente en Jer. 51:42, 43. Pero las mismas consonantes podrían traducirse simplemente “desiertos” o posiblemente “destructores”.
2–7 Se pinta un cuadro vivo y dislocado de un ataque de los persas (Elam, como un sátrapa persa) y de los medos (v. 2) que sorprenderá a los defensores de Babilonia descuidados y banqueteando (v. 5), tal como lo registra Dan. 5. Pero lo más sorprendente de todo es la parte que le tocó representar a Isaías en la visión. Su gran agitación en los vv. 3, 4 es parecida a la de Jeremías en Jer. 4:19–26, a pesar de que la caída de esa persecutoria ciudad, este lugar de gemido (v. 2) fue el anochecer que yo anhelaba (v. 4). Pero estas reacciones opuestas incidentalmente arrojan luz sobre lo escrito en los últimos capítulos en el sentido de que revelan el verdadero sentimiento de uno en quien (como a todos los exiliados) Babilonia se les hacía tanto prisión como hogar. Si en verdad Isaías habría de hablarles “al corazón” (40:2) de una generación posterior, como si él mismo fuera parte de ellos, este profundo envolvimiento es claramente un prerrequisito; es el lado interior de su profetizar. Obsérvese también su doble estado consciente: en cierta medida se mantiene al margen en su papel de centinela (v. 6), y debe informar solamente lo que ve y oye (cf.cf. Confer (lat.), compare Hab. 2:1–3). Se pone mucho énfasis en esta objetividad (vv. 6, 7, 10).
En 8a (realmente inconsecuente luego del v. 7), NC justificadamente traduce “ya los veo”. El profeta, justo cuando su vigilia parece interminable, ve la prometida cabalgata, y sabe que significa el fin de Babilonia. Apoc. 18:2 retoma el grito de “Ha caído, ha caído”, y trata a Babilonia como típico de un mundo impío. 10 La frase final del pasaje: Oh trillado pueblo mío, hijo de mi era capta no sólo la agonía, sino el propósito de las interminables pruebas que sufrió Israel.

21:11, 12 Edom
Los nombres, asociados a lugares, pertenecen a Edom, pero el título “Duma” (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada; cf. Gén. 25:14) puede haber sido escogido por su ominoso significado: “Silencio”. El meollo del asunto es: “¿Cuánto falta para la mañana?”, que refleja un período de sufrimiento. La respuesta no es una perogrullada sino una advertencia de que de haber una tregua será tan sólo temporaria (cf. Prov. 4:18, 19). Los tres imperativos lit.lit. Literalmente “preguntad, volved, venir” (v. 12b), pueden ser interpretados en su significado aparente o, más profundamente, como el fundamental llamado divino: “Buscad, arrepentíos, venid.” Pero la respuesta de Edom se la puede colegir de 34:5–17, y del libro de Abd.

21:13-17 Arabia
13 Las primeras versiones traducían “noche” por Arabia pues ambos vocablos cuentan con las mismas consonantes. Posiblemente se trate de un doble entendimiento: cf.cf. Confer (lat.), compare v. 11 y los títulos simbólicos en 21:1; 22:2. El significado especial de este oráculo radica en la advertencia a la más libre e inaccesible de las tribus de que el largo brazo de Asiria los alcanzará incluso a ellos, a la orden de Dios. Los del extremo sur, Tema y Dedán, tendrán que ir en socorro de Cedar, su más expuesta tribu hermana. El significado de esto podría ser que las caravanas de mercaderes pudieran haber cometido el error de meterse en zonas asoladas por la guerra y volver con las manos vacías y muertos de hambre. La registrada invasión de Arabia por Sargón, en 715 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, favorece la opinión de que los fugitivos habrían sufrido las consecuencias de un ataque directo. 16, 17 Cf. 16:14 y su comentario.

22:1-25 Jerusalén

22:1–14 El valle de la Visión. 1 El título simbólico (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 21:1, 11, 13) enfatiza el hecho de que aun el propio pedestal del profeta, desde el cual ha contemplado a las naciones, no está exento de juicio. Valle, tomado del v. 5, puede referirse a Jerusalén, como rodeada de montañas (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 125:2), o algún otro sitio específicamente localizado (cf.cf. Confer (lat.), compare Joel 3:12, 14).
2 ss. Hay un claro contraste entre la algazara de la ciudad (vv. 2a, 13) y su horrendo futuro. Lo que no está claro es si la parranda está en su apogeo, como lo dice Isa. (quizás después de la retirada de Senaquerib, 37:37) o si debiéramos incorporar un verbo en tiempo pretérito en el v. 2a: “Tú, que estuvisteis llena … ”, como en el lamento de 1:21. De cualquier manera que fuere, solamente Isa. ve adónde llevará esta vida desenfrenada, resumida para todo tiempo en el v. 13b (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 15:32).
Con característica visión (cf.cf. Confer (lat.), compare 21:1–10) predice la caída de Jerusalén un siglo más adelante (586 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo) con sus muertes por hambre (v. 2b; cf.cf. Confer (lat.), compare Lam. 4:9), sus líderes fugitivos (v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 25:4, 5) y sus casas destruidas para reforzar la muralla (v. 10; cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 33:4). El papel jugado en todo esto por los guerreros de Elam y de Quir (v. 6) no se menciona en ninguna otra parte; pero Quir formaba parte del Imperio Asirio (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 16:9), y bien pudiera ser que algunos contingentes o mercenarios de estas avanzadas fueran parte del legado de los asirios a Nabucodonosor.
8–14 Sobre la Casa del Bosque como una armería (v. 8), ver 1 Rey. 10:17; sobre la provisión de agua (vv. 9, 11), cf.cf. Confer (lat.), compare los preparativos de Acaz y Ezequías (7:3; 2 Rey. 20:20) en los propios días de Isaías. Los dos muros (v. 11) eran probablemente, como lo sugiere J. Gray “la convergencia de las paredes que rodeaban el cerro sudeste, con una extensión para incluir los dos estanques”.
Obsérvese, en todo esto, que Jerusalén oscilaba entre el activismo (vv. 9–11) y la vida desenfrenada (vv. 12–14); la primera era una negación de la fe (v. 11b), la segunda una negación del arrepentimiento. Las palabras de 11b (y de 37:26) conforman una sorprendente anticipación de los caps. 40–66, donde se menciona a Dios repetidamente como (lit.lit. Literalmente) “haciendo y formando” (“lo determiné … he hecho”) y que lo viene haciendo desde la antigüedad (cf.cf. Confer (lat.), compare 43:7; 44:2, 24); etc. Es otra insinuación en favor de la paternidad literaria única de Isaías (ver Introducción).
22:15–25 Ese mayordomo … Sebna. Este alto funcionario aparece nuevamente con Eliaquim (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 20) en 36:3; 37:2. Es posible que fuera el líder del partido proegipcio (ver caps. 30, 31) que se mofó de la predicación de Isaías; pero aquí se lo condena simplemente por su arrogancia y ostentación. Cada uno de los matices en el mensaje de Dios que se refieren a este personaje está cargado de desprecio, desde la expresión ese mayordomo (v. 15) hasta vergüenza …  (v. 18); pone al descubierto el vehemente anhelo del hombre por el poder y el reconocimiento, y el amor por los símbolos de la posición (sepulcros y carros espléndidos) y los arreos de su función, que no pasan de ser meras cáscaras. Se ha encontrado un gran dintel de un panteón como sería el de un funcionario de jerarquía, describiéndolo como administrador del palacio, y podría ser el de Sebna; pero un agujero ha destruido su nombre.
20 ss. Eliaquim hace un fuerte contraste con Sebna, sobre quien ha sido promovido cuando aparecen nuevamente en 36:3. En su relación con Dios se lo denomina mi siervo (v. 20;  cf.cf. Confer (lat.), compare “ese mayordomo”, v. 15); en su relación con los hombres será padre de la comunidad (v. 21). Sin embargo, su caída (vv. 24, 25) vendrá del mismo paternalismo mal entendido: es decir, por su incapacidad para decir “no” a los “zánganos” de su familia que buscaban su padrinazgo. Por mejores que hayan sido sus intenciones, era un abuso de su función, y las más firmes promesas de Dios no son nunca garantía para cubrir esto. Con la secuencia de los vv. 23 y 25,  cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 2:30; Jer. 22:24; Apoc. 2:1, 5.
22 La llave de … David cabe en este contexto de responsabilidad. Una llave era un objeto substancial que se guardaba en el cinturón o colgando del hombro, pero las palabras iniciales del v. 22, con su eco de 9:6, hacen hincapié en la responsabilidad dada por Dios que acompañaban dichas palabras, es decir para ser utilizadas en el interés del rey. “Abrirá” y “cerrará” significan el poder para tomar decisiones, que nadie bajo el rey podía anular. Este es el trasfondo de la comisión a Pedro (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 16:19) y a la iglesia (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 18:18), con la advertencia contra el abuso, como se infiere de lo expresado anteriormente. Sin embargo, la autoridad final, en estos términos, es reclamada para Cristo mismo (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 3:7, 8).

23:1-18 Tiro

Tiro tenía un alcance mayor aun que Babilonia; sus mercaderes eran conocidos desde el océano Indico (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey 10:22) hasta el canal de la Mancha. Apoc. 17 y 18 combinaron los oráculos del ATAT Antiguo Testamento sobre Tiro y Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 14; Eze. 27) para el cuadro compuesto del mundo como seductor (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 17) y opresor, contra la ciudad de Dios.
23:1–14 Repercusiones y motivos de su caída. Las noticias alcanzaron a sus barcos en Chipre, su más próxima colonia (v. 1; ver sobre 2:16 en cuanto a Tarsis), dejándolos sin hogar como si el mismo mar quedara sin hijos por la ausencia de sus mercaderes (v. 4); como provocando el desaliento en Egipto (v. 5); y como dispersando a los habitantes de Tiro misma (la costa, v. 6), en la distante Tarsis (v. 6) o en la cercana Chipre (v. 12).
El v. 8 se refiere a la colonización de Tiro, consecuencia de su desarrollo comercial; y el oscuro v. 10 puede entenderse como una distante colonia que es presa de la anarquía ante el colapso de la ciudad madre. La palabra Canaán se utiliza en el v. 11 como el territorio del suelo patrio de Tiro y de Sidón, término que se amplió para abarcar toda la Palestina; la palabra mercaderes del v. 8, en estrecha relación, muestra hasta qué punto era sinónimo su nombre con el ámbito de sus transacciones comerciales.
La causa humana del derrumbe, pareciera ser Babilonia (v. 13) en lugar de Asiria, recordando que ambas potencias subyugaron parcialmente a Tiro. (Más tarde los griegos, y más tarde aun los musulmanes y los cristianos, la capturaron y recapturaron.) Pero la raíz de la causa se la busca en el v. 8 y la respuesta en el v. 9: ¿Quién ha planeado esto … ? Jehovah de los Ejércitos …  Es una particular instancia de su juicio contra la soberbia (v. 9) dondequiera que aparezca, que es uno de los grandes temas de este libro: ver sobre 2:10–22.
23:15–18 Renovación de su antiguo llamado. 15 Como hecho histórico es interesante consignar que después de cada desastre (hasta la Edad Media) Tiro se recobró, luego de un cierto lapso, y reanudó su comercio. Los setenta años parecen referirse a una cifra redonda para significar una vida, como “los setenta años” de la cautividad judía. Pero la metáfora de la prostituta olvidada (vv. 15–17) hace que la renovación sea al mismo tiempo patética y corruptora; se nos muestra la perenne seducción de las cosas materiales, si bien el último versículo las reclama para su propio uso. Es el doble énfasis de Apoc. 18:3 y 21:24.

24:1-27:13 LA VICTORIA FINAL DE DIOS
Después de las naciones por separado (caps. 13–23) aparece ahora a la vista el mundo entero. Estos cuatro capítulos, denominados con cierta vaguedad “El apocalipsis de Isaías”, hablan de la caída de los enemigos tanto sobrenaturales como terrenales (24:21, 22; 27:1), y de la misma muerte (25:8); contienen (26:29) una de las dos claras promesas del ATAT Antiguo Testamento de la resurrección corporal. Pero esta escena más amplia es divisada desde el punto de observación de Isaías en Jerusalén, teniendo a Judá, Moab (25:10–12) y las grandes potencias de Egipto y Asiria (27:12, 13) a cercana y mediana distancia. Por abrumadores que sean los juicios, la nota dominante es el gozo, como se echa de ver en las canciones que frecuentemente irrumpen en la profecía.

24:1-23 La tierra y el cielo son juzgados

24:1–13 La humanidad en el caos. Utilizando el recurso de las repeticiones, las rimas y los juegos de palabras, se refuerzan los vigorosos trazos verbales. 1 Trastornará su superficie es una excelente traducción de la RVARVA Reina-Valera Actualizada. 5 La razón de ser del juicio surge (obsérvese la repetición de por esta causa del v. 6) del desprecio del hombre por las leyes y obligaciones. No hay certeza absoluta de que el pacto eterno se refiera a la promesa divina a todos los seres vivientes de Gén. (9:9–11), desde que la expresión del v. 5 podría significar simplemente “la más permanente de las empresas”; pero obsérvese la referencia al diluvio en el v. 18b. 7 ss. El énfasis sobre la tristeza es un sorprendente comentario a lo que Heb. 11:25 llama “los placeres del pecado”, y el término la ciudad del caos (heb. tohu, v. 10; cf.cf. Confer (lat.), compare Gén. 1:2) es un testigo a la acción regresiva del pecado, volviendo el orden de Dios al caos. El único rayo de esperanza es la mención de los rebuscos (v. 13), el permanecer algunos pocos (v. 6) como en 17:6 y los explícitos pasajes referidos a “remanentes”, 10:20–23.
24:14–16 Ultima alabanza y actual privación. Los cánticos parecieran provenir del remanente diseminado (ver sobre v. 13) que, a la luz del evangelio, pueden ser tanto los gentiles de Dios como el pueblo judío (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 11:52). La expresión en el oriente (v. 15) lit.lit. Literalmente es “en las luces”. La traducción cuenta con el apoyo de la frase que hace juego en el v. 14, desde el occidente. Pero esto es un gozo anticipado; estamos de vuelta en las actuales circunstancias apremiantes del v. 16 (cf.cf. Confer (lat.), compare las mismas metáforas en 17:4–6).
24:17–23 Juicio cósmico. 17 Los tres sustantivos, sorprendentemente parecidos en el original, insisten implacablemente sobre el juicio. 18a Para la infructuosa fuga, cf.cf. Confer (lat.), compare Amós 5:19. 18b Cf. comentario al v. 5 sobre el trasfondo. 21, 22 El ejército de lo alto significaría en algún contexto no otra cosa que “estrellas” (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:26); pero aquí, como contraparte de los reyes de la tierra, sentenciados a prisión y a ser castigados (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Ped. 2:4) se refiere sin duda a los “espíritus de maldad en los lugares celestiales” (Ef. 6:12). La referencia más completa a tales seres en el ATAT Antiguo Testamento la tenemos en Dan. 10:2–21; cf.cf. Confer (lat.), compare tal vez Sal. 82. Ver también en el NTNT Nuevo Testamento, Rom. 8:38, 39; Col. 2:15; Apoc. 12:7–12. 23 Pero el fin es gloria total. Si el sol y la luna han de perder su esplendor es porque su brillo queda superado por la luz misma, por el Señor que reina en toda su magnificencia. Es esencialmente la misma visión que la de Apoc. 21:22–27.

25:1-12 La gran liberación

25:1–5 El fin de la tiranía. Este cántico se inicia sin previo anuncio (a diferencia de los del v. 9; 26:1–21; 27:2–11), y por su reiteración de la palabra tiranos (vv. 4, 5; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 3) traduce el particular sufrimiento y correspondiente gratitud de los débiles y sufridos. Es un “Magníficat” del ATAT Antiguo Testamento. 1 Dos de las características del obrar de Dios (maravillas, designios) ya fueron mencionadas en los nombres del rey prometido (9:6), y se repetirán en 28:29. En cuanto a la larga maduración de sus planes (antaño), énfasis favorito en Isaías, ver sobre 22:11. 2–5 El canto, de consiguiente celebra no solamente la victoria por venir (cuando queden arrasadas las defensas del enemigo, v. 2, haya recibido el homenaje correspondiente, v. 3, y silenciado su estruendo, v. 5), sino el refugio que ya puede ser hallado en Dios mientras la maldad da lo peor de sí (v. 4); su acometida es descrita en términos de la naturaleza desatada (tormenta) y de insuperable calor.
25:6–8 La finalización de la oscuridad y la muerte. 6 El banquete introduce una nota positiva en lo que de otra manera es principalmente un relato de males eliminados. Es una nota de realización (pues una fiesta es una celebración), de abundancia (v. 6b) y de gozo compartido (obsérvese la cuádruple repetición de todos en los vv. 6–8). Nuestro Señor saboreaba esta perspectiva festiva a pesar de verse obligado a ofrecer a sus discípulos una copa muy distinta: cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 26:29.
7 La cubierta o velo podrá ser el luto (v. 8b) o la ceguera (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Cor. 3:15) de la humanidad caída; ambos se complementan. 8a La traducción para siempre es la que va más al grano (cf.cf. Confer (lat.), compare p. ej.p. ej. Por ejemplo 28:28), pero la raíz también encierra la idea de “victoria” (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 15:54) o preeminencia y es utilizada en 1 Sam. 15:29 y 1 Crón. 29:11 donde aparece como “gloria” y “majestad”. En cualquiera de los dos casos, la promesa es una de las glorias del ATAT Antiguo Testamento y del NTNT Nuevo Testamento. En un solo versículo (cf.cf. Confer (lat.), compare también Apoc. 21:4) el último enemigo se ha ido y se ha derramado la última lágrima.
25:9–12 El final del orgullo. 9 Este versículo pertenece tanto al párrafo anterior como a este mismo; pero tal vez la conjunción porque (v. 10) es la que une más estrechamente estos versículos. Hay una insinuación de tensa expectativa más que de mera pasividad en el verbo traducido hemos esperado; cf.cf. Confer (lat.), compare 26:8; 33:2; 40:31; 49:23b.
10 Moab, sorprendentemente local en una escena tan universal (cf.cf. Confer (lat.), compare “Edom” en 34:5) se la exhibe como la personificación del orgullo (v. 11b; cf.cf. Confer (lat.), compare 16:16), quizá especialmente el orgullo de gente pequeña. De la misma manera el muladar expresa la indignidad tanto como lo inexorable del juicio para los orgullosos; cf.cf. Confer (lat.), compare la secuencia en 14:14, 15, 19.

26:1-27:1 Triunfo después de aflicción

26:1–6 La sufrida ciudad. Por fin divisamos nuestra propia ciudad, enfrentada a su rival. Esta última cuenta con su nuevo epíteto, enaltecida (v. 5), para agregar a los de 25:2 (“fortificada”) y 25:3, “ciudades de las naciones tiránicas”. 1 Nuestra ciudad es fortificada, no con fuerza bruta sino con la actividad salvadora (1b) del Dios viviente, la Roca de la eternidad (v. 4). De modo que nuestro disfrutar de esta protección personal e invisible debe ser personal, en verdad (v. 2) y confianza (vv. 3, 4). Estos versículos son tan lógicos como hermosos, enraizados en Dios. 3 Completa paz (lit.lit. Literalmente “paz, paz”) es su don de bienestar y plenitud a una mente no meramente constante sino firme (la palabra es pasiva, “anclado en ti”). 4 El llamado a confiar para siempre es igualmente lógico, basando nuestra fe sobre la fidelidad de Jehovah … la Roca de la eternidad y basado el para siempre de nuestro compromiso en la eternidad de su ser. Jesús señalaría, además, la eternidad del compromiso de Dios con los suyos (Mat. 22:31, 32).
26:7–18 La larga noche de espera. El “esperar” en este pasaje es en parte por el derrocamiento del mal por medio de la corrección (vv. 9–11) o la destrucción (vv. 11c, 13–15) de los malvados, pero es fundamentalmente un anhelar por Dios mismo (te hemos … te espera, vv. 8, 9). 7 Cf. Prov. 5:6. 8 La proclamación del nombre de Dios podría ser una experiencia conmovedora en el culto público (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 34:3; 68:4). A esto alude la última frase del v. 13, y se burla de los tiranos que han ocupado el sitial que por derecho le corresponde a Jehovah. 14 Que se trata de señores terrenales y no de falsos dioses lo prueba el v. 14a (ver sobre 14:9). Es una predicción que se cumplirá con tanta certeza como usar el tiempo pasado (el “profético perfecto”). 16–18 Con su confesión de fracaso y frustración (¡cuán bien se aplica a la iglesia cristiana!), estos versículos agregan otro ingrediente a este anhelo general por cosas mejores. Hay otra exclamación similar en el segundo “Canto del Siervo”, 49:4. Aquí, como allí, la respuesta de Dios eleva la situación a un plano totalmente nuevo, que es el tema del siguiente párrafo.
26:19—27:1 Resurrección y juicio final. Después de la oración de los vv. 7–18, el Señor da su respuesta. 19 Si bien oscuro en sus detalles, promete claramente la resurrección corporal. La afirmación paralela, Dan. 12:2, añade dos situaciones más: la resurrección de los pecadores y una eternidad de vida o de vergüenza. Los cadáveres debe ser “sus” porque los siervos de Dios son todavía suyos en la muerte, aun sus cadáveres. Nótese el contraste entre la metáfora triunfante del nacimiento en el v. 19b y el lenguaje trágico del nacimiento del v. 18b, los dos unidos por un verbo heb. distintivo en común.
20 Reproduce el mismo cuadro de la salvación dentro del juicio, como en el caso de Noé cuando Dios lo encerró dentro del arca, o cuando Israel en Egipto recibió instrucciones de refugiarse del ángel destructor (Exo. 12:22). 21; 27:1 Su juicio es tan abarcador como lo fue en 24:21, donde “el ejército de lo alto” corresponde al Leviatán de aquí (cf.cf. Confer (lat.), compare “El dragón y sus ángeles” en Apoc. 12:7 ss.). Los insólitos epítetos furtiva, tortuosa, son exactamente los mismos términos aplicados al Leviatán (Lotan) en la antigua poesía épica cananea de Baal, quien venció al monstruo que está en el mar. Este material cananeo es adaptado a la verdad divina que ahora trasmite y que destruye su estructura pagana. Tanto aquí como en 51:9, 10, el contexto es el juicio, no (como en el paganismo) una supuesta lucha en la cual, antes de llevar adelante su deseada tarea de crear un mundo ordenado, el dios-creador derrotó primero a la oposición de los dioses del desorden.

27:2-13 Un pueblo para Dios

27:2–6 La viña fructífera. El cariñoso cuidado (vv. 2–4) y la abundante fertilidad (v. 6) deben ser vistos en el marco del cap. 5, la viña que fracasó y fue abandonada. Aquí es el fin hacia el cual Dios había estado obrando. 4, 5 Estos versículos crípticos pueden ser interpretados en el sentido de que la ira de Dios no se abate más contra su viña, sino solamente contra los espinos y los cardos (es decir, los enemigos de su pueblo) que la hollaron en 5:6; y preferiría reconciliarse con estos antagonistas antes que destruirlos. 6 El fruto que beneficiaría al mundo se interpreta en 5:7 como justicia y rectitud. Obsérvese el recordatorio, al igual que en 37:31, que tanto física como moralmente las raíces son precondición del fruto.
27:7–11 Adversidad fructífera, poder infructuoso. Esta sección pone de relieve el contraste entre la adversidad medida que garantizaría el éxito de Israel (vv. 7–9) y el desastre total que destruiría al tirano (vv. 10, 11).
8 Con expulsión: esta rarísima palabra heb., pudiera significar lit.lit. Literalmente “una seah por cada seah” (seah: 1/3 de efa = 12, 3 litros), es decir, cuidadosamente prorrateado, litro por litro; o, posiblemente, “espantándolo” (cf.cf. Confer (lat.), compare el término expulsión que la RVARVA Reina-Valera Actualizada ha interpretado correctamente en el sentido de enviarlos al exilio). 9 Se expresa la renuncia a la idolatría tanto como la condición (de esta manera) como la permanente consecuencia (su fruto, v. 6) de disfrutar del perdón de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Prov. 16:6). El exilio no será en vano si es un paso en dirección a esa meta. 10, 11 La ciudad fortificada es sin duda alguna la ciudad del opresor (cf.cf. Confer (lat.), compare 25:2). El colorido de la descripción de los vv. 10b, 11a, resalta por el contraste que resulta de la viña bien cuidada de los vv. 2, 3. Cf. el v. 11b con 44:18, 19; 45:6, 7.
27:12, 13 Lo último de la cosecha. La cosecha que le describe puede ser la del huerto o del campo, pues el verbo “recoger” puede usarse tanto para trillar a mano ciertos frutos (28:27) como para varear olivos de las ramas más altas (Deut. 24:20), de modo que sean recogidos uno por uno. El punto es la cosecha perfecta de Dios de su pueblo verdadero de modo que “ninguna faltará” (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:26, 27). Para Israel dentro de su tierra (v. 12) el énfasis está en elegir a la minoría de la masa (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:20–23). Para los que estaban en la dispersión, está en el llamado de trompeta que les llama a casa (v. 13). El NTNT Nuevo Testamento mostrará que el llamado del evangelio tiene ya ese doble efecto de elegir y salvar (1 Cor. 1:23, 24), entre judíos y gentiles por igual. De modo que estos dos versículos muestran el triunfo final del Señor en términos no de conquista o nueva creación (como podría inferirse), sino simplemente de personas reunidas y traídas de vuelta al hogar. Esto es, después de todo, el meollo del asunto (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 7:9 ss.).
28:1-31:9 LA CRISIS ASIRIA: ¿LA AYUDA DE DIOS O DE LOS HOMBRES?

28:1-29 Un desafío a los escarnecedores

El cap. 28, compuesto por una serie de fugaces destellos más que de una escena uniformemente iluminada, desafía a los frívolos gobernantes de Jerusalén a enfrentarse a las realidades de la historia, de la moral y de las acciones divinas. Pareciera que se han preservado trozos de un violento altercado en los vv. 7–13 o más allá. El contexto es el más inquietante período de intrigas con Egipto que llevó a la revuelta de Ezequías contra Asiria y las represalias del año 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, descritas en los caps. 36, 37; pero muchas veces las profecías exceden estos reducidos confines.
28:1–6 Los ebrios de Efraín. Se trata de una profecía clara y temprana, antes de la caída de Samaria en 721 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo En cuanto a su función, en este contexto, ver sobre los vv. 7–13. 1–4 Capta la hermosura exterior de esa opulenta ciudad edificada en un cerro, pero la ve como una guirnalda adornando las sienes de un borracho (v. 1b), espléndida metáfora para una gloria que es incongruente (v. 4a) y que rápidamente se va marchitando. La amenaza del granizo del v. 2 (referencia a Asiria) es un nuevo énfasis que se pone sobre el segundo aspecto de la metáfora anterior, que luego es retomada en el v. 17, y por la metáfora de la fruta temprana del v. 4b. En un solo párrafo Isaías ha compendiado las advertencias de Amós a esta ciudad amante del placer y saturada de vino (cf.cf. Confer (lat.), compare Amós 2:12; 4:1; 6:6). 5, 6 Característicamente, las nubes se abren por unos instantes para dejar ver la verdadera diadema que adorna al verdadero Israel, el remanente (ver sobre 10:20–23). Obsérvese que el espíritu de justicia … y de valor (ver sobre 11:2) es el Señor mismo, presente y activo dentro de sus siervos.
28:7–13 Los ebrios en la función pública. 7, 8 Con las palabras pero también éstos se aclara la relevancia del precedente oráculo a su actual contexto. El embrutecido Efraín lo había pasado mal; también Judá es meramente otro tal, desde sus líderes espirituales abajo. El sacerdote y el profeta que se tambalean y vomitan, configuran un cuadro de trazos tan vivos, que algunos piensan que traduce un encuentro entre Isaías y un grupo de ellos en un cónclave.
9–13 De ser así, los vv. 9, 10 expresan el escarnio de ese grupo (¿A quién enseñará conocimiento o a quién hará entender el mensaje?, refiriéndose al profeta Isaías); y el v. 13 su ominosa réplica, arrojándoles a la cara las mismas palabras. El texto heb. del v. 10 es una rima pueril, casi el equivalente de nuestro irrisorio “bla, bla” pero no tan desprovisto de significado. Por línea cf.cf. Confer (lat.), compare v. 17a (“cordel”). Cf. la paráfrasis de J. B. Phillips: “¿Hemos sido recién destetados? … ¿Tenemos que aprender que la-ley-es-la-ley-es-la-ley, la regla-es-la-regla-es-la-regla? … Sí, con labios tartamudos y una lengua extranjera hablará el Señor a este pueblo.” Es decir, considera un desatino lo atinado de Dios, y recibirás tu merecido de mano de los asirios (v. 11), y tu condenación de las mismas palabras que te habrían salvado (vv. 12, 13). El mensaje rechazado del v. 12 halla su expresión clásica en 30:15;  cf.cf. Confer (lat.), compare el comentario en 7:9b. La cita que del v. 11 hace Pablo en 1 Cor. 14:21 es, por lo tanto, un recordatorio, fiel a este contexto, de que las lenguas desconocidas no son el saludo de Dios a una congregación de creyentes, sino una reprimenda a una congregación de incrédulos.
28:14–22 El cimiento estable y el refugio de la mentira. 15, 16 Al igual que en 18:11–15, pero ahora en un marco de temeraria confianza, pacto y piedra angular están en contraposición. El pacto con la muerte, y el convenio con el Seol, podría aludir a una invocación a los dioses de las moradas subterráneas, en la necromancia (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:19) o a un tratado con Egipto, pero más bien puede entenderse como la baladronada del v. 15b de engaño y mentira; es decir, como si Dios pusiera en sus bocas la estimación de su esperanza. La versión de ellos habría sido, sin duda, la siguiente: “Nada nos puede afectar; nuestros pactos son a prueba de todo.” Dios conocía cuáles eran sus reales enemigos y los que se decían sus amigos. La promesa de la piedra angular, juntamente con la de 8:14 se cita en Rom. 9:33; 1 Ped. 2:6; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 118:22. En Isa. 8:14 explícitamente significa el Señor, pero aquí el Señor coloca la piedra; los dos asertos se juntan en Cristo, como lo deja claramente sentado el NTNT Nuevo Testamento. Rom. 9:32 expone las inferencias de la cláusula sobre la fe (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:9), el que crea … y recurre a la LXXLXX Septuaginta (versión griega del AT) para no se apresure (ver la nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). Apresurar supone ansiedad y confusión.
Entre la profusión de metáforas, aquellas de la tormenta y la inundación aparecieron en el v. 2, para significar a los asirios; 17 el cordel y el nivel llaman la atención a la finalidad de 30:13, 14, y de Amós 7:7, 8; 20 la insuficiente cama y manta dicen la última palabra sobre recursos que fracasan miserablemente. 21 Sobre Perazim y Gabaón, ver 1 Crón. 14:11, 16. Dios, que barrió a los enemigos de David, barrerá ahora el reino de David. En cuanto a su extraño trabajo, arrojarán luz los siguientes párrafos. De paso digamos que a Lutero le servía de aliciente meditar que al par que el juicio es el extraño trabajo de Cristo, la salvación es su “tarea propia”.
28:23–29 La pericia del labrador: una parábola. Los constantes cambios del labrador y sus diversas maneras de trabajar la tierra, tan caprichosas a primera vista, pero tan expertamente apropiadas, dan la clave a los complejos recursos de Dios, que es el maestro (vv. 26, 29). El más extraño trabajo de Dios (v. 21) se adecua, exactamente según se infiere, a las distintas épocas (v. 24) tipos (v. 25) y contexturas (vv. 27, 28) que maneja. Sobre golpea con un palo (v. 27) ver sobre 27:12; y aprenda de esta parábola a no manejar todas las situaciones con una técnica favorita. 29 Obsérvese la ligazón de maravilloso y designios, como ocurre con el nombre de príncipe divino en 9:6 y en 25:1.

29:1-8 La liberación de último minuto para Ariel

1–4 El final del v. 8 identifica a Ariel como Sion, y en Eze. 48:15 significa “fóculo” (BJBJ Biblia de Jerusalén) de ahí que Moffat lo traduce aquí (poniendo énfasis en la vocación celestial de Jerusalén): “El propio fogón y altar de Dios.” La alusión al culto en el v. 1b lo confirma, pero el v. 2b le da una torva significación a la metáfora por su insinuación a un holocausto, exactamente como el v. 3a ofende el orgullo de la ciudad mencionando su pasado (cf.cf. Confer (lat.), compare aquella donde acampó David).
5–8 La promesa de una liberación milagrosa se cumplió parcialmente en 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, (ver 37:33–37). Pero la reunión de las naciones (vv. 7, 8), la advertencia te sitiaré (v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 37:33) y las señales espectaculares del v. 6 sugieren una lucha aun mayor (cf.cf. Confer (lat.), compare Zac 14:1–21). Los vv. 7, 8 pintan con netas pinceladas la desilusión de la nación; son innumerables las ocasiones en que el mundo “se ha relamido” anticipadamente por la muerte de la iglesia.

29:9-24 La oscuridad interior de Israel: profundizada y desvanecida

29:9–12 Un pueblo sin visión. 10 La frase, cargada de significación, Ha cerrado vuestros ojos (a los profetas), dice bien a las claras que Israel es el sujeto de este oráculo, que se amplía en las lecciones de Prov. 29:18 y 1 Sam. 3:1–14. 11, 12 El Sal. 74:9 nos permite echar un vistazo a tal estado, donde la voluntad de Dios se ha convertido en un libro cerrado. Los verbos reflexivos utilizados en el v. 9 sugieren que la ceguera es de tipo judicial; el hacer su propia voluntad les ha significado un castigo. Cf. 6:9, 10; 30:10.
29:13, 14 Religión sin realidad. 13 Jesús vio este versículo como imagen del farisaísmo (Mar 7:6, 7). 14 Es su propia consecuencia, porque en ausencia de profundidad, la capacidad se vuelve contra ella misma para oscurecer todo lo que toca (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 1:22; 1 Cor. 1:19).
29:15, 16 Desprecio al Creador. 15 La mezcla de furtividad y bravata (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:1) pudiera expresarse de maneras inconscientes, tales como la supresión de verdades no deseadas (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:9–11). Tanto Jeremías (2:26) como Ezequiel (8:12) hallaron el mismo mal uso de la conciencia en su época. 16 La incontestable ilustración del alfarero es nuevamente utilizada en 49:9 y, penitentemente, en 64:8; Pablo la recoge en Rom. 9:20, 21.
29:17–21 La gran reversión. Lo absurdo de indisponerse contra Dios (v. 15) se pondrá en evidencia cuando su obra sea completada, cuando trascienda lo mejor que conocemos (v. 17) y se resarzan las deshonras e injusticias del presente (vv. 18–21). 17 El quid del asunto está dado por los tiempos de verbo: es decir, el presente Líbano (incultivado como el desierto de 32:15) será convertido en buena tierra, mientras la buena tierra será considerada un bosque en comparación con su nueva fertilidad.
29:22–24 Un pueblo para la alabanza de Dios. 22 El v. 22b se refiere a Jacob como individuo. Ya no se revolverá en su tumba (como diríamos) debido al comportamiento de sus descendientes. 23 El pensamiento del pueblo de Dios expresando la santidad de Dios que es lo primero que se menciona en la oración de Jesús (“santificado … ”), es elaborado en Eze. 36:23 y su contexto y en Ef. 1:4, 6, etc., trayendo la futura perfección a tener que ver con nosotros ahora.

30:1-31:9 Egipto y Asiria en perspectiva

30:1–5 La sombra de Egipto. Por fin se menciona por su nombre el ilusorio refugio denunciado en 28:14–22. Diez años antes Isaías había disuadido a Judá a hacerle el juego a Egipto contra Asiria (cap. 20); ahora se han reafirmado en su decisión y los enviados de Judá están en camino. 4 Sus embajadores parecieran ser los de faraón, en cuyo caso se infiere que Hanes estaría cerca de Zoan (Tanis la localidad importante más cerca a la frontera con Israel) y no a 80 km.km. Kilómetro(s) aguas arriba del Nilo según se la identifica habitualmente.
30:6–8 El aliado inoperante. 6 Isa. ve las incomodidades y peligros del viaje (6a) como típicos de toda la empresa, y los tesoros de 6b, tan incongruentes en el desierto Néguev, como un cuadro de esfuerzos y recursos malgastados. 7 Rahab, que en heb. se deletrea de manera distinta a la conocida Rajab de Jos. 2 (reflejado en el deletreo diferente en la RVARVA Reina-Valera Actualizada), es un término que se utiliza para designar a Egipto también en Sal. 87:4 (cf.cf. Confer (lat.), compare 89:10). Pareciera significar “arrogante” o “turbulento”, y está asociado con “el dragón” (¿cocodrilo?) en Isa. 51:9 que es otro de los nombres de Egipto en Eze. 29:3. 7, 8 Moffat traduce brillantemente el v. 7c: “Dragón que no hace nada”, devastador mote para inscribir (v. 8) alrededor de Jerusalén; tan categórico y claro como fue de críptico un dicho anterior (cf.cf. Confer (lat.), compare 8:1).
30:9–14 Una estructura endeble. La verdad y la rectitud (v. 10) son tan vitales para una comunidad como la solidez y la precisión lo son para un edificio (v. 13). Es una de las afirmaciones más claras de la lógica de los juicios de Dios; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 13:10–16, sobre empapelar (de acuerdo con nuestra terminología actual) para cubrir las rajaduras; Amós 7:7, 8, sobre la plomada de albañil, y Hab. 2:9–11 sobre los crujidos que se escuchan en el edificio del tirano.
30:15–17 El precio de la incredulidad. 15 Puede interpretarse como un claro desafío de Isaías; ver sobre 7:1–9. En arrepentimiento es lit.lit. Literalmente “volverse” a Dios cf.cf. Confer (lat.), compare 10:21; quietud y confianza son la antítesis de la frenética actividad del v. 16 (cf.cf. Confer (lat.), compare 28:16); confianza le da una pincelada de amor a cada una de estas respuestas. 17 La amenaza tristemente revoca la promesa de Lev. 26:8; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 32:30.
30:18–26 Las buenas cosas que hay a disposición. Egipto y Asiria se esfuman de la escena al amanecer su gloria, señalada al principio en términos personales (vv. 18–22) y luego en términos materiales (vv. 23–26). 18 Obsérvese la relación entre el esperar de Dios y el esperar (confiar) del hombre (18a, d; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:17; 64:4), y la misericordia de su exaltación como Juez (18b, c; señalar el contraste entre 5:15, 16). 20, 21 La confianza descrita en los vv. 20, 21 es la del nuevo pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 31:33, 34) más que la de la gloria final, porque no excluye la congoja o la posibilidad de extraviarse, por limitado que esto sea (v. 21). Tu Maestro es un sustantivo plural con el verbo en singular es decir, una pluralidad de la plenitud y majestad de Dios; y la palabra se refiere a la instrucción moral o torah (“ley”). Su voz, que nos llama, nos viene de atrás, de nuestras espaldas (v. 21) solamente cuando nos desviamos, no cuando le seguimos. 23–26 Expresan, en contraste con el v. 20a, en los términos del mundo conocido y familiar, la nueva creación que los trascenderá totalmente; cf.cf. Confer (lat.), compare 60:19–22; 65:17–25.
30:27–33 El fuego purificador. A la par que estos versículos analizan la situación inmediata, nominando a Asiria (v. 31) también se aplican al final de los tiempos. 28 Un día las potencias impías se verán envueltas (como Judá, 8:8) en la inundación y arrastradas por el freno de Dios (como Asiria en 37:29) hacia su destrucción. 29–32 Sin embargo, para nosotros esto significa liberación (v. 29): cada golpe de juicio merecerá sonidos de panderos (v. 32) como en el caso de María (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 15:20); 33 pero la tumba de los opresores no será ya el mar Rojo, sino un ToŒfet, es decir el lugar de la destrucción final que el NTNT Nuevo Testamento llama Gehena o infierno. Jer. 7:31, 32 nos dice cómo adquirió este significado; la alusión a el rey se refiere probablemente a Moloc, que básicamente es la misma palabra que rey (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Rey. 23:10).
31:1–5 Algunos confían en caballos. 2, 3 El poder relativo de la carne y del espíritu, según lo veía Isaías, contradijo totalmente la afirmación de sus contemporáneos (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:15, 16) y, en su mayor parte, la nuestra propia. Es la clave a su pensamiento, y habría de ser dramáticamente reivindicado (cf.cf. Confer (lat.), compare la burla de 36:8, 9, con el resultado en 37:36–38). 2 El desastre interpreta correctamente el término amplio “mal”; cf.cf. Confer (lat.), compare 45:7; Amós 3:6. 4, 5 El león rugiente y los pájaros que revolotean en vuelo de huida, describen lo que está libre de la interferencia humana; posiblemente sugieren también (Delitzsch) los aspectos formidables y tiernos del Señor como protector (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 32:11).
31:6–9 La derrota de Asiria. La matanza sobrenatural de los asirios está registrada en 37:36. 6 Pero Isaías está más preocupado con la conversión (volved) que con la liberación: obsérvese su penetrante estimación de la situación (de manera radical, “profundamente”, cf.cf. Confer (lat.), compare 29:15; Ose. 9:9). 7 Cf. 2:20; 30:22. 9 Con el fuego de Jehovah en Sion; cf.cf. Confer (lat.), compare sus penetrantes inferencias en 33:14.
32:1-35:10 LA SALVACION Y SU OSCURO PRELUDIO

32:1-8 Un reino de verdaderos hombres

Este cuarto oráculo sobre el rey que viene (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:14; 9:6, 7; 11:1–5) describe su mayor triunfo, en el florecimiento de sus propias cualidades (dado por el Espíritu de Yaweh; cf.cf. Confer (lat.), compare 32:15) en el carácter de sus súbditos, desde sus funcionarios abajo. (El pasaje puede traducirse “Si para justicia reinara un rey … entonces … ”, etc. Pero la traducción tradicional es más simple en su construcción y más de acuerdo con las enseñanzas de Isa. desde 7:14 en adelante.)
1, 2 Después del plural magistrados la traducción correcta de aquel hombre es “cada uno” como en BJBJ Biblia de Jerusalén y NC. Aquí hay hombres que están en el poder, usando del poder como lo usa Dios: cf.cf. Confer (lat.), compare v. 2 con 25:4, 5; 26:4. 3, 4 Aquí también hay gente que usa las facultades de que dispone (v. 3; obsérvese el contraste con 30:10, 11; 42:20) y encuentran nuevas aptitudes (v. 4). 5 Sobre todas las cosas, la verdad ha desalojado la ficción tras la cual se escondía el vicio. El v. 5 cf.cf. Confer (lat.), compare con Luc. 22:25–27, pues Dios no reconoce títulos de cortesía. 6–8 Estos versículos no son una predicción sino un comentario en los términos utilizados en el v. 5, correctamente empleados los tiempos verbales en el presente de indicativo.

32:9-20 No es llano el camino a la paz

Las señoras regalonas de los vv. 9–13 (cf.cf. Confer (lat.), compare 3:16–26) constituyen un ejemplo extremo de la sociedad predominantemente indolente de la época (cf.cf. Confer (lat.), compare 22:13; 28:15). Obsérvese la triple repetición de la palabra confiadas en los vv. 9–11. 10 Si la RVARVA Reina-Valera Actualizada está en lo cierto en la versión de 10a, este oráculo data de alrededor de la época de la revuelta de Ezequías contra Asiria, por la cual la invasión de 701 a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, fue la represalia. Pero 10a podría igualmente significar un largo período, “de año o años” (Torres Amat); de cualquier manera, el desastre del v. 14 y la gloria de los vv. 15–20, trasciende todo lo que ocurrió en el tiempo de Isaías. La era presente, desde Pentecostés (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 15) puede formar parte del cuadro de un pueblo de Dios emancipado de la Jerusalén terrenal (vv. 14, 19).
El principio básico expuesto en este poema es que la paz no es algo que Dios le impone por la fuerza a una sociedad corrompida: la tierra tiene que ser limpiada y vuelta a sembrar con justicia, de la cual la paz es el fruto (vv. 16, 17). Para que esto sea posible es indispensable la promesa del Espíritu (v. 15); es el secreto de los dones compartidos del Mesías descritos anteriormente en los vv. 1, 2. En cuanto a 15b, véase sobre 29:17. Tales cuadros de una tierra segura y bien regada (v. 20) expresan las “cosas nuevas” de Dios que habrán de venir, en términos de las cosas que ya son conocidas.

33:1-24 El anhelo de ser libres

Pareciera que este capítulo, muy semejante a un salmo por sus numerosos cambios de modos y oradores hubiera sido concebido para uso público en una emergencia nacional: cf.cf. Confer (lat.), compare la respuesta de Dios (vv. 10–12), con la del Sal. 60:6–8, y el diálogo en los vv. 13–19 con el Sal. 24:3–6.
33:1–9 El anhelo por el desagravio. Denuncia (v. 1), súplica (vv. 2–4), alabanza (vv. 5, 6) y lamentación (vv. 7–9) ocurren en rápida sucesión. 1 El destructor se deja sin nombrar, quizá para tipificar a todos aquellos que son cegados por la maldad y no pueden ver las reprensiones que atesoran. 2–4 El poder acudir a Dios mismo trae una visión más rica que la justicia tosca del hombre. Con Dios no sólo existe la perspectiva de la respuesta final (vv. 3, 4), sino que su brazo fuerte (v. 2) es suficiente para las demandas de cada día (cf.cf. Confer (lat.), compare 50:4). 5, 6 Además, en contraste con el v. 4, hay “gozo sólido y tesoro permanente”, que se resume en el temor de Jehovah; la relación entre el amo celestial y el siervo terrenal que es el tesoro, no meramente la llave para el mismo. 7 Cf. 36:2, 3, 22. 8 Los caminos nos han quedado desolados recuerda (pero en distinto lenguaje) los duros tiempos anteriores a Débora (cf.cf. Confer (lat.), compare Jue. 5:6), cuya victoria transformó otra desesperante situación.
33:10–16 El desafío como respuesta. La intervención de Dios no se limitará al enemigo (vv. 10–12) sino que también quemará la maldad de Sion (vv. 13–16). 14 El fuego consumidor no es solamente su intolerancia personal contra el pecado; desde otro ángulo es la autoinmolación del pecador (vv. 11, 12), desencadenada por la conjunción de prácticas vanas (v. 11a) y actitudes agresivas (11b). Sobre este tema de autodestrucción, ver también 1:31 y, con otra metáfora, 30:13.
El coloquio de los vv. 14–16, que es un autoescudriñamiento del corazón, sugiere el de los Sal. 15 y 24:3–6. Se ha dicho que están basados en las pruebas de admisión ritual utilizadas en los santuarios (Exo. 19:14, 15), dado un contenido ético. 15 Obsérvese el “puritanismo”: las vigorosas renuncias reconocen como semillas de la acción la fuerza de los hábitos, palabras, pensamientos e impresiones sensoriales. Si este versículo es negativo, ello es para clarificar el significado de “los de limpio corazón” preparándolo para el v. 17.
33:17–24 La felicidad ante el cumplimiento. La inolvidable promesa del v. 17a, para la cual es indispensable la última frase del v. 15 (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 5:8; ver como contraste la consternación de 6:5), es el punto focal de todo el pasaje. Otras expectativas irradian de él, p. ej.p. ej. Por ejemplo la dilatada campiña (v. 17b) que alegra los ojos luego del encierro obligado por el asedio, y la tranquila Sion, nuevamente territorio de peregrinaje (v. 20); mientras el recuerdo de los tiranos y de las indignidades que ahora pertenecen al pasado añaden sabor al presente (vv. 18, 19). Pero la mirada se vuelve al Señor como fuerte y soberano (vv. 21, 22). Los títulos de autoridad, tales como Juez, Legislador y Rey que Judá, al igual que nosotros, se resistía sostener, constituyen las bases y argumentos de esta serenidad.
El cuadro de una ciudad flanqueada por mejores defensas (v. 21) que las del Nilo o Tigris (cf.cf. Confer (lat.), compare Nah. 3:7, 8) —porque serán aguas sobre las cuales no podrá navegar flota hostil— da origen a una nueva metáfora en el v. 23 para significar la derrota de los licenciosos (bien que sean gentiles o “los pecadores de Sion”; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 14). Pero este es un paréntesis; el pasaje termina reafirmando la gracia enriquecedora, sanadora y perdonadora de Dios (vv. 23b, 24).

34:1-17 El juicio universal

De la misma manera que los caps. 24–27 coronaron los oráculos locales con la perspectiva de juicio final y salvación, así los caps. 34 y 35 dejan muy atrás la crisis asiria. Otra similitud más es que en medio de estos sucesos cósmicos, cuya majestuosa descripción en el v. 4 tiene su eco en Apoc. 6:13, 14, Edom, como Moab en 25:10–12, resulta sorteado para combatir a Sion, cuyo año de liberación será justamente éste (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 8 con 35:4), por un juicio que enfoca a corta distancia toda la escena. 5–7 La tronada, luego de abarcar todo el horizonte, llega de pronto sobre sus cabezas en el v. 5 y allí queda, porque Edom simboliza, en la Escritura, lo profano (cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 12:16) y el perseguidor (cf.cf. Confer (lat.), compare Abd. 10:14), el oponente y adversario de la iglesia. La metáfora en los vv. 5–7 es una horrenda variante del cuadro del banquete (cf.cf. Confer (lat.), compare 25:6), que trata de la carnicería después de la fiesta que incluye sacrificio, y usando un idioma corriente para mostrar que todo el pueblo, desde las “sangres jóvenes” y los dirigentes (v. 7a) hasta los de menor rango y jerarquía (v. 6), está condenado (cf.cf. Confer (lat.), compare 63:1–6).
8 ss. El erial de los vv. 8 ss. nos recuerda tanto a Sodoma como a Babilonia con la brea y el azufre de los vv. 9, 10, y las fantasmagóricas ruinas de los vv. 11–15. (cf.cf. Confer (lat.), compare 13:19–22). 11b Caos y vacío equivalen a “sin orden y vacía” de Gén. 1:2. Implican aquí y en Jer. 4:23 el deshacer de la misma obra de la creación. La mención de cordel y plomada, le da a esta demolición un inquietante aire de precisión comparable solamente con la minuciosidad (vv. 16, 17) con que se llenaron las ruinas con los apropiados monstruos. 14 Sobre chivo salvaje (“sátiro”), ver la nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada a 13:21. La lechuza podría ser un ave nocturna o un demonio. Vale la pena observar que el juicio es descrito, tanto aquí como en otros lugares, como algo peor que la extinción: el último estado es una especie de parodia, obscena y (v. 17b) persistente del primero.

35:1-10 El desierto floreciente

La gloria de este capítulo está acrecentada, de ser posible, por su situación como un oasis entre el erial visionario del cap. 34 y el relato de guerra, enfermedad y locura de los caps. 36–39.
Su tema es el próximo éxodo, mayor que el primero. 1, 2 Por qué el desierto estará alfombrado de flores primaverales (el azafrán, o probablemente el “narciso” [NC], o el lirio o simplemente la “flor” [BJBJ Biblia de Jerusalén] reemplazan correctamente la tradicional rosa [RVARVA Reina-Valera Actualizada]), y sombreado por grandes árboles (la gloria del Líbano), es una pregunta que obtiene su respuesta del hecho de que Jehovah pasará por allí; 3–6 y la razón de su venida surge del v. 4 (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 10): es para recoger a su pueblo y llevarlo de vuelta al hogar. Heb. 12:12 trata el v. 3 como que viene al caso todavía para la esperanza de los cristianos; y cuando los milagros de sanidad en los Evangelios anuncian la alborada de una nueva era según los vv. 5 y 6, la culminación de la promesa del v. 4b aún no se ha cumplido (cf.cf. Confer (lat.), compare 61:2; Luc. 4:19–21; 2 Tes. 1:7–10).
Si los primeros versículos describieron indirectamente la venida de Dios, reflejada en el desierto primaveral, el repentino acrecentamiento en las esperanzas y los milagros de sanidad (vv. 1–6a), el viaje de vuelta al hogar de su pueblo es similarmente presentado en los vv. 6b–10. El desierto producirá arroyos y praderas, aparece una calzada segura, y finalmente hacen su entrada en el último versículo los alegres peregrinos camino de Sion.
De modo que la profecía alcanza un clímax que ya se remonta muy por encima de la época de Isaías, y anticipa el estilo y el pensamiento de los caps. 40–66 (cf.cf. Confer (lat.), compare la cita del v. 10 en 51:11) en su descripción lírica de este nuevo éxodo, la venida de Dios mismo, la repoblación de Sion y la alegría sin fin de los redimidos.

36:1-39:8 LAS PRUEBAS SUPREMAS PARA EZEQUÍAS

En estos cuatro capítulos alcanza un tremendo clímax la situación política que se ha desarrollado a lo largo del ministerio de Isaías, reforzada por dos severas pruebas sobre la fidelidad e integridad del rey, que van a tener consecuencias de largo alcance.
Aparte del salmo de Ezequías, que aparece únicamente en 38:9–20, estos capítulos coinciden, casi palabra por palabra, con 2 Rey. 18–20.

36:1-37:38 La matanza asiria

Para sus detalles, ver comentario en 2 Rey. 18:13–19:37. Isa. omite 2 Rey. 18:14–16 y parte del v. 17a.
36:1–22 El cap. 36 nos muestra, en términos generales, la técnica de subversión puesta de manifiesto para todas las épocas, en los discursos de los vv. 4–10 y 13–20, es decir, la habilísima utilización que de la verdad hace el tentador, el armar sus flechas lengüetas con unos cuantos hechos incontrovertibles (p. ej.p. ej. Por ejemplo la perfidia de Egipto [v. 6] y el fracaso de los dioses [v. 19]), su uso del ridículo (v. 8), de amenazas (v. 12b) y la adulación (vv. 16, 17); y su perversión de la teología, tergiversando las reformas de Ezequías (v. 7), seleccionando pasajes de la predicación de Isaías (v. 10; cf.cf. Confer (lat.), compare 10:6, 12), y sacando perniciosas conclusiones de falsas religiones (vv. 18–20). Las instrucciones del rey, no le respondáis (v. 21) tuvieron en cuenta el hecho de que quien hablaba no buscaba la verdad sino la victoria.
37:1–38 El cap. 37 (ver mayores detalles en comentario a 2 Rey. 19) es un modelo de respuesta a la intimidación. Nada le debía la constancia de Ezequías a su ciego optimismo; prueba de ello lo tenemos en su cilicio (v. 1). Su pedido de una oración (v. 4) de Isaías mostraba dónde radicaba su confianza, y su metáfora de nacer (v. 3) probó que era un hombre de visión, cuyos anhelos no eran para el antiguo orden sino para el nuevo (observar también la evidencia de 36:7 en cuanto a sus valientes reformas). Su alusión al remanente (v. 4) hace nuevamente hincapié a la predicación de Isaías (cf.cf. Confer (lat.), compare 10:20–23). Bajo la renovada guerra de nervios de Senaquerib (vv. 9–13) Ezequías actuó otra vez con notoria inteligencia: no desechó del todo la amenaza ni sucumbió a ella. El mostrar la carta al Señor (v. 14) resume el acto de oración y la candidez de sus palabras finalmente desprenden un eco de sus gestos. Al igual que en los Sal., la situación se aclara a medida que ora (v. 19) y sus motivos se exaltaron al más alto nivel (v. 20).
En las sucesivas réplicas de Isaías (37:5–7, 21–35) obsérvese la ausencia de rencor personal contra aquellos cuyas políticas habían fracasado totalmente (cf.cf. Confer (lat.), compare 28:14, 15; sobre Eliaquim y Sebna, v. 2; ver sobre 22:15–25). En el animado canto triunfal de los vv. 22–29, era hora de responder al desafío de Senaquerib: “¿En quién confías … ” (36:5) con la pregunta: ¿A quién has afrentado e injuriado? (37:23), y de mofarse de él por no conocer el significado de su propia carrera (v. 26; obsérvese el énfasis isaítico sobre lo que Dios determinó desde los días de la antigüedad; ver sobre 22:11).
La historia completa demuestra que el éxito que alimentó la arrogancia humana (en cualquier época) proclama, cuando todo se aclara, la absoluta soberanía de Dios.

38:1-22 La enfermedad de Ezequías

Para el comentario ver 38:1–8, 21, 22, cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 2 Rey. 20:1–11.
38:9–20 El lamento de Ezequías es similar al clamor de Job (cf.cf. Confer (lat.), compare  Job 7) y a varios salmos (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 88) particularmente los que recurren a la alabanza. Las palabras finales, donde el singular da paso al plural, sugieren el uso público del salmo (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 25:22; 51:18, 19).
10 Seol (ver también comentario al v. 18 y a 14:9) se describen aquí poéticamente como una ciudad o una prisión; como una comunidad en el v. 18; y como un monstruo devorador en 5:14. 12 En este punto la finalidad surge de la acción del tejedor; en Job 7:6 es la velocidad de su lanzadera.
13–15a En estos versículos aparece un asombro al estilo de Job, donde el acudir instintivo de Ezequías a Dios se ve detenido por el pensamiento de que la situación en que se encuentra se la debe a él. Pero si esto agudiza el problema, también es un principio de solución, desde que una sola y perfecta voluntad será lo más importante. Ver más adelante el comentario sobre los vv. 17–20.
15b, 16 Estos versículos son de significado dudoso como lo indican las diferentes versiones. Andaré con inquietud todos mis años (v. 15b); tal vez el verbo heb. sugiere una procesión (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 42:5; Mat. 5) y expresa el pensamiento de “caminaré en reverente temor”. No está clara la referencia a tales cosas en el v. 16a, y lo torpe del idioma heb. sugiere un texto deteriorado, pero el v. 15 señala la aceptación de la voluntad de Dios como esta disciplina vivificante (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 119:50, 67, 71).
17–20 Aquí asoma el hecho real del amor de Dios y aclara desde la primera afirmación de seguridad, que era por mi bien y sigue así hasta la notable frase pero tú libraste mi vida del hoyo de la destrucción (lit.lit. Literalmente “has amado mi alma del abismo”), a la certeza del perdón en el v. 17c. La utilización de Seol como sinónimo de muerte es la clave de los vv. 18 y 19, y del uso que de esos vocablos hace el ATAT Antiguo Testamento en general, que concentra en ese juego de términos todo lo que tiene de negativo la muerte: la separación del hombre de una congregación de alabanza; la pérdida de su poder y de su posición; el esfumarse en el pasado; su vuelta al polvo. Al mismo tiempo surge claro del v. 17 que Ezequías se ve a sí mismo muriendo sin la seguridad del perdón de sus pecados, y es en este contexto que él visualiza la vida después de la muerte, como ingrata y sin gozo, como en realidad lo sería. Mientras tanto, hay aspectos positivos expresados en otros lugares en el ATAT Antiguo Testamento en una fraseología distinta: p. ej.p. ej. Por ejemplo ser “llevado” por Dios (Gén. 5:24; 2 Rey. 2:9; Sal. 49:15), y estar “con” él (Sal. 73:23; cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 139:18 y 17:15). Cf. en Isa. 26:19 “revivirán … resurgirán … despertarán” (BJBJ Biblia de Jerusalén) y Dan. 12:2. Pero todavía no hay ninguna síntesis. Ezequías puede regocijarse (vv. 19, 20) en promesas múltiples para continuar (2 Rey. 20:4–6). El resto lo descubrirá muy pronto (1 Cor. 2:9).

39:1-8 Los enviados de Babilonia

Para un comentario detallado ver sobre 2 Rey. 20:12–19.
La fe de Ezequías, a prueba contra los golpes más duros, se esfuma al toque de la adulación (obsérvese como trasunta deleite su relato de los vv. 3, 4), y el mundo reclama otra víctima por su amistad. Conocemos lo suficiente de Merodac-baladán como para sugerir que este emprendedor rebelde contra Asiria escondía, tras su visita, planes subversivos. Pero la Biblia guarda silencio sobre esto, y se condena a Ezequías por gloriarse en su riqueza y en el patrocinio humano.
Es muy oneroso el precio de la deslealtad (vv. 5–7). Para Ezequías había conformidad al posponer el problema (v. 8); pero no de tal modo Isaías. Evidentemente tuvo que soportar esa pesada carga, y de tal modo vivió bajo su peso, que cuando Dios le habló de nuevo fue a uno que en espíritu había ya vivido por muchos años en Babilonia (vv. 6, 7) y podía hablar “al corazón” (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:2) de una generación de exiliados que aún no habían nacido.

40:1-48:22 LA LARGA NOCHE EN BABILONIA
Cualquiera que sea nuestro punto de vista de la relación existente entre los caps. 40–48 con su gran preludio en 1–39 (ver Introducción), entramos en 40:1 a un mundo diferente al de Ezequías, sumergido en la situación predicha en 39:5–8, de la cual se felicitó tanto de escapar. Nada se dice del interludio de un siglo y medio; despertamos, por así decirlo, en la otra ribera del desastre, esperando impacientes la terminación de la cautividad. En los caps. 40–48 la liberación está en el aire; hay la persistente promesa de un nuevo éxodo, con Dios a la cabeza; hay un acercamiento de un conquistador, que finalmente resulta ser Ciro, que destruirá a Babilonia; también se abre ante los ojos un nuevo tema, que revelará la gloria del llamado a ser un siervo y luz para las naciones. Todo esto está expresado con una magnífica y exultante elocuencia en un estilo escuchado rara vez hasta este momento (cf.cf. Confer (lat.), compare 35:1–10; 37:26, 27), pero sostenido ahora para darle su tono característico a los restantes capítulos del libro.

40:1-11 El Señor largamente esperado

40:1, 2 La voz gentil. Consolad lleva la connotación de un toque de gentileza femenina como en 66:13 ampliada en el v. 2 donde hablad al corazón se encuentra siempre en contextos de la certeza de ganar de vuelta a una persona (cf.cf. Confer (lat.), compare Gén. 50:21; Jue. 19:3; 2 Sam. 19:7; Ose. 2:14). Mi pueblo y Jerusalén aparecerán a menudo en estos capítulos, separados hasta que la ciudad madre reciba de vuelta a sus hijos (cf.cf. Confer (lat.), compare cap. 54).
La expresión el doble por todos sus pecados puede ser tomada en el bondadoso sentido de 61:7 y Zac. 9:12 (en esos versículos utilizan otra palabra para el vocablo “doble”) o, con la mayoría de los comentaristas, en el sentido punitivo de Lev. 26:18, 43 y Apoc. 18:6. La primera acepción expresaría bien la gracia que subyace en estos capítulos, pero en la segunda no es necesario inferir la idea de ganar o merecer la salvación: sólo una vigorosa certeza de que la sentencia de Jerusalén ha sido más que cumplida. De paso digamos que doble pudiera significar “contrapartida” o “equivalente”.
40:3–5 El llamado del heraldo. La ruta seguida por la procesión (compuesta de toda la humanidad, v. 5) empequeñece hasta la insignificancia las rutas de las festividades paganas. El desierto es doblemente significativo, como un ejemplo de las barreras que todos deben ceder ante el avance de la procesión real (v. 4; ver cap. 35) tanto como un recordatorio del primer éxodo. Oseas 2:14 lo hace, en su austeridad, un lugar de arrepentimiento y de renovación; Juan el Bautista, con profético simbolismo, utilizó a estos fines el desierto en forma lit.lit. Literalmente (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 3:1–3). Pero la venida de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 3:13–17), y el “éxodo” que él iba a realizar (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 9:31) iban a tomar una forma absolutamente inesperada.
40:6–8 La palabra del predicador. 6 Este versículo introduce en escena al profeta y su responsabilidad. Todo mortal es un eco a la frase solemne del v. 5, pero lo pone en la perspectiva de la abrumadora presencia de Dios. 8 Sin el grandioso final del v. 8, el pasaje no pasaría de ser más que una expresión de anhelo como en Job 14:1–12; pero con ese final, reafirma la incansable predicación de Isaías sobre la fe (cf.cf. Confer (lat.), compare 7:9; 31:3). Sus implicaciones cabales aparecerán sólo en 1 Ped. 1:23–25, donde la palabra, en su forma final como evangelio, ya no es un mero contraste a nuestra transitoriedad, sino la cura de ella. Cf. 1 Jn. 2:17.
40:9–11 Las nuevas del anunciador. 9 Sion, tú que anuncias traduce un solo vocablo del heb., del cual “evangelista” es su equivalente gr. (no como un término especializado). Aquí está en género femenino (en concordancia con Sion) de ahí que Sion sea probablemente la mensajera. En 41:27; 52:7 es la oyente.

40:12-31 Dios el incomparable

Este soberbio poema reprocha nuestras pequeñas ideas y lánguida fe, algo a la manera del desafío de Dios a Job (Job 38–41), por su presentación de Dios como Creador (vv. 12–20) y Ordenador (vv. 21–26) de un universo empequeñecido por su presencia. La meta del pasaje es el v. 31 donde las imaginaciones humanas (v. 18) y sus dudas (v. 27) dan lugar a la humilde expectativa a la que se nos incita a través de todo el libro (cf.cf. Confer (lat.), compare 27:8; ver sobre 7:1–9).
40:12–20 El Creador. La materia (v. 12), la mente (vv. 13, 14) y los seres vivientes (vv. 15–17) son colocados en su lugar por el gran Originador, vistos según él los vería. Esto no es para despojarlos de significación, sino para demostrar que su significación deriva solamente de él (cf.cf. Confer (lat.), compare Prov. 8:22–31; Rom. 11:34). ¡Tal Creador no precisa, por supuesto, de nuestro impaciente consejo ni comparte nuestra impotencia! Lo que somos, a los ojos de Dios, torna en doblemente absurdo lo que es Dios visto con ojos humanos (vv. 18–20). En 44:9–20 y 46:1–7 se estudian extensamente los patéticos esfuerzos de los idólatras; y Rom. 1:18–23 expone la terquedad que produce la ceguera.
40:21–26 El Ordenador. Continúan los gigantescos símiles, que deben ser tomados como poesía y no como ciencia (con el v. 22b donde velo sugiere la finura de la gasa, cf.cf. Confer (lat.), compare los símiles del Sal. 102:26; 104:2). 23, 24 Estos versículos sobre la transitoriedad de los potentados, acercan la verdad general de los vv. 6–8 un paso más a la situación particular de los cautivos; y el v. 26 saca la verdadera lección que da el majestuoso movimiento de las estrellas: no la ausencia del control de Dios sino su precisión. La última sección retorna al mismo pensamiento.
40:27–31 El “pronto auxilio”. 27 Una equivocada conclusión que se saca de la trascendencia de Dios, es que él es demasiado grande para interesarse en los seres humanos; 28 lo correcto es inferir que es demasiado grande para fracasar: no hay ningún punto en que las cosas “lo superen”. Pero los vv. 29–31 permiten que la gran transición del poder ejercido al poder impartido sea experimentado por medio de la fe expresada en la palabra esperan (v. 31; cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 25:9). De manera que el último recordatorio de la fragilidad humana (v. 30) mira hacia adelante: despeja el camino para la confianza y a la trascendencia de los recursos naturales. La frase renovarán sus fuerzas (v. 31) lit.lit. Literalmente se traduce por “cambiar fuerza”, como podría ser cambiarse de ropa o cambiar una cosa vieja por una cosa nueva. Puede ser significativo el hecho de que las tres últimas metáforas hablan de sobreponerse a una imposibilidad natural y a dos debilidades naturales, finalizando con una nota de continuado progreso.

41:1-29 Dios y la historia

41:1–7 El desafío de Dios a las naciones. 1 El llamado al silencio inicia los procedimientos imaginarios de una corte, donde Dios enfrentará al mundo pagano poniéndolo a prueba por medio de una pregunta. (El llamado de que renueven fuerzas las naciones pareciera como una repetición accidental de 40:31, pero también pudiera ser una advertencia de que el encuentro será formidable.)
2 El punto en cuestión es el alarmante avance de aquel que ha de venir del oriente y que 44:28 identificará como Ciro. El es llamado para justicia, es decir, para el recto propósito de juicio y liberación que Dios ha de efectuar. (En estos capítulos “justicia” tiende a tener este sentido dinámico, a veces unida con “salvación”, 45:8; 56:1.) Ante sus pies (cf.cf. Confer (lat.), compare Jue. 4:10), porque el verdadero comandante es el no reconocido Yahweh (cf.cf. Confer (lat.), compare 45:2, 8).
4–7 El anuncio del Señor en el v. 4 es la única voz clara en el pánico prevaleciente ante la cercanía de Ciro. Aunque los estadistas tratan de elevar la moral (vv. 5, 6a) y los artífices preparan un nuevo grupo de dioses, el v. 4 ubica toda la escena dentro del plan eterno de Yahweh el Creador. Se verá esto nuevamente en 44:24–45:8.
41:8–20 El Siervo de Dios es tranquilizado. 8 ss. Hay una súbita nota de calor en el pero tú …  y en la repetición de los nombres personales. La larga serie de promesas con los verbos en tiempo futuro de los vv. 10b–20, está característicamente anclada en los hechos del presente y del pasado: una relación comprometida (vv. 8, 10a) y una elección y llamado irrevocables (v. 9). La palabra siervo estampará su propia característica a los próximos capítulos, con un énfasis creciente en su inferencia de autoentrega, hasta alcanzar el clímax del cap. 53. Aquí, sin embargo, su único corolario es la protección del amo que se lo ve como una seguridad multifacética de vigor impartido (v. 10), enemigos dispersos (vv. 11–13), triunfo sobre los obstáculos (vv. 14–16; cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 21:21) y provisión inagotable (vv. 17–20). Los títulos divinos, el Santo de Israel (vv. 14, 16, 20; ver sobre 1:2–4), tu Redentor (v. 14; es decir tu pariente protector, cf.cf. Confer (lat.), compare Lev. 25:25) y el Rey de Jacob (v. 21) ponen su sello sobre todo ello.
Todo esto aparece como un trasfondo realista de un Israel acobardado (vv. 10, 11), empequeñecido (v. 14), adecuado punto de partida para la gracia de Dios. 15, 16 Como contraste, el trillo era el más só-lido de los objetos, hecho de pesados tablones y tachonados con pedazos de pedernal encajados en una de sus caras; lo arrastraban sobre el grano recogido para separarlo de la paja, que luego se aventaba para que la cáscara fuera llevada por el viento (v. 16). La enorme escala de la metáfora tiene que haber parecido desmentida por el “día de las pequeñeces” (Zac. 4:10) que siguió al retorno de Babilonia, si bien no exagera el impacto ejercido por el pueblo de Dios en el mundo, tanto en el pasado como en el futuro.
41:21–29 El renovado desafío de Dios. Retorna el tono de los vv. 1–7, pero ahora se dirige a los dioses (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 23). 22–24 La acusación del v. 22 es de que ni aun pueden interpretar los eventos (las cosas que han sucedido), mucho menos predecirlos (ver sobre vv. 26, 27). Cuando a esto se suma su incompetencia (v. 23b), la única conclusión es su irrealidad (vv. 24, 29), y la palabra abominación (v. 24) revela súbitamente que la burla es mortalmente seria. Por lo general se reserva esta palabra para los ritos paganos o para los ídolos (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:19); transferido al adorador muestra cuán corruptora es la elección de una mentira para la alianza final de uno. El tema es retomado en Rom. 1:18–32.
Los vv. 25–29, amplían el tema de los vv. 2–4 con nuevos detalles. 25 El norte y el este vienen apareados en este versículo (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 2) definiendo con mayor precisión la conquista de Ciro, que abarcó el Imperio Babilónico desde el golfo Pérsico a los mares Caspio y Negro. La declaración invocará mi nombre tiene que ser considerada con 45:4; es decir, Ciro invocaría el nombre de Yahweh (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 1:2, 3), aunque no como un verdadero convertido. Esta afirmación está avalada por sus inscripciones, que con toda diplomacia atribuyen sus victorias a los dioses de los pueblos que conquistaba: a Marduc, en Babilonia, y a Sin, el dios-luna, en Ur.
26, 27 Al poner su énfasis en la predicción, tocaría al mundo pagano en un punto muy sensible, desde que la adivinación era una gran preocupación (cf.cf. Confer (lat.), compare 47:13), y Creso de Lidia habría de pagar muy caro por la ambigüedad del oráculo de Delfos sobre sus proyectos contra Ciro. (Habiéndole dicho que destruiría un gran imperio, se trabó en combate y destruyó el suyo propio.) Ver la Introducción sobre este desafío a predecir sucesos como lo hizo Yahweh y su relación con la paternidad literaria de estos capítulos.

42:1-17 Luz para las naciones

42:1–9 El primer “Cántico del Siervo”. La súbita quietud luego de los abrumadores temas de los caps. 40 y 41 se ha comparado con el “sonido apacible y delicado” de 1 Rey. 19:12. Cuatro o cinco veces aparece en estos capítulos como un pasaje aislado de esa naturaleza, que pinta al Siervo como el “hombre para los demás”, con un creciente énfasis en el sufrimiento en 49:1–13; 50:4–9; y 52:13–53:12; seguido del triunfal 61:1–4 que enumera las bendiciones que él distribuye.
Al final de la serie, él es el uno en lugar de los muchos; 1 pero aquí, presentado como mi siervo y mi escogido, está íntimamente ligado con el “Israel” de 41:8 ss. El ser investido con el Espíritu y la implantación de la justicia (vv. 1, 3, 4), o verdadera religión, sin embargo, son semblanzas del reino davídico de 11:1–5; 32:1–8 (cf.cf. Confer (lat.), compare el entrelazamiento de este pasaje con el Salmo real 2:7 en ocasión del bautismo de Jesús, Mat. 3:17), de modo que ya a esta altura comienza a surgir un individuo de la masa de Israel. El cierre del capítulo (vv. 18–25) reforzará notoriamente esta impresión.
2–7 La gentileza del Siervo, tanto en su no dogmatismo (v. 2) como en su ternura hacia los débiles y desamparados (v. 3) no se frustra por alguna debilidad de sí mismo: las palabras desalentará y desfallecerá (v. 4) sutilmente toman los términos heb. ya utilizados para la caña cascada y la mecha que se está extinguiendo (v. 3). Mat. 12:17–21 identifica el cuadro, y un vistazo al mundo que espera (v. 4c) confirma el carácter de su misión. Luz para las naciones (v. 6) fue una de las primeras designaciones de Jesús (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 2:32) y uno de los títulos formativos de su iglesia (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 13:47). Pero mientras la iglesia habría de participar en esta liberación de los ciegos y presos (v. 7; cf.cf. Confer (lat.), compare “el siervo del Señor” descrito en 2 Tim. 2:24–26), sólo su cabeza podía ser descrita como el pacto de Dios, uniendo a Jehovah y al pueblo (v. 6;  cf.cf. Confer (lat.), compare 49:8) en su persona (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 26:28).
Los vv. 8, 9 vinculan el motivo del Siervo como los temas de los caps. 40 y 41 respectivamente, porque el celo de Jehovah por su verdadera gloria se expresará principalmente en el esparcimiento de su luz por todo el mundo. Esta es la fase de su proyecto que habrá de venir, las cosas nuevas declaradas antes que salgan a luz, que también han sido reveladas en bosquejo “desde el principio” (41:26, 27; cf.cf. Confer (lat.), compare Gén. 12:1–3).
42:10–12 El mundo aclama a su Señor. El rasgo sobresaliente de estos capítulos son los cánticos (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:23; 39:13; 52:9, etc.) al igual que los caps. 24–27 y estrechamente emparentados con los Sal. 93; 95–100 tanto en su tema como en su lenguaje. 10 Cf. v. 10a con los Sal. 96:1; 98:1; y el v. 10b con el Sal. 107:23, 24. Aquí no solamente la naturaleza sino las naciones rompen a cantar por el gozo de la liberación recién lograda. 11 Los empedernidos rivales de Israel, Quedar (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 120:5–7) y el edomita Sela, de quien se oyó por primera vez en contextos de juicios (21:16, 17; 16:1), demuestran la amplitud de esta gracia. Pero véase el siguiente párrafo.
42:13–17 Jehovah declara su celo. Los violentos símiles, como hombre de guerra (v. 13), … como la que está de parto (v. 14), excluyen cualquier idea de gracia como un simple ablandamiento de la disposición de ánimo de Dios. Más bien su furia (v. 13) contra el mal, y su detenido celo para repararlo (v. 14; cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 12:50) suple tanto sus motivaciones como su ternura (v. 16a) y constancia (v. 16b) para con sus víctimas. La salvación sólo vendrá por medio del juicio, y no será para el impenitente (v. 17). Cf. 63:1–6, vehemente complemento del cap. 53.

42:18-48:22 Siervo inconstante e inmutable Señor

Hay una inquieta acción recíproca en estos capítulos entre la gracia de Dios y la terquedad de su pueblo, cuya determinación para destruirse a sí mismo es superada solamente por su tenacidad expresada con estilo clásico en 43:21.
42:18–25 Ciegos guías de ciegos. Este amargo anticlímax al retrato del verdadero siervo (vv. 1–9), del mundo que espera (vv. 10–12) y del ansioso Redentor (vv. 13–17) es vívidamente paralelo al permanente fracaso de la iglesia de cumplir adecuadamente con su llamado. En la primera visión de Isaías, el ver y oír sin percepción (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 18–20) era una señal de peligro (cf.cf. Confer (lat.), compare 6:10–13.); aquí es una incapacidad que paraliza. La ineficacia del mensajero incompetente (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Sam. 18:29) es la ineficacia de Israel, y es testaruda: es un heredero del pacto (v. 19b; véase nota más adelante); tiene la capacidad (v. 20) y los datos (v. 21) para conocer la voluntad de Dios; aún está invitado a escuchar atentamente (v. 23). Aun el aprieto en que se encuentra fue planeado para enseñarlo y no para destruirlo (v. 25b); pero la lección, hasta el momento, no ha hecho mella en él.
Nota. 19 Mi mensajero puede traducirse “el que está en paz conmigo” (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 7:4, v. 5 en heb): la forma pasiva sugiere “el que ha aceptado el ofrecimiento de paz (“relaciones amistosas”).
43:1–21 Gracia abundante. El Pero ahora (v. 1) es un rasgo distintivo de estos capítulos, así como el amor de Dios, permanentemente rechazado, vuelve una y otra vez con la iniciativa. Se halla la misma expresión heb. en 44:1; 49:5; 52:5; 64:8 (7, heb).
1–7 Estos versículos le dan a Israel, en elocuente detalle, la seguridad que Cristo le da a la iglesia, que las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Ni el fuego ni las aguas, ni los pueblos, ni la distancia, pueden cobrar sus víctimas: cada uno (v. 7) está invitado a escuchar atentamente, a quien Dios llama mío (v. 1) llegará en seguridad (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:26). A continuación se enumeran varias de las cuerdas que los atan a Dios, tales como la creación, la redención, el llamado (v. 1), el amor (v. 4), la adopción (v. 6) y el honor de su nombre (v. 7). Se pone énfasis en esta relación, única en su género, recurriendo a la figura de un rescate humano (vv. 3, 4; cf.cf. Confer (lat.), compare v. 14), es decir, que han caído y caerán grandes naciones, para dar lugar a Israel. Prov. 21:18 habla en términos similares; el otro lado de la cuestión es que las naciones se beneficiarán de Israel mucho más de lo que pierdan (cf.cf. Confer (lat.), compare 42:1–9), y que su último rescate tendrá que ser una víctima muy diferente (cf.cf. Confer (lat.), compare 53:5, 6).
8–13 Estos versículos enfrentan de nuevo a Israel con sus pecados contra la luz (v. 8; cf.cf. Confer (lat.), compare 42:18–20); no obstante, se le considera, según su altísimo llamado, como siervo escogido (v. 10) tanto para su propia instrucción (para que me conozcáis y me creáis, y entendáis) como para el mundo. Su propia historia testificó por Jehovah (vv. 10–12); un día el título mis testigos obtendría su pleno vigor (cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 1:8), pero por el momento Israel aparece en su carácter pasivo y renuente. La escena forense es la de 41:1–4, 21–23; el punto en cuestión es que, aparte de Yahweh no hay otro Dios, tanto en los tiempos pasados, como en el presente y en el porvenir (vv. 10b, 11, 13).
14–21 Se nombra a Babilonia por primera vez desde 39:7. Y aunque el texto heb. del v. 14 es oscuro, la principal fuerza del pasaje es la clara promesa de un éxodo aun mayor, en el cual las maravillas que Dios obrará en el desierto (vv. 19, 20) superarán a las del mar Rojo (vv. 16–18). Nuevamente la promesa está arraigada en el pacto: obsérvense los términos de relación en los vv. 14, 15 y de elección en los vv. 20c, 21.
Para su pleno cumplimiento debemos mirar más allá de los modestos retornos al hogar desde Babilonia de los siglos VI y V a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, si bien éstos se tienen en cuenta, al éxodo que el hijo de Dios realizó en Jerusalén (Luc. 9:31; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 10:4, <11), que por sí solo justifica el lenguaje utilizado en éste y similares pasajes. Ver también sobre caps. 35 y 40:3–5.
43:22–28 La gracia despreciada. 22–26 La desolada respuesta de Israel al ardor divino es un bostezo de apatía. Ningún desaire podía ser peor; sin embargo, permite establecer una aguda comparación entre la religión como una carga (vv. 23b, 24a) y como agradecido homenaje (v. 23a) al portador de la carga (vv. 24b, 25; cf.cf. Confer (lat.), compare 46:3, 4), que una vez más ofrece exponer su caso ante un tribunal de justicia (v. 26; cf.cf. Confer (lat.), compare 41:1).
27 En este contexto su primer padre es probablemente Jacob, al recordárseles a los israelitas que tienen muy poco de que jactarse, sea por sus antepasados como por sus actuales líderes. 28 La embestida final es mortal, porque anatema traduce el término heb. herem, reservado a los objetos del juicio como Jericó o los amalequitas, con quienes no se podía tolerar ningún acuerdo. Es el vocablo más fuerte del idioma.
44:1–28 El Dios viviente y su gran diseño. 1–5 Estos versículos reabren un interrogante aparentemente agotado con un característico y ahora (ver sobre 43:1), y asombrosamente reafirman al desagradecido Israel su llamado como siervo … a quien yo escogí (v. 1, repetido en el v. 2), junto con el afectuoso Jesurún (“recto”; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 33:5; pero ver Deut. 32:15; cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 42:19), y siguiendo a prometer mayores cosas que habrán de venir. El derramamiento del Espíritu es un vislumbre del nuevo pacto, como en Jer. 31:31–34; Eze. 36:26 s.; Joel 2:28, 29; y las confesiones de la alianza en el v. 5 son un goce anticipado de la conversión de los gentiles, como los del Sal. 87:4–6 (donde, sin embargo, es Dios quien los enrola). Los vástagos (v. 3) de Israel señalarán la afluencia de las aguas vivas de Dios, así como los sauces demarcan el curso de un río (vv. 3, 4). El libro de Hech. sigue la pista de parte de esta corriente de vida sobre el suelo sediento.
6–8 Estos versículos constituyen la verdadera esencia de estos capítulos, con el énfasis en que Dios es el Adalid de Israel (Redentor, v. 6; cf.cf. Confer (lat.), compare 41:14), su explícito monoteísmo (vv. 6b, 8b), su hincapié sobre la predicción (v. 7b) y su tono tranquilizador hacia un Israel indiferente (v. 8).
9–20 Predican el mismo mensaje pero desde la otra parte, tornando en vergonzosa la belleza estética de la idolatría, no dejando encubierto ningún aspecto de la misma. Es uno de los temas favoritos de estos capítulos: cf.cf. Confer (lat.), compare 40:18–20; 45:20; 46:1–7. La adoración de “esas cosas” (Torres Amat) dadas por Dios (v. 9, cf.cf. Confer (lat.), compare v. 14) y esculpidas por el hombre es igualmente absurda y blasfema (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 1:25). La consiguiente incapacidad del hombre para ver esto (tan moderna como antigua) viene de un primer rechazo para enfrentarlo (vv. 18–20; cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 1:21).
21–28 Retornamos a la positiva y gozosa revelación del verdadero Dios. 21 Acuérdate se refiere probablemente a las cosas sobre las cuales Israel puede dar fe (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 8), como así también a las locuras paganas recién descritas (hay un llamado similar en 45:8). Pero la repetida demanda de Dios de controlar y predecir el curso de la historia se renueva aquí dramáticamente por medio de promesas específicas en los vv. 26–28. Las veladas predicciones de buenas nuevas para Jerusalén y de un libertador, en 41:2, 25–29, de pronto son develadas mostrando a Ciro y su edicto de reconstrucción; profecía que con el tiempo se cumplió (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 1:1–4). Tal minuciosidad tiene su parangón solamente en 1 Rey. 13:2, donde se nombra a Josías 300 años antes de su época. 27 La referencia a las profundidades es otra alusión al éxodo, un recordatorio de la capacidad de Dios para ejecutar estas nuevas maravillas. 28 La expresión mi pastor no significa otra cosa que la utilización que Dios hace de este dirigente para sus propios fines (ver 45:4b, y sobre 41:25).
45:1–25 El Dios de toda la tierra. 1–8 Estos versículos colocan el control que el Señor ejerce sobre Ciro en el marco de su total soberanía (v. 7), su autorrevelación en todo el ámbito del mundo (v. 6) y su voluntad para reivindicar la justicia (v. 8).
1–3 El término ungido es la base del título de Mesías; pero su utilización en el ATAT Antiguo Testamento es general, principalmente para los reyes ungidos por Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare Saúl:1 Sam. 24:6). Aquí se subraya el hecho de que Ciro ha sido nominado y equipado para una suprema tarea para la cual todas sus victorias no serán más que el preludio. Cada una de las frases de los vv. 1b–3a pone de relieve estos éxitos; los tesoros de la oscuridad son los más cuidadosamente ocultados, por ser los más preciados. (Como conquistador de Lidia, bajo el reinado de Creso, y de Babilonia, Ciro habría de adquirir una incalculable riqueza.) 4 Pero el hecho de que era el fin y clímax de su carrera, la liberación de Israel (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 13) era, para Ciro, un episodio de importancia menor; así de defectuosas son las evaluaciones humanas (cf.cf. Confer (lat.), compare 55:8). Su reconocimiento de Yahweh (cf.cf. Confer (lat.), compare Esd. 1:2–4), como de otras deidades pareciera haber sido superficial (ver sobre 41:25): un reconocimiento de su existencia e influencia (v. 3) sin el correspondiente conocimiento personal (v. 4).
7 Luz y … tinieblas … paz y … adversidad son expresiones típicamente hebraicas, en parejas opuestas, para “todo lo que es” (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 49:1, 2). Adversidad significa lit.lit. Literalmente “mal”, pero esta palabra heb. es un término demasiado general para sugerir que Isa. hace a Dios el autor de la maldad; ver, más bien, Job 2:10; Amós 3:6; Rom. 11:36. Algunos han visto en estas palabras un ataque al dualismo zoroástrico, con sus dioses rivales del bien y del mal; pero este versículo se opone igualmente al politeísmo, blanco de la mayor parte de las invectivas contenidas en estos capítulos. No hay suficiente evidencia de que Ciro hubiera sido zoroastra como lo fueron algunos de sus sucesores.
9–13 El enfoque vuelve de Ciro a un Israel algo quejumbroso (los sujetos en plural de los verbos en el v. 11, y la alusión a Ciro en la tercera persona en el v. 13, indican este cambio), con un clásico reproche por sospechar que Dios estuviera estropeando su obra (cf.cf. Confer (lat.), compare 29:16). 11 La versión de la RVARVA Reina-Valera Actualizada es correcta, con la connotación irónica de sus imperativos equivalentes a indignas preguntas. 12 La lección objetiva del cielo estrellado fue utilizada de manera similar, aunque más suavemente, en 40:26–31. 13 Cf. 44:28.
14–25 Previendo el gran influjo de los gentiles, estos versículos van mucho más allá de la liberación. Los caps. 60–62 retomarán el tema con mayor detalle. Aquí está expresado primero en un discurso a Israel (vv. 14–19) y luego en un llamado a la humanidad a reconocer a su Señor, como algún día habrá de suceder, y de ahí encontrar la salvación en compañía de la nación que una vez lo despreció (vv. 20–25).
14 Tales nombres como Egipto, etc., y los detalles de encadenados y homenaje, ilustran el triunfo de Dios en términos de una escena contemporánea, utilizando el vívido colorido de victorias humanas. En el cumplimiento, éstas serán trascendidas, como lo dejan entrever claramente los vv. 20–25. Los gentiles aquí son aquellos que nunca hasta ahora pertenecieron al imperio israelita; su rendición será tan total como si fueran prisioneros de guerra, pero en realidad será por convicción (vv. 14c–16) y terminará en salvación (vv. 22, 24).
15 La expresión tú eres un Dios misterioso puede tal vez ser la continuación de la confesión de los convertidos, reconociendo al Dios invisible en lugar de sus ídolos; más probablemente sería la ex-clamación de Israel por los inescrutables caminos de Dios, “que sobrepasa todo entendimiento”. 18, 19 Replican que, por todo ello, él ha obrado según un gran diseño y se ha revelado inequívocamente. Vacía (v. 18) y vano (v. 19) es tehú, como en Gén. 1:2 (“sin orden”); el v. 18b mira hacia el fin a la vista de la creación, (cf.cf. Confer (lat.), compare la frase para que fuera habitada) la transformación de un mundo inicialmente informe en un mundo habitable. De la misma manera, Israel logrará un final glorioso.
22–25 Estos versículos finales son notables, en primer lugar por el cuadro de conversiones sinceras en toda la tierra, y en segundo lugar por la audaz utilización que el NTNT Nuevo Testamento hace de los vv. 23, 24, aplicándolos directamente a Cristo en Fil. 2:10, 11 (e indirectamente en Rom. 14:9, 11). Cf. el uso hecho en 8:12b y 13a en 1 Ped. 3:14, 15.
46:1–13 Los dioses inútiles de Babilonia. Hace juego con el enfoque detallado de toda la escena (cf.cf. Confer (lat.), compare las referencias explícitas a Ciro [44:28; 45:1] y Babilonia y su derrocamiento [47:1–15]), el hecho de que ahora se especifican los dioses en particular. 1 Bel (“señor”; cf.cf. Confer (lat.), compare Baal) era un título transferido del antiguo dios Enlil al dios Marduc, patrono de Babilonia, cuyo hijo Nebo (o Nabú) era el dios del aprendizaje. Sus nombres aparecen, p. ej.p. ej. Por ejemplo en Belsasar y Nabucodonosor. Ambos dioses eran transportados habitualmente en procesiones, pero en esta escena son refugiados monstruosos; montados sobre animales que se esfuerzan por soportar semejante peso. El contraste entre esta carga, con sus demandas en dinero y músculos (vv. 6, 7), y por otra parte Yahweh, el que soporta la carga a lo largo de toda la vida (vv. 3, 4), eleva a su clímax la serie de ataques a la idolatría en estos capítulos. El tema de la predicción, constante ingrediente en estos pasajes (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:23), recibe su clásica aseveración en el v. 10a y las dos realidades idénticas de la carrera del conquistador, como depredador y predestinado, se colocan lado a lado en el v. 11a (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:2, 25; 44:28; 45:1–7).
12, 13 Justicia es una palabra que admite varias acepciones. Básicamente significa lo que es correcto, es decir, como debería ser, en su propio estado. Puede, por lo tanto, incluir ideas de rectitud, de justicia y de corregir lo que está mal. En estos capítulos predomina esta última acepción relegando a segundo plano el significado de victoria (ver sobre 41:2); pero no se ha perdido su dimensión ética (cf.cf. Confer (lat.), compare 48:1; 53:11; 58:2) y aquí debería tener prioridad en el v. 12, dejando que el significado de “victoria” surja en el v. 13, paralelamente con salvación.
47:1–15 Babilonia condenada. Es una endecha o una canción de burla, en el característico ritmo decreciente de tales poemas (se la percibe, en la traducción, en la sucesión de una frase larga a una corta del v. 2a). Cf. 1:21–31; 14:4–23.
Es el destino que le corresponde a Babilonia: no puede haber misericordia, pues jamás mostró misericordia (cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 2:13). Pero la descripción no está exenta de lástima. Somos testigos del triunfo de la justicia pero al mismo tiempo de la tragedia del pecador. Polvo, trabajo, desnudez, vergüenza, silencio, tinieblas (vv. 1–5) son símbolos de condenación que se suman a la amargura ante el fugaz resplandor de su arrogante ufanía (v. 8), que se apagará para siempre (vv. 7–11). Se nos hace carne la congoja de su corazón al fracasar los recursos en los que confía (los encantamientos, hechicerías y horóscopos de los vv. 12–14), que los antiguos aliados prudentemente se retiran cada uno … por su lado (v. 15) como que eran amigos solamente para los tiempos de bonanza.
Digamos de paso que las crónicas confirman la enorme profusión de ritos mágicos en Babilonia, a los que se alude en los vv. 9, 12, 13; y Eze. 21:21 describe con vivos trazos una selección de los mismos utilizados por Nabucodonosor.
48:1–22 “Amor mostrado a los que no aman.” 1–8 Volver la atención de Babilonia otra vez a Israel nada tiene de elogioso. Su fácil mención de Jehovah y de la Santa Ciudad, (vv. 1, 2) no hace juego con su idolatría (v. 5); aparecen, en realidad, como inveterados hipócritas (vv. 1, 4, 8). Es un cuadro más oscuro aun que el de la infidelidad de 40:27 y aun la frialdad de 43:22, si bien se la anticipó en el pecado contra la luz, implícita en 42:18–20. El alegato de la profecía, hasta aquí dirigido contra los paganos (cf.cf. Confer (lat.), compare 41:21–24), ahora tiene que ser vuelto contra el propio pueblo de Dios, estos empecinados escépticos (vv. 3–8). Ver la Introducción.
9–22 Todo esto, sin embargo, sólo sirve para revelar la paciencia de Dios por lo que es: inmerecida (v. 9), constructiva (v. 10; ver nota más abajo) y resuelta (v. 11). Después de toda su franqueza todavía puede afirmar tanto su llamado (v. 12) como su amor (v. 14) y dar la libertadora orden de ¡Salid de Babilonia! (v. 20). Su eco se escuchará a través de los próximos capítulos (cf.cf. Confer (lat.), compare 49:9; 52:11; 55:12; 62:10). No obstante, esto no es una rapsodia; una y otra vez se insistirá en que el alto precio que habrá que pagar por la obstinación es nada menos que el adiós a la paz (vv. 18, 22); es decir, a la salud espiritual y a la sociedad. El triste realismo del v. 22 reaparece en 57:21, y el libro termina con una nota más dura en 66:24.
Notas. 10 Presenta problemas de traducción. El heb. tiene “como”, que también podría significar “a costo de” o “en el carácter de”; la diferencia está en una sola letra que se confunde fácilmente con “como”. En el v. 10b el rollo de Isaías de los Rollos del Mar Muerto apoya la traducción probado; pero escogido es el significado normal de la palabra de acuerdo con los textos tradicionales (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). 16 El versículo termina con un extraordinario cambio de orador; el que habla no es más el Señor, como en los vv. 15, 16a, sino uno que él ha enviado, así como también es enviado el Espíritu. Podría ser el profeta pero tiene mayor significación si anticipa el “me” de 49:1; 50:4; 61:1; en otras palabras, el Siervo en quien Jesús había de verse. Es un extraordinario reflejo, a la distancia, de la Trinidad.
49:1-55:13 LA ALBORADA DE LA REDENCION

49:1-13 El segundo “Cántico del Siervo”

Los límites de este pasaje han sido fijados de manera variada, pero hay acuerdo compartido por la mayoría, que ello ocurre en los vv. 1–6. Pero cada uno de los vv. 5–8 muestra parte de la respuesta de Dios en cuanto a la misión que le corresponde a su siervo; y el v. 8, eco de 42:6, no puede ser tronchado de su secuela.
Después del cap. 42, con sus semblanzas recíprocamente incompatibles de “mi siervo” (42:4, 18–21), se hace cada vez más aguda la ineptitud de Israel. Los próximos capítulos resolverán la tensión, no por el descarte o la mejora de este siervo, sino por el surgimiento de un verdadero Siervo cuya misión será en beneficio, en primer lugar, de Israel mismo.
Esto se deja ver de inmediato, en esta pasaje, ante la clara conciencia del Siervo. Aquí no demuestra contrición alguna por los pecados deplorados en 48:1–6, o por la ceguera de 42:18–20; sólo una sensación de estar preparado para el momento de Dios (vv. 1–3; cf.cf. Confer (lat.), compare 48:16). La falta de respuesta de Israel es algo contra lo cual ha luchado, no compartida (v. 4) y si bien se le designa como “Israel” (v. 3), su campo misionero es “Israel” (v. 5) antes que serlo del mundo (v. 6).
Esta paradoja de un Israel enviado a Israel es parte del poderoso empuje del ATAT Antiguo Testamento hacia el NTNT Nuevo Testamento, dado que ni aun el “remanente” de israelitas verdaderos (Rom. 9:6, 27) puede cumplir las expectativas sin límites de los vv. 1–13. Somos impulsados a buscar una materialización más perfecta de la luz y salvación (v. 6) y del pacto (v. 8) en Cristo como la cabeza de su iglesia, “el Israel de Dios” (Hech. 13:47; Gál. 6:16). Además, el tema de la conquista por medio del servicio, engarzado en 42:1–4, ha comenzado a tañer la nota de sufrimiento y rechazo (vv. 4, 7), que aumentará en agudeza y significación en los “Cánticos” tercero y cuarto.
8 Pablo cita el v. 8a en 2 Cor. 6:2 como algo ya cumplido (cf.cf. Confer (lat.), compare la utilización que de Isa. 61:1, 2a hace nuestro Señor en Luc. 4:18–21). Sobre la expresión te pondré por pacto para el pueblo, ver comentario en 42:6. 9 ss. A los presos que retornan al hogar en los vv. 8–13 se los visualiza como a israelitas dispersos por todo el mundo, no solamente en Babilonia (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 12 con v. 22); pero la alusión al v. 10 en Apoc. 7:17 nos dice que se incluye también a los gentiles que se dirigen a su nuevo hogar (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:5). 12 Sevene, es decir Asuán, sobre el Nilo (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada). Algunos ms.ms. Manuscrito leen “Sinim” (cf.cf. Confer (lat.), compare nuestro término “sinólogo” del gr. para los chinos). Pero lo más que podemos decir con seguridad es que el v. 12 preve convertidos traídos de tierras distantes, de las cuales “Sinim” podía ser evidentemente un ejemplo notable.

49:14-23 Consuelo para Jerusalén
14 El carácter distintivo de estos capítulos lo constituyen las ruinas desérticas de Sion, personificadas como una mujer despojada de su esposo y de sus hijos. 15, 16 Resulta típica la respuesta de Dios: en primer lugar no está abandonada, porque él no puede olvidarla; 19, 20 y en segundo lugar todavía la aguardan sus mejores días, cuando su nueva familia rebasará todos los linderos. El NTNT Nuevo Testamento aplica tales promesas no a la “Jerusalén actual” sino a la “Jerusalén de arriba” (Gál. 4:25–27; cf.cf. Confer (lat.), compare Isa. 54:1), es decir, la iglesia universal en los cielos y en la tierra. Efectivamente las ruinas de la ciudad fueron reedificadas en los siglos VI y V a. de J.C.a. de J.C. Antes de Jesucristo, pero estas profecías trascienden la modesta escala de esos acontecimientos. 22, 23 Con respecto a la abyecta rendición que describen estos versículos, ver sobre 45:14. Sobre la expresión los que esperan en mí, ver sobre 25:9.

49:24-50:3 Consuelo para los cautivos
Se refleja un doble recelo en cuanto al poder y la voluntad de Dios para salvar. A la primera se responde afirmando el control de Dios sobre la historia (49:25, 26) y sobre la creación (50:2, 3), y a la última comparando su carácter con el de Israel (50:1), ya que en él no se encuentra, como en Israel, asomo alguno de inconstancia, y ninguna presión ejercida sobre él desde el exterior (mis acreedores). Solamente sus pecados (v. 1b) son responsables por la ruptura (cf.cf. Confer (lat.), compare 59:1, 2); por inferencia la actitud del Señor es la de Ose. 3:1–3, donde la esposa errática es amada y traída de vuelta al hogar.

50:4-9 El tercer “Cántico del Siervo”

Luego de la demostración de paciente gentileza en el primer “Cántico” (42:1–9) y la aceptación de un trabajo frustrante en el segundo (49:4, 7), aquí el Siervo enfrenta el desprecio activo y la furia del mal. Según lo intuye el lector, hay un solo paso a la cruz. No hay ahora ninguna sugerencia de aun el desaliento momentáneo, como en 49:4; el Siervo se ha aplicado a aprender (v. 4) y a dar (v. 6) como alguien dedicado en mente y cuerpo. 4 El plural (lit) “los siendo enseñados” enfatiza el hecho de que él está aceptando el curso común de entrenamiento (cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 5:8), y el elemento de reiteración en la frase cada mañana sugiere una disposición atenta, a lo largo de toda su vida, al desarrollo de la voluntad de Dios; “el asunto de un día en su día” (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Rey. 8:59). La consiguiente autoridad y aptitud de sus palabras son las del profeta por excelencia.
De modo que su padecimiento, aún no explicado (hasta el cap. 53), ya da sus frutos, como lo puede hacer todo padecimiento. 5 Con respecto a Dios, lo hace su ofrenda de obediencia; 6 con respecto a los hombres lo ofrenda como un don costoso y voluntario, no una exacción resentida (entregué … ; no escondí … ). 7–9 Internamente, utiliza su descrédito y aislamiento para dejar sentada su absoluta confianza en Dios. En Rom. 8:31–39 Pablo canta la variante cristiana de este canto, por quien la justicia de Otro silencia al acusador, y por quien la ayuda de Dios (vv. 7a, 9a) es explícitamente declarada como amor (Rom. 8:35, 37, 39).

50:10, 11 Un epílogo al Cántico
Los dos versículos toman las palabras de fe recién emitidas haciéndose el pivote de la vida o la muerte para el oyente. 10 El compromiso con Dios resulta, a la vez, una alianza con su Siervo, cuyas palabras obligan y cuya fe es normativa (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 7–9). Es un indicador de su identidad, como un solo individuo y maestro de discípulos. 11 Describe ya sea a los perseguidores (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 6 y Sal. 118:12) o, más probablemente, a los autosuficientes, en contraste con el v. 10. La última línea puede ser una generalización de la tristeza en que termina siempre el pecado, pero puede ser un anticipo del castigo después de la muerte, según la enseñanza del NTNT Nuevo Testamento.

51:1-8 Más sustento para la fe
La fe, que “es por el oír” (Rom. 10:17), es alimentada por los tres mensajes anunciados por oídme (v. 1) oídme (v. 4) oídme (v. 7). Confirman el llamado de 50:10 a una confianza sin vacilaciones, sugiriendo primero mirar hacia atrás, a los humildes comienzos de Israel, para ver lo que Dios puede hacer cuando él no era uno solo (v. 1, 2); luego mira hacia adelante a la prometida consumación, tanto en este mundo (vv. 4, 5) como en el próximo (v. 6); finalmente, mira contra ese trasfondo a las actuales humillaciones (vv. 7, 8). Las palabras del Siervo en 50:9 hacen eco del pensamiento de la mortalidad del hombre, a la luz de la eternidad de Dios. 6 La traducción como moscas en lugar de “de la misma manera” (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) se basa en la postulación de un sustantivo colectivo y singular utilizado en Exo. 8:16, 17 (12, 13, heb).

51:9-52:12 Expectativa creciente

Las sucesivas repeticiones ponen una nota de urgencia a toda la sección, que adquiere su tono con las palabras iniciales: ¡Despierta, despierta! La súplica del hombre provoca una respuesta de seguridad y desafío marcada por la reiteración de Dios de Yo soy, yo soy (v. 12), ¡Despierta! ¡Despierta! (v. 17); finalmente ¡Apartaos! ¡Apartaos! (de Babilonia) (52:11).
51:9–11 Se sobrepasa al éxodo. 9, 10 Rahab, el monstruo marino y el mar, que sugerirían a un no israelita los poderes del caos enfrentando los dioses de la creación (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 27:1), son aquí símbolos del éxodo, como lo deja entrever claramente el v. 10. Rahab se ha utilizado ya como un sobrenombre para Egipto en 30:7 (ver nota). Para un simbolismo similar sobre el juicio final ver sobre 27:1. 11 Pero el ruego de Isaías en favor de un nuevo éxodo trae a su memoria una promesa ya formulada, y este versículo cita 35:10 casi al pie de la letra.
51:12–16 Los cautivos son consolados. 12–14 Dios mismo (Yo, yo … ) es la base del consuelo, tanto como Hacedor en contraste con la transitoriedad de las meras criaturas; y 15, 16 como el Dios del pacto (tu Dios … mi pueblo) que cuenta su llamado a Israel el glorioso coronamiento —no el anticlímax— de la sorprendente serie, cielos … tierra … Sion. Obsérvese que Sion es un término que en la última frase del v. 16 se refiere al pueblo. 16a Recuerda la misión del Siervo en 49:2; en realidad Israel ha cumplido principalmente su llamado como portador de las palabras de Dios al mundo.
51:17–23 Se invierten los papeles. El “tú” es femenino a través de todo este pasaje y consistentemente personifica a la ciudad madre (ver sobre v. 16, arriba). De sus varias metáforas, la de la copa o copa del vértigo, destinada a cambiar de manos (vv. 17, 22) transmite el mensaje principal, mientras el rasgo conmovedor y las brutalidades de la derrota se evidencian en el andar a tientas y en la postración de los vv. 18, 23, y por el símil del antílope atrapado (v. 20). El panorama de todas las calles (v. 20), sembrados de los moribundos, habría de dejar una profunda huella en Lam. (cf.cf. Confer (lat.), compare Lam. 2:11, 12, 19, 21).
52:1–10 Las buenas nuevas de paz. 1, 2 El llamado de Dios: ¡Despierta! ¡Despierta!, le devuelve a Israel su propia oración de 51:9, en una réplica que es la mejor respuesta. Cf. una réplica comparable dada por nuestro Señor en Mar. 9:22, 23. 3, 5 El objeto principal de estos versículos es el de librar a la metáfora de la redención de toda idea de transacción comercial. Tal como lo señaló 50:1, los dominadores de Israel no pueden aducir pretensiones sobre ella ni sobre Dios: son sus agentes (lejos de ser inocentes), no sus acreedores. A la par que 1 Ped. 1:18, 19 dará un nuevo matiz al v. 3b; la única preocupación aquí es la soberana salvación de Dios, por amor de mi nombre … mi nombre (vv. 5, 6; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 36:21; Rom. 2:24).
7–10 Estos versículos presentan en forma conmovedora la llegada de las noticias (cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Sam. 18:19–33); ponen de manifiesto los tres factores componentes de toda experiencia semejante: primero, el mensajero, cuyo lustre es el de su mensaje (y debe ser un enviado, como lo señala Pablo en Rom. 10:15, nadie menos); segundo, los centinelas, “los que esperaban la redención” (Luc. 2:38), pues de lo contrario las nuevas caerán en oídos sordos; tercero, el evento, que aquí no es otro que el Señor en acción (vv. 8b–10) visto, no desde lejos, sino de cerca (lit.lit. Literalmente “ojo a ojo”, significa cara a cara, como en Núm. 14:14). Obsérvese la exclamación, tipo salmo, en los vv. 9, 10 (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 98:3, 4; ver comentario en 42:10–12).
52:11, 12 Rompimiento total con Babilonia. El cuadro es el de una procesión sacerdotal, no la partida sin ceremonia de Exo. 12:33. Los regresos en Esd. 1:5–11; 7:7–10, habrían de tener algo de este carácter, y Esdras mismo tomó a pecho la promesa de la divina escolta (Esd. 8:22) y no se vio defrau dado. Pero detrás de la partida lit.lit. Literalmente desde Babilonia, Apoc. 18:4 ve un movimiento mayor, la liberación de la iglesia del abrazo y juicio del mundo, “para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis sus plagas”.

52:13-53:12 El cuarto “Cántico del Siervo”

Del gran retorno volvemos los ojos a la solitaria figura cuya agonía fue el precio de ese evento. Estamos en el corazón del libro, el centro de su trama de pecado y justificación, gracia y juicio.
El poema, desusadamente simétrico, está escrito en cinco párrafos de tres versículos cada uno. Comienza y termina con la exaltación del Siervo (primera y quinta estrofas); enmarcado en todo ello tenemos la historia de su rechazo en las secciones dos y cuatro que, a su vez, encuadran el centro del poema (vv. 4–6) donde se describe el significado expiatorio del sufrimiento. Dios y el hombre, reconciliados, comparten la narración (nótese el “mi” y “yo” de las secciones externas con nuestro y nuestras de 53:1–6).
52:13–15 El gozo frente a él. Aquí aparece la certificación celestial de las valientes palabras de 50:7–9, aplicando al Siervo términos de exaltación que pueden caracterizar a Dios mismo (cf.cf. Confer (lat.), compare “alto y sublime”; 6:1; “Alto y Sublime”, 57:15; cf.cf. Confer (lat.), compare también 5:16; 55:9). Los muchos, dispuestos contra él, dará lugar a los “muchos” convictos e iluminados (vv. 14, 15; obsérvese la repetición de esta palabra, a un nivel más profundo, en 53:11, 12). 15 La traducción asombrará, que cuenta con el apoyo de la LXXLXX Septuaginta (versión griega del AT), constituye una buena apertura a la secuencia de “despertado”, “silenciado”, “convencido”. Pero “rociará” (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) es difícil de aceptar gramaticalmente, aunque no imposible. Cabría en el contexto con su inferencia de purificación por sacrificio (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Ped. 1:2) o tal vez de hacer un pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 24:6, 8; una palabra diferente).
53:1–3 El desprecio de los hombres. Se ve con toda claridad el abismo que separa el anuncio de Dios de la opinión humana, en el contraste entre lo que se ha creído (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 1 con Rom. 10:16, 17, 21) y lo que es naturalmente atractivo (v. 2) o que ha causado impresión (v. 3). Cf. la reacción a Jesús humillado en Mat 27:39 y a la predicación de la cruz (1 Cor. 1:23). Dolores y sufrimiento (v. 3) que se repiten en el v. 4 significan lit.lit. Literalmente “dolores” y “enfermedad”, que pueden sugerirle al lector un hombre enfermo o uno de corazón atribulado (como en Jer. 15:18). Pero cabría otra categoría, la del médico que se ve envuelto voluntariamente en el caso; porque también es un hombre de dolor y de enfermedad en el sentido de que se entrega a estas cosas para aliviarlas. Este es el sentido definido en Mat. 8:17 citando Isa. 53:4.
53:4–6 “Oh dulce trocar … ” Esta es la estrofa central en todo sentido. Aquí se aclara el significado de la desgracia del Siervo, con el invertido orden de la expresión del v. 4a, para hacer hincapié en el cambio de los papeles y los pronombres enfáticos él y nosotros (vv. 4a, b) para poner al descubierto las incomprensiones de los hombres: él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Nosotros le tuvimos …
4, 5 El significado aumenta en claridad a través de estos versículos: el dolor que soporta es el nuestro (v. 4); es el castigo por el pecado (v. 5a); es el precio de la salvación (v. 5b). Pero permanece siendo una paradoja, una de las maneras de Dios, más elevada que las nuestras (55:9), según se nos recuerda por la sorprendente conjunción de sus heridas (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:6) y de nuestra curación como causa y efecto. 6 Este versículo es quizá el más penetrante en su descripción del pecado y de la expiación, poniendo al descubierto la futilidad, que es en nosotros una segunda naturaleza que nos aísla tanto de Dios como de los hombres; pero también es la iniciativa divina que transfirió el castigo que merecíamos a un sustituto. La metáfora según la cual cargó en él el pecado, se aclara en Gén. 4:13; Lev. 5:1, 17 (donde cada uno paga su propia penalidad) y también Lev. 10:17; 16:22 (donde la responsabilidad recae sobre otro). Obsérvese la expresión todos nosotros, que da idéntico comienzo y terminación del versículo; es la gracia que totalmente responde al pecado.
53:7–9 Manos malvadas, víctima voluntaria. El silencio de la víctima (ver en contraste el clamor de otro “cordero inocente” en Jer. 11:19; 12:3) nace del amor y de la fe, como lo habría de demostrar Jesús (1 Ped. 2:23, 24) no de debilidad o de prudencia. C. R. North traduce el v. 8a: “Desde el arresto y la sentencia fue llevado” (la BJBJ Biblia de Jerusalén traduce: “Tras arresto y juicio fue arrebatado”); toda la estrofa evoca en forma inequívoca el juicio de Jesús y su secuela (ver sobre v. 9).
8 Hech. 8:33 y el texto de la LXXLXX Septuaginta (versión griega del AT) apoyan más bien que el texto heb. la traducción generación (“contemporáneos”). 9 Es mejor el singular “rico”. Permanecería un enigma hasta los sucesos relatados en Mat. 27:57, 60 y desconcierta aun hoy a los que sostienen que son inaceptables las predicciones detallistas. Las antiguas versiones y los Rollos del Mar Muerto confirman la autenticidad de “rico”, que corrige el plural de la LXXLXX Septuaginta (versión griega del AT), restaurándolo al singular.
53:10–12 Coronado con gloria y honor. En esta estrofa la reivindicación es completa. Los perseguidores desaparecen gradualmente de la escena, para revelar a Jehovah (enfático en el v. 10;  cf.cf. Confer (lat.), compare Hech. 4:28) y al Siervo (v. 12, derramó su vida hasta la muerte) como los últimos hacedores de lo que ha sido hecho. Más aun, van implícitos en cada uno de los versículos la resurrección y triunfo del Siervo, al mismo tiempo que aparecen más facetas de su expiación que las de los vv. 4–6.
10 Como sacrificio por la culpa lit.lit. Literalmente significa “una ofrenda de culpa”, el sacrificio que hablaba de compensación o satisfacción. El texto heb. de este versículo admite su vida (es decir, él mismo) o el Señor (“a sí mismo”, BJBJ Biblia de Jerusalén) como el oferente del sacrificio; pero el v. 12 no deja duda alguna en cuanto a que la autoentrega es del Siervo. 11, 12 Muestran otros aspectos de su obra salvadora en términos de justificación, de cargar con los pecados (ver sobre v. 6), identificación (contado con los transgresores; cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 22:37) y de intercesión (intercedido). Se lo muestra como sacerdote y sacrificio, patriarca (v. 10b) y rey. Finalmente los muchos … muchos en los vv. 11, 12 (cf.cf. Confer (lat.), compare fuertes, v. 12, la misma palabra) por quienes el Uno sufrió, reaparecen en cumplimiento de las promesas iniciales (cf.cf. Confer (lat.), compare 52:14, 15, muchos … muchas).

54:1-17 La fecunda ciudad madre

La exuberancia, paz y seguridad de este capítulo emergen del desamparo y de la muerte recién descritos, que se introducen en la descripción del gran retorno en 52:13. En términos cristianos, al calvario del cap. 53 le sigue la iglesia que crece del cap. 54 y el llamado del evangelio del cap. 55.
54:1–10 Esposa y madre. Pablo vinculó este pasaje con la historia de Sara y de Agar (cf.cf. Confer (lat.), compare Gál. 4:27) y vio aquí la verdadera iglesia, con sus miembros que nacieron de lo alto (ver también sobre 49:14–23). La promesa de una expansión universal (v. 3; cf.cf. Confer (lat.), compare 49:19) y la sugerencia de futuras tensiones a que será sometida la vieja estructura (v. 2) fue vívidamente soportada en la era de los apóstoles. En cuanto a la metáfora de la esposa errante, ver 50:1; aquí, sin embargo, con rara simpatía, se hace resaltar el dolor en lugar de la culpa (v. 6) de la desviación, con el corolario de la ternura de la reunión (vv. 7, 8), y se hace notar que su permanencia es tan incondicional e inmerecida (cf.cf. Confer (lat.), compare misericordia, v. 10) como la promesa de Gén. 9:11, y (podemos añadir ahora) de Mat. 16:18.
54:11–17 La ciudad de gemas. La estrecha tienda del v. 2 y la desmenuzada Jerusalén son igualmente eclipsadas por esta combinación de hermosura y fuerza; es un cuadro resplandeciente de la iglesia, elaborado más tarde en Apoc. 21:10–27. Pero su significado es traducido en términos no gráficos en los vv. 13–15, donde la justicia del v. 14 y la inexpugnabilidad de los vv. 15–17 están hondamente enraizadas en el hecho de un personal discipulado universal (v. 13; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:16; Jer. 31:34), que es una de las marcas del nuevo pacto. Esta es la verdadera fuerza de la ciudad de Dios, a la cual no se le promete inmunidad contra todo ataque sino la incuestionable arma de la verdad (v. 17; cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 21:15).

55:1-13 Gracia abundante

Este llamado en favor de los necesitados no tiene parangón por la ternura de su acogida, ni aun en el NTNT Nuevo Testamento. El capítulo alcanza su clímax en dos oportunidades: en los vv. 1–5 y luego, a mayor altura aun, en los vv. 6–13.
55:1–5 Pobreza, abundancia, misión. 1–3 La cuádruple repetición de venid es tan imperiosa como la necesidad humana (obsérvese el énfasis de ansias insatisfechas en los vv. 1, 2, como p. ej.p. ej. Por ejemplo en Ecl. 1:3 y Juan 4:13) y tan estrecha como un solo individuo. La Biblia termina con un eco de esa invitación (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 22:17), y en Juan 6:35 Jesús hizo la misma identificación de venid … y comed con “el que a mí viene”. La paradoja de comprad sin dinero pone de relieve los dos hechos mellizos de segura posesión y total dependencia que van implícitos en la gracia (cf.cf. Confer (lat.), compare la unión de lo seguro con lo inmerecido en Heb. 4:16).
3–5 Extienden la invitación a un plano totalmente personal, comprometiendo a la mente y a la voluntad y atrayendo a los oyentes al pacto, para participar en la misión universal del Mesías. David es nombrado solamente aquí en los caps. 40–66, pero es suficiente para identificar al Mesías real de 7:14, etc., con el Siervo de 42:1, etc., por quienes esperan las naciones. (La sugerencia de algunos de que la promesa hecha a David en 2 Sam. 7:12–16 se transfiere aquí del rey al pueblo, no coincide con el énfasis del v. 3b en su permanencia. Más bien, la visión de David en el Sal. 18:43–45, 49 de naciones sometidas como testimonio al Señor, es ampliada por la posibilidad de naciones convertidas: cf.cf. Confer (lat.), compare v. 5 con Zac. 8:20–23; 9:9, 10.)
55:6–13 Pecado, perdón, gloria. 6–9 A la par que el hombre es un ser hambriento y necesita satisfacer su necesidad corporal (vv. 1–5), también es un impío que necesita de la salvación. El llamado de Dios y su buscar (vv. 1–5) deben ser correspondidos por los del pecador. El v. 7 es una clásica afirmación de arrepentimiento, un desafío a la mente (cf.cf. Confer (lat.), compare el vocablo neotestamentario para “arrepentimiento”) y a la voluntad, los hábitos (su camino) y los planes (implícito en el texto heb. por pensamientos). Es tanto negativo (deje) como positivo (vuélvase), personal (a Jehovah), como específico (por misericordia); su llamado se ve reforzado por lo breve del tiempo (v. 6) y la pura generosidad de la promesa (v. 7).
10, 11 La declaración de los vv. 8, 9 no solamente mira hacia atrás al v. 7, sino hacia adelante a los vv. 10–13, para avergonzarnos y sacarnos de nuestras mezquinas expectativas. Los pensamientos de Dios son de más largo alcance, más fértiles y más elevados que los nuestros. La comparación de su palabra con la lluvia y la nieve sugieren una obra lenta y silenciosa, que a su debido tiempo transforma la faz de la tierra. La referencia es a su decreto (cf.cf. Confer (lat.), compare 44:26; 45:23) más bien que a su invitación o instrucciones, que pueden ser rechazadas (48:18, 19; cf.cf. Confer (lat.), compare la figura similar a la del v. 10 en Heb. 6:4–8).
12, 13 Estos versículos establecen su decreto combinando la alegría de la liberación (v. 12a) por la venida del mismo Señor (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 12a con 52:12; 12b con el Sal. 96:12, 13) con el restañamiento de las heridas de la antigua devastación (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 13a con 7:23–25 y posiblemente Gén. 3:18). Obsérvese su renombre especial como libertador.

56:1-66:24 GLORIA Y VERGÜENZA DE SION
En tanto los caps. 40–55 delinearon el exilio babilónico, analizando la trama de la redención especialmente en términos de un retorno de los israelitas, el resto del libro llama nuestra atención a la tierra natal, la cual se ve parcialmente en su ya familiar aspecto de un sitio de corrupción (56:9–59:15a) y devastación (63:7–64:12), pero exhibida también como será cuando Dios haya venido en su rescate, para transformarla en una “corona de belleza”, centro y polo magnético de toda la tierra (caps. 60–62). Los capítulos finales (65, 66) al igual que el preludio (56:1–8) muestran la bienvenida que Dios brinda a los de afuera y a los paganos a su santo monte y reino eterno, pero hace hincapié en el peligro que se corre de ser excluido a perpetuidad de esas glorias.

56:1-8 Bienvenida a los proscritos

1, 2 Luego del alborozado clímax de los caps. 40–55, estos versículos presentan la sobria obligación de la integridad (v. 1) y de la piedad (v. 2) que es la condición para ser salvos. En el v. 1 el derecho muestra dos de sus facetas al ir acoplado tanto con la justicia (es decir, juego limpio) y la salvación; porque la justicia de Dios está orientada en el sentido de corregir las cosas, no solamente de condenar lo que está mal (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 3:21–26; ver también comentario en 46:12, 13).
3–8 Vierten una traducción práctica similar a la de la visión misionera de los caps. 40–55 en términos más modestos, en su preocupación demostrada por el eunuco y el extranjero, forasteros en medio de Israel. A los primeros se les dice que la ley que rige contra ellos (cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 23:1) fue dada en amor (para hacer que esta cruel mutilación fuese aborrecible en Israel, si no en otra parte), y este amor ahora equipara sensiblemente esta desventaja con algo mejor (v. 5), respondiendo a su exclusión física con las palabras en …  y dentro, y su falta de posteridad con la palabra eterno. De la misma manera los extranjeros son tratados de acuerdo con su actitud, no a su nacimiento, principio ya aceptado por la aceptación de Dios —a pesar de Deut. 23:3—, de Rut la convertida. Pero las grandiosas palabras del v. 7b fueron demasiado grandes para los encargados del templo (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 21:13; Hech. 21:28). Con el poco conocido v. 8,  cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 10:16: es una de varias indicaciones de que nuestro Señor conocía sobradamente estos capítulos.
La importancia del sábado reiterada en este pasaje (vv. 2, 4, 6), surge más claramente con el apoyo de las dos frases que aparecen en el v. 4b, haciendo de este día no un fin en sí mismo, sino una señal del amor por Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 58:13) y de lealtad al pacto (cf.cf. Confer (lat.), compare Exo. 31:13).

56:9-59:15a La vergüenza de Sion

56:9–12 Duermen los atalayas. Ver, como contraste, 52:8; 62:6. Las expresiones son perros mudos, “perros dormilones”, “perros avaros” (vv. 10, 11a), caracterizan a los líderes espirituales (centinelas; cf.cf. Confer (lat.), compare Eze. 3:17) mientras que pastores es generalmente el término del ATAT Antiguo Testamento para los dirigentes. Resulta instructiva la secuencia: espiritualmente, carecer de visión (v. 10a; cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Sam. 3:1) es no tener mensaje alguno (v. 10b), derivar a la pasividad (v. 10c) y la autogratificación (v. 11a). Ciertamente, los pastores se están comportando como sus ovejas porque se apartan tras sus propios caminos (vv. 16; cf.cf. Confer (lat.), compare 53:6). Peor aun, son bebedores y depredadores (vv. 11c, 12) llevando hasta el límite la codicia y la pasividad.
57:1–13 Flagrante apostasía. Los centinelas se han relajado (56:9–12) y por lo tanto el mal ha entrado a torrentes. Bien podría ser la época de Manasés, el hijo apóstata de Ezequías, cuya persecución de los inocentes (2 Rey. 21:17) concordaría con el v. 1, y cuya decisión de quemar a su propio hijo (2 Rey. 21:6) señala aquí la reiniciación del culto a Moloc (vv. 5b, 9).
2 El pensamiento del versículo es semejante al de Apoc. 14:13. 5 El tema de la lujuria se refiere a los ritos de fertilidad sexual de la religión cananea, prácticamente generalizados también en los primeros tiempos de Jeremías (cf.cf. Confer (lat.), compare Jer. 2:20–25). (Sobre el v. 5b, ver el primer párrafo anterior.) Por transición natural se pasa de la prostitución, en el sentido lit.lit. Literalmente, a la figura de Israel como la esposa que se torna prostituta. En los vv. 6–13 (donde la partícula tu es consistentemente femenino singular) las metáforas tales como cama, memorial (es decir, las marcas de la profesión de prostituta), perfumes, etc., están entretejidas con las actualidades, tales como sacrificio e ídolos en el ámbito religioso, y mensajeros en el ámbito político. No podemos saber si el v. 9a se refiere a la religión o a la política; el texto heb. dice al rey, que podría ser tanto “Moloc” (ver el párrafo anterior) o un aliado terrenal (cf.cf. Confer (lat.), compare 30:2–5).
Hay una connotación de amor en el cuadro de fatigada tenacidad en el v. 10, y de infatuación e inminente desilusión en los vv. 11–13. Todo el pasaje constituye un digno compañero de Ose. 1–3 y Luc. 13:34, 35.
57:14–21 Gracia abundante. 14 Las repeticiones, tales como allanad, allanad, y más adelante, paz, paz son netamente características de los caps. 40–66 (cf.cf. Confer (lat.), compare 40:1; 52:1; 65:1); así también es representado vividamente aquí el tema de Dios como Salvador. En el v. 14 él es el libertador soberano. 15 La conjunción del Sublime y de los humildes nos prepara para Mat. 11:28; Juan 1:14; 16 haciéndose eco de Gén. 6:3, habla de la paciencia de Dios; y 17, 18 exponen su franca decisión de reclamar a los que no merecieron ni se comprometieron, resumido en la espléndida primera línea del v. 18. 19 Ha cristalizado la oferta de gracia, que reaparecerá en Ef. 2:17 como el germen del evangelio de Pablo a los gentiles. 20, 21 Consecuentemente se revela la condición de los impíos, con más claridad que en 48:22, en términos de una salvación que rehusaron. Solamente su decisión separa la paz, paz del v. 19 de la no hay paz del v. 21.
58:1–14 Gazmoñería y realidad. El llamado de Dios con voz de trompeta (v. 1) a los formalistas está relacionado con la denuncia previa (57:1–13) tanto como Rom. 2 lo está a Rom. 1, y su énfasis es en gran parte el de los Evangelios y el de Stg. Negativamente (vv. 1–5) obsérvese la conjunción de prácticas religiosas (vv. 2, 5) y la crueldad social (vv. 3b, 4) que los piadosos de todas las generaciones parecieran no darle ninguna importancia (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 23; Stg. 4:1–3), pero que Dios encuentra nauseabunda (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:15). Positivamente (vv. 6–14), la redefinición del ayuno como reforma social (v. 6) tierna preocupación (v. 7) y renuncia a darse el lujo de acusar con el dedo (v. 9), es un anticipo de la forma en que nuestro Señor interpretó la ley.
9 La promesa: Entonces invocarás …  mira hacia atrás a las oraciones no contestadas del v. 3 (cf.cf. Confer (lat.), compare Stg. 4:3, 8 ss.), y el inspirador desarrollo en los vv. 9b–12 es una expresión del principio de Mat. 7:2: “Con la medida con que medís se os medirá.” 11 El hermoso símil del jardín de regadío reaparece en Jer. 31:12. Toda la serie de metáforas de los vv. 10–12 recompensa el estudio de las mismas. 13, 14 Pero para evitar que se piense que la filantropía lo es todo, estos versículos describen lo estricto de guardar el sábado y el placer que da, según lo desea Dios. Si el ayuno es ocasión de mostrar nuestro amor al vecino, el día de reposo debería expresar, antes que nada, nuestro amor a Dios (si bien el pasaje anterior y la práctica de Jesús de guardar el sábado no dejan lugar a dudas de que debe desbordar al hombre). Significará un renunciamiento (v. 13a) y la autodisciplina de superar lo trivial (v. 13b). A la gente de este espíritu Dios puede darle sin temor grandes cosas (v. 14).
59:1–15a Mutua separación. Este pasaje es, en gran parte, la oscura contraparte del cap. 58. Existe el mismo problema de las oraciones no contestadas y una respuesta similar (vv. 1, 2). Pero mientras el cap. 58 describe la verdadera justicia y sus bendiciones, el cap. 59 describe el pecado (vv. 3–8) y su anulación de todos los valores (vv. 9–15) (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 10 de cada capítulo). El final es el caos, con la vida humana (en la expresión de Hobbes) “solitaria, pobre, sucia, brutal y corta”.
2 Explica, en forma clásica, la aparente inactividad de Dios como consecuencia de la separación; no desarrollada aquí en términos de su cambio repentino (como en 1:15) sino como el propio producto del pecado mismo. 3 ss. La anarquía que se expande, pone los puntos sobre las íes; si esto es pecado, ni siquiera la sociedad podrá sobrevivirlo, menos aun la comunión del hombre con Dios. 5, 6 Los huevos de víboras y las telas de arañas hablan con toda claridad, primero, de la ponzoñosa influencia de los impíos, propagada justamente por los intentos de eliminarla (v. 5b; cf.cf. Confer (lat.), compare los esfuerzos para prohibir el arte obsceno) y, segundo, la inutilidad de confiar en sus políticas o en sus promesas (v. 6) débiles como una telaraña.
7, 8 Pablo se inspiró en estos versículos en Rom. 3:15–17 para alcanzar el clímax de su exposición referente a la universalidad de nuestra culpa. 9 Con su por esto, nos revela las consecuencias progresivas de escoger la maldad. 10 El andar palpando las paredes a plena luz es el juicio que los contemporáneos de Jesús cortejaban (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 3:19) y sufrieron (cf.cf. Confer (lat.), compare Juan 12:35–40). 14 Las cuatro figuras personificadas, con la verdad (es decir la integridad) postrada que es siempre “la primera víctima” en tiempos desordenados, pueden haber contribuido en algo a la figura retórica de Apoc. 11:7, 8. 15a Tal vez el toque más revelador es el hombre decente convertido en víctima, único que marcha con el paso cambiado. Es un desbaratarse peor que el de Amós 5:13; es decir, no sólo se ha torcido la justicia pública, sino también la opinión pública con ella.

59:15b-21 El libertador solitario (cf.cf. Confer (lat.), compare 63:1–6)

La intervención divina es el único puente posible tendido entre la vergüenza de Sion, recién descrita, y las glorias que habrán de venir (ver comentario a la introducción de la sección 56:1–66:24).
16, 17 La preocupación del Señor es mayor de lo que permiten ver algunas versiones. Se asombró capta mucho mejor el sentido como en 63:5. Con esta indignación no compartida cf.cf. Confer (lat.), compare la solitaria pesadumbre y enojo de Jesús en Luc. 19:41, 45. La armadura y la vestimenta del v. 17 reafirman el tema del v. 16b; el Señor no cuenta con ayudas externas para luchar contra el mal, solamente su diáfano e intenso rechazo del mismo. Justicia pareciera tener una connotación de dinamismo tanto como de cruzada, y un mayor significado estático de integridad (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 46:12, 13). De la misma manera, la armadura de Dios aquí ilumina Ef. 6:13–17: es lo que Dios usa, no sólo lo que da.
Este celo es gobernado por estricta justicia. 18 Está erizado de palabras de retribución: retribución … ira … furor …  (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 12:19); pero despeja el camino para un reino de convertidos. 19, 21 El lugar de origen no descalificará (v. 19) ni habilitará (v. 20) al hombre para la membresía; la prueba es espiritual (vv. 19a, 20b; cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 8:10–12), y el pacto es, sin duda, el nuevo pacto cuyos participantes no sólo “todos … me conocerán” (a Jehovah; Jer. 31:34), sino que todos hablarán por él como una nación de profetas (cf.cf. Confer (lat.), compare Núm. 11:29; Joel 2:28).

60:1-62:12 La gloria de Sion

Estos resplandecientes y regocijados capítulos describen las bendiciones que trascienden el antiguo orden y aun, en ciertos pasajes, las de la misma era cristiana; pero el lenguaje es el de las ordenanzas del ATAT Antiguo Testamento y de la Jerusalén lit.lit. Literalmente: requerirá que se traduzca en términos de la “Jerusalén de arriba” (cf.cf. Confer (lat.), compare 54:1 ss.; Gál. 4:26). También Apoc. 21 se nutre libremente del cap. 60 para pintar su cuadro de la radiante ciudad del cielo; y la interpretación de esa visión (en la cual es posible más de un punto de vista) debe afectar a la de la actual profecía. El punto de vista que aquí se sustenta es que el retorno a Jerusalén de los israelitas dispersos sirve de modelo a un movimiento mucho mayor, la inclusión universal de los convertidos a la iglesia, y que la visión mira repetidamente más allá de esto, al final, al estado de última gloria.
60:1–9 La estrella de las naciones. Los tu, los ti y los tus de este capítulo son femeninos y singulares, y se refieren a Sion, la ciudad madre (ver sobre 49:14–23; 51:17–23; 54:1–10), cuyos hijos …  e hijas (v. 4) pertenecen a todas las nacionalidades, no sólo a la dispersión israelita (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 87:3–6; Gál. 4:26). De modo que las naciones (v. 3) y los de las costas (v. 9) son más que meros transportistas de este movimiento hacia la tierra natal: ellos son, en gran medida, parte componente de los que buscan tu (de Sion) luz (v. 3) y esperarán expectantes al Señor (v. 9) dirigiéndose a su hogar como palomas hacia sus palomares (v. 8). Ver también sobre los vv. 10–16. El oro e incienso (v. 6) recuerdan al lector cristiano de los precursores de esta migración en Mat. 2, cuyo homenaje, sin embargo, fue peligroso y cuyos dones incluían la mirra enigmática (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 15:23; Juan 19:39), indicadores de la lucha que aún quedaba por delante.
Sobre el escenario y el simbolismo de, especialmente, los vv. 6–9 (de los cuales el v. 7 es crucial para entender el capítulo) ver los comentarios a la introducción de la sección 60:1–62:12 anteriores. Los términos sacerdotales del v. 7 excluyen una interpretación puramente lit.lit. Literalmente de la profecía, desde el momento en que el NTNT Nuevo Testamento insiste en que no puede haber un retorno al culto basado en sacrificios de carnero … altar … y templo, los cuales eran solamente “la sombra de los bienes venideros” (Heb. 10:1; cf.cf. Confer (lat.), compare Heb. 13:10–16; Juan 4:21–26). Sobre Tarsis ver sobre 6:16.
60:10–16 Los deleites de la conquista. Los gentiles de este pasaje no son convertidos sino vasallos, no ganados a la causa sino conquistados. La Escritura siempre contempla muchos de los tales (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 19:27; Apoc. 27:7–9). En metáforas sobre las victorias y sus frutos —trabajo de extranjeros (v. 10), inmunidad de todo ataque (v. 11a; cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 21:25, 26), tributo exótico (v. 11b), y otras cosas semejantes— Dios promete el triunfo de su reino y la perpetua (v. 15) felicidad de su pueblo. El aparente imperialismo del pasaje no hace otra cosa que expresar la sobria verdad de que rechazar el dominio de Dios constituye siempre un acto de suicidio (v. 12), y de que los mansos heredarán la tierra.
60:17–22 El pleno resplandor de gloria. El oro en lugar del bronce es un cambio divino característico (cf.cf. Confer (lat.), compare 61:3, 7), al mostrar el contraste de la declinación y devaluación humanas (cf.cf. Confer (lat.), compare las sustituciones de 1 Rey. 14:26–28 y la conmovedora tristeza de Lam. 4:1, 2). El pasaje está tan repleto de estas nuevas glorias que no cabe otra interpretación sino que describe la perfección final, donde en un pueblo … todos … justos no serán necesarios los administradores ni recaudadores sino la compulsión de la justicia y la concordia (v. 17b), y ninguna defensa sino la Salvación que es inseparable de Dios (cf.cf. Confer (lat.), compare 59:17), y la Alabanza que es la confianza hecha perfección. El centro vital de esta gloria, es decir, la inmediata presencia de Dios está revelado en los dos versículos de en medio, 19 y 20. Los pasajes de Apoc. 21:23; 22:5, confirman que esta visión excede no solamente los límites del ATAT Antiguo Testamento sino también los de la era cristiana, expresando en términos humanos (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 22) la nueva creación de la cual hablará nuevamente 65:17–25.
61:1–4 El cántico del ungido de Jehovah. Si bien la expresión “el siervo de Jehovah” está ausente de esta canción (como también lo está de 50:4–9), pareciera artificial hacer de mí y me del v. 1 un nuevo orador. Nuestro Señor vio su misión revelada tan claramente en este cántico como en los demás (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 4:17–21; 7:22); y podemos observar, en este investido del Espíritu (cf.cf. Confer (lat.), compare 11:2; 42:1) y ungido, una combinación de términos que se relacionan con el Siervo y con el Rey mesiánico.
La alegre tarea de aquí es una adecuada secuela del fatigoso trabajo de los primeros cánticos (ver sobre 42:1), el fruto se vislumbró en 53:10–12. Nuestro Señor pudo citar este pasaje al comienzo de su carrera porque ya había aceptado, en su bautismo y tentación, el papel de Siervo sufriente, y con ello, la cruz. Estos son los “beneficios de su pasión”; sus milagros hablaron el mismo idioma.
El escenario continúa siendo la cautividad, vistas primero desde Babilonia (v. 1b), y luego de la arruinada Jerusalén (v. 3). Para sus primeros destinatarios la promesa sería tan lit.lit. Literalmente como la amenaza anterior de exilio (cf.cf. Confer (lat.), compare 39:6); pero como cumplida por Jesús (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc 4:21) inauguró las bendiciones proclamadas en las bienaventuranzas y en otros lugares a los oprimidos, y particularmente a los que están de duelo (cf.cf. Confer (lat.), compare tal vez Amós 6:6). La libertad a los cautivos habría de ser también espiritual, como tuvo que aprenderlo Juan el Bautista. (La pregunta que formuló en Luc. 7:19, ¿fue provocada por las esperanzas que había depositado en el “manifiesto” de Luc. 4:18?) Obsérvese el elemento de lenta maduración y paciente reconstrucción, implícita en las metáforas de los robles y de las ruinas antiguas.
Pero la notoria omisión de Jesús de las palabras el día de la venganza …  (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 4:19, 20) señala tácitamente a una última etapa no alcanzada aún (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 25:31–46; Hech. 17:31; 2 Tes. 1:6–8). En sus distintos contextos se ve la profecía en su pimpollo, la flor y, por inferencia, en la fruta ya madura. Para mayores detalles ver sobre 63:4.
61:5–9 La amplia compensación. Algunos piensan que este pasaje cabe dentro del generoso espíritu misionero de, p. ej.p. ej. Por ejemplo 19:24, 25; 45:22; 66:18–21, como si relegara a los gentiles a un perpetuo servilismo. Esto es confundir metáfora con hechos. Bajo la figura de un Israel sacerdotal, servido por extranjeros (vv. 5, 6) y enriquecido por sus anteriores depredadores (vv. 7, 8), la realidad es el pueblo de Dios (cuya posición no es nacional: cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Ped. 2:17; Apoc. 7:9), vindicados y disfrutando de toda su herencia como reyes y sacerdotes (cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Ped. 2:9; Apoc. 1:6), mientras que el orgullo del hombre es humillado y es aherrojado su poder. En cuanto a los gentiles, vistos como derrotados, ver sobre 60:10–16; en cuanto a los gentiles convertidos ver sobre 19:16–24; 60:1–9. 7 Con respecto a la promesa de que tendrán doble porción, cf.cf. Confer (lat.), compare posiblemente 40:2.
61:10, 11 El cántico de los justificados. Para esta exclamación de gozo cf.cf. Confer (lat.), compare 12:1–6, y las canciones de los caps. 24–27. Obsérvense las dos metáforas que traducen la justicia: primero, como manto, del cual el mejor comentario es “el mejor vestido” de Luc. 15:22, festivo y totalmente inmerecido; segundo, como brotes de planta de vida, producto de lo que hace germinar las semillas, cuya vitalidad inherente se manifiesta en crecimiento y forma. La primera describe la justicia tal como es conferida desde afuera (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 3:22); la segunda brota del interior (cf.cf. Confer (lat.), compare Rom. 8:10); ambas hacen de ellas un don de Dios. Sobre los matices de su significado, cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 46:12, 13.
62:1–5 La hermosura nupcial de Sion. Este es otro poema en las series (comenzando en 49:14 y terminando en 66:7–16) que describe a Sion como a una mujer que añora a su esposo y a su familia. Pero aquí el acento está puesto según la perspectiva de Dios sobre la reunión: la energía de su voluntad (v. 1a), la altura (v. 1b) y la anchura (v. 2) de su ambición por ella; su orgullo en perfeccionarla (v. 3), su gozo en traer de vuelta al hogar a los desterrados (v. 4a); y el misterio central, que no es filantropía sino ardiente amor (vv. 4b, 5b).
4 De los cuatro nombres que aparecen en este versículo, los dos últimos han pasado a integrar (y también fuera de él) el vocabulario cristiano como Jefsibá y Beulá (ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada); su mención juntas ilustra el contraste entre la fe bíblica y los cultos cananeos. La metáfora de Dios como esposo señala a la fidelidad (cf.cf. Confer (lat.), compare sobre 50:1) y deleite, mientras Baal como esposo era poco más que una fuente de fertilidad (cf.cf. Confer (lat.), compare Ose. 2:12, 13). 5 Los hijos de Sion pueden hacer que la metáfora suene mal en nuestros oídos, pero llevan la intención de enriquecerla recordándonos que los piadosos están desposados con la ciudad madre al par que engendrados por ella, cuya restauración significará la delicia, tanto de ellos, como de Dios.
62:6–12 Acelerando el gran día. El gran regreso a la patria es visto tanto desde el centro como desde la periferia: desde la expectante Jerusalén (vv. 6–9, 11b. 12) y desde los más alejados confines de la tierra (vv. 10, 11a). Cada uno provee un cuadro de los apropiados preparativos humanos para el momento decisivo de Dios. 6–8 Primero Dios da a ciertos hombres preocupación por Sion como la suya propia (cf.cf. Confer (lat.), compare 6b, 7a con la), llamando a estos guardias (cf.cf. Confer (lat.), compare 56:9–12) y recordadores (ver sobre 63:7) a oraciones importunas (cf.cf. Confer (lat.), compare Luc. 11:8; 18:7), que estimula con promesas explícitas (vv. 7, 8). 10 Luego llama a los que padecen esclavitud a que reclamen su libertad, y a que sirvan como guías de distantes pueblos de los cuales y con los cuales traería a los ciudadanos de Sion al hogar. Sobre la identidad de estos últimos, ver sobre 60:1–9. 12 Obsérvese, finalmente, el cuádruple título de esta comunidad rescatada (cf.cf. Confer (lat.), compare el nuevo nombre prometido en el v. 2); un clímax triunfal para este grupo de capítulos y todavía una promesa para la iglesia de Dios cuando es perseguida.

63:1-6 El vengador solitario

Este es el trozo compañero de 59:15b–21 (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 5 con 59:16). Al par que ambos tratan del juicio y de la consiguiente salvación, este poema, con su dramático diálogo (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 24:7–10) pone de relieve el día de la venganza (v. 4), tema que se mezclaba en 61:2 con el de la restauración. Las dos actividades están relacionadas casualmente, como la victoria (con su derramamiento de sangre) con la liberación (con su gozo y paz). El NTNT Nuevo Testamento suscribe la secuencia, al elaborar este poema en Apoc. 19:11–16, donde Jesús es el guerrero. Pero en ambos Testamentos Dios primero ha ofrecido un lugar donde refugiarse de su juicio (cf.cf. Confer (lat.), compare 27:5).
1, 2 Edom y su ciudad Bosra ya tipificaron al mundo impenitente en 34:6. Hay un juego de palabras con el nombre de Edom (“rojo”) e indirectamente con Bosra, palabra similar a “vendimiador”. Soy yo, que hablo en justicia (v. 1) se refiere al indefectible cumplimiento de lo que Dios anuncia (cf.cf. Confer (lat.), compare 45:23; 55:11). Obsérvese grande para salvar. Este es de interés dominante, aun en este pasaje que trata de juicio. 3 La frase he pisado el lagar yo solo puede recordarles a los cristianos del Calvario, pero su significado (cf.cf. Confer (lat.), compare Apoc. 19:15) es que Dios se interesa al máximo y tiene el suficiente poder para llevar a cabo su obra de juicio.

63:7-64:12 Las necesidades urgentes de Sion

Las glorias de los caps. 60–62 y la visión de una acción decisiva en 63:1–6 incitan al profeta a una de las más elocuentes intercesiones de la Biblia, al pasar revista a la anterior bondad de Dios y a los actuales aprietos de su pueblo.
63:7–14 Las anteriores misericordias de Dios. 7 Isaías desempeña el oficio de un “recordador” (cf.cf. Confer (lat.), compare 62:6); su decisión de recordaré significa, “traeré a memoria”. 8 En la metáfora de las esperanzas que un padre tiene para sus hijos, retoma el tema inicial del libro (1:1, 2), y en el v. 9 cita libremente del libro del Exo. (cf.cf. Confer (lat.), compare a su vez Exo. 3:7; 33:14; 19:4). 10–14 Los términos utilizados guardan una estrecha relación con los del Sal. 78: p. ej.p. ej. Por ejemplo: Se rebelaron y entristecieron (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 78:40); y el símil de guiar a los animales a sitios de pastoreo en los vv. 13, 14 (cf.cf. Confer (lat.), compare Sal. 78:52, 53). Pero utiliza los términos con una nueva intensidad (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 9a), y con un nuevo énfasis en el Espíritu Santo como Señor en medio de su pueblo (vv. 10, 11. 14). La referencia de los vv. 10–14 es a la rebelión de Israel luego de la experiencia del desierto, por la cual fueron castigados pero no desechados. Por amor a sus anteriores misericordias, el Señor continuó guiándolos (cf.cf. Confer (lat.), compare vv. 13b, 14 con el Sal. 78:72, donde David continúa la obra de Moisés).
63:15—64:12 La familia olvidada de Dios. La apelación repetida tres veces, tú … eres nuestro Padre (63:16; 64:8), le da a esta oración su especial intensidad, a medida que el sentimiento de rechazo lucha con el de aceptación.
Los síntomas del rechazo o alejamiento son en parte exteriores, con el enemigo pisoteando todo lo que era santo (63:18; 64:10, 11), pero más graves son los síntomas internos: la dureza espiritual de 63:17, los estragos del pecado según la descripción de 64:5b, 6 (un brillante retrato de su poder para aprisionar, depravar y desintegrar), y una general indiferencia (64:7) que hace que la condición sea humanamente incurable.
En todo esto se ve el juicio de Dios, quien ha retenido su intervención (63:15b), endurecido sus corazones (63:16; cf.cf. Confer (lat.), compare 6:10) y los ha entregado (heb. “derretir”) al poder (o por medio de) de …  sus iniquidades (64:7). La última de estas frases deja aclarado que no es Dios el responsable por esta desgraciada situación espiritual: nace del propio coqueteo de los hombres con el pecado.
Por el otro lado existe la constancia del Padre a la cual se puede recurrir (ver el comentario de apertura del capítulo); es más tenaz que la fidelidad humana (cf.cf. Confer (lat.), compare 63:16 con 49:15; Sal. 27:10), y más permanente (desde la eternidad, 63:16b). Además queda probada por su poderosa intervención en favor de aquel que en él espera (64:4; cf.cf. Confer (lat.), compare 8:17; 30:18) ¿y por qué no habrían de repetirse (64:1–5a)? (El NTNT Nuevo Testamento señala de qué manera inimaginable trascenderían: cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 2:9, 10.) Por sobre todas las cosas al Padre se le apela como el alfarero (64:8) que todo lo sabe y que todo lo controla. Esta sumisa confianza es un espíritu muy distinto al de 45:9, 10; hace de la oración, que resueltamente comenzó con una alabanza (63:7), un modelo para todos los que tienen que suplicar desde lo más profundo.
Pero termina con una pregunta. La respuesta de Dios revelará cuánto o cuán poco la contrición del profeta ha hecho mella en el corazón de su pueblo.

65:1-66:24 La gran divisoria

Lejos de terminar con un resplandor general, estos capítulos agudizan sin piedad el contraste entre la luz y la oscuridad, y anulan toda idea de privilegio. Es el final de una búsqueda como aquella de Apoc. y las parábolas del juicio, llevando hasta sus últimas consecuencias las implicaciones de la visión inaugural de Isaías (cap. 6).
65:1–16 Los propios y los repudiados. 1, 2 El heb., tal cual es, coincide con Rom. 10:20, 21 al referirse en el v. 1 a los gentiles y en el v. 2 a Israel. Aunque la frase una nación que no invocaba mi nombre (v. 1) puede reclamar apoyo antiguo, el texto heb. no alterado se traduce así: “Una nación no llamada por mi nombre”, apuntando claramente a los gentiles, más bien como la respuesta de Dios al desdén de Israel (63:19), que como un mero eco de 64:7.
De ahí que los gentiles han de ser incorporados y rechazado el judaísmo apóstata (vv. 1–7); pero los vv. 8–10 reafirman la promesa de un “remanente” de israelitas piadosos (ver sobre 10:20–23). La línea divisoria de Dios no corre entre los judíos y gentiles como tales, sino entre los que “buscan” y “los que olvidan” (vv. 10c, 11a), que son respectivamente los benditos y los malditos de los vv. 13–16.
3–7 Con respecto a los ritos prohibidos, cf.cf. Confer (lat.), compare 57:3–10. Las desviaciones anteriores fueron predominantemente licenciosas; las de la actualidad son provocadoras, echando a un lado los altares de Dios (vv. 3b, 7b; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 12:2–7), incursionando en la necromancia (v. 4a; cf.cf. Confer (lat.), compare Deut. 18:11), comiendo carne prohibida en abierto desafío (v. 4b; cf.cf. Confer (lat.), compare 66:17; Deut. 14:3, 8), y atribuyéndose, a partir de estas perversiones, una “santidad” mágica, poderosa como un hechizo (v. 5a; lit.lit. Literalmente “porque yo soy santo para contigo”) porque soy más santo que tú. Para el colmo del insulto, ver el v. 11.
8 El símil de las uvas buenas de un pobre racimo, relaciona el tema del “remanente” con el de la viña arruinada del cap. 5, utilizando tal vez, como argumento, las estrofas iniciales de una canción de vendimia, desde que las palabras no lo destruyas parecieran ser el nombre de una tonada en los títulos de los Sal. 57–59. 10 En cuanto al valle de Acor, con su turbulento pasado y futuras esperanzas, ver Jos. 7:26; Ose. 2:15. 11, 12 Fortuna y Destino, Gad y Mení, eran adorados en Siria y otros lugares. Nótese el juego de palabras en los vv. 11, 12, Os destinaré …  con la mesa y el vino, cf.cf. Confer (lat.), compare 1 Cor. 10:21, 22, donde la pregunta de Pablo: “¿Provocaremos a celos al Señor?” (cf.cf. Confer (lat.), compare nuestro v. 3) podría indicar que el Apóstol tenía en mente este pasaje.
13, 16 Aquí el ritmo inicial es el de una endecha o una canción de burla (cf.cf. Confer (lat.), compare 14:3–23) y los agudos contrastes anticipan el de los Evangelios (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 25:31–46; Luc. 6:20–26; Juan 3:36). El nombre, el Dios de la verdad, es lit.lit. Literalmente el Dios del “amén”, es decir, lo que es seguro y fiel; cf.cf. Confer (lat.), compare la expresión utilizada por nuestro Señor (“de cierto, de cierto”) y su título en Apoc. 3:14 (ver también 2 Cor. 1:18–20).
65:17–25 Cielos nuevos y tierra nueva. Lo nuevo es representado íntegramente en los términos de lo viejo, pero sin las angustias pasadas; no se hace ningún intento de describir algún otro tipo de novedad. De ahí la familiar puesta en escena, Jerusalén, y la modesta satisfacción, principalmente la oportunidad de disfrutar de la obra de sus manos (v. 22). Esto permite que aparezcan en relieve las cosas más importantes del pasaje: la curación de viejos males (v. 17b); gozo (vv. 18, 19); vida (v. 20; ver más adelante); seguridad (vv. 21–23a); comunión con Dios (vv. 23b, 24) y concordia entre sus criaturas (v. 25).
Con respecto a cien años (v. 20) se quiere significar que en este nuevo escenario un mero siglo es vergonzosamente breve, tan vasta es la escala.
Esto deja abierto el interrogante en el sentido de saber si el pasaje promete lit.lit. Literalmente estas bendiciones, o describe el estado final por medio de analogías terrenales. Si las condiciones fueran lit.lit. Literalmente, serán las del milenio, como se lee directamente en Apoc. 20, donde los santos resucitados parecieran coexistir con el mundo de los vivos, antes del juicio final. Contra esto, sin embargo, tenemos la secuencia según la cual la nueva creación (vv. 17, 18) precede a estas bendiciones aquí, pero las sigue en Apoc. 21:1. Por esta razón pareciera preferible que tomemos a este pasaje como una analogía, y sus alusiones al pecador (v. 20, ver nota de la RVARVA Reina-Valera Actualizada) y a la serpiente (v. 25) como promesas de juicio y de victoria. No prosperarán más los malvados, ni los fuertes harán presa de los más débiles, ni el tentador podrá escapar a su sentencia (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 25: con Gén. 3:14, 15), en el mundo perfecto por venir. Pero todo está expresado libremente, en forma local y pictórica, para inflamar la esperanza más que para satisfacer una curiosidad. Obsérvese, finalmente, la inferencia por la alusión a 11:6–9, que eso no ha de ocurrir lisa y llanamente por un fíat creador, sino por obra del Rey mesiánico.
66:1–5 Adoradores bienvenidos y no bienvenidos. Esto no constituye una protesta contra la reconstrucción del templo, como lo han sugerido algunos, puesto que fue Dios quien lo ordenó (Hag. 1:2–11). Más bien es un reproche a la práctica eclesiástica estéril, el espíritu que habría de erigir muros humanos alrededor de Dios (vv. 1, 2a; cf.cf. Confer (lat.), compare 2 Sam. 7:6; Hech. 7:48–50, 54). 2b Obsérvese la actitud de pureza que Dios espera de nosotros, como en Luc. 18:13, desde el momento en que el hombre no sólo es pequeño sino pecador. Ver, sin embargo, 57:15.
La práctica eclesiástica estéril también engendra irrealidad (v. 3) e intolerancia (v. 5). 3 El heb. tiene una secuencia lit.lit. Literalmente como la expresa la RVARVA Reina-Valera Actualizada: El que mata un toro es como el que mata a un hombre. Podría significar (según la mayoría de las versiones) que un ritual que no pasa más allá de lo correcto, es como una matanza inútil y una idolatría (cf.cf. Confer (lat.), compare 1:13: Jer. 7:21, etc.), o que en la actualidad coexiste con la brutalidad y el sacrilegio. La intolerancia del v. 5 se tradujo, casi al pie de la letra, en Juan 9:24, 34. Es una de las primeras alusiones auténticas a las persecuciones religiosas y al odio teológico, una de las manchas más vergonzosas de la iglesia.
66:6–17 La última intervención. Si bien los términos utilizados en esta sección y en la siguiente, son aun términos del ATAT Antiguo Testamento, con su templo (v. 6), carros (v. 20), sus “lunas nuevas” (v. 23, BJBJ Biblia de Jerusalén) y sábados (v. 23) se refieren claramente al tiempo final. 7–9 Acentúan lo totalmente novedoso del evento que se mofa del lento proceso de la historia; ¿Nacerá una nación en un instante? es el equivalente de 1 Cor. 15:51, 52: “Seremos transformados … en un abrir y cerrar de ojos.” El v. 9 da la última y triunfal respuesta al mensaje de Ezequías a Isaías en 37:3.
10–14 La exuberante escena familiar de estos versículos que concluyen los poemas de Sion como esposa y madre (ver sobre 49:14–23), se centraliza ahora en los hijos de Sion (cf.cf. Confer (lat.), compare Gál. 4:26). Obsérvese que la ciudad madre en realidad es la fuente secundaria, no primaria, de su riqueza y bienestar: todo es del Señor, aun el amor de una madre (v. 13), si bien utiliza a la comunidad redimida para dispensar sus dones. Las últimas dos líneas de estos versículos se refieren al dónde y al cuándo de esta ayuda: Os consolaré … en Jerusalén seréis consolados. Se unen aquí la directa comunión con Dios y el pleno compromiso con su iglesia. En Juan 16:22 Jesús le dio al v. 14 una fuerte referencia personal.
15, 16 El fuego y la espada son los aspectos duros de toda intervención divina (cf.cf. Confer (lat.), compare Mat. 10:34) pero ésta es la última (cf.cf. Confer (lat.), compare v. 24; 2 Tes. 1:7–10). Si bien se refiere a todo mortal, los objetos taxativos de la ira son los apóstatas del v. 17 (cf.cf. Confer (lat.), compare 65:3–7; Lev. 11:7, 29), que conocieron la luz y la despreciaron. 17 Uno que está en el centro, se refiere tal vez al líder en un rito mágico religioso: cf.cf. Confer (lat.), compare Jazanías “entre ellos” en Eze. 8:11.
66:18–24 Las naciones reunidas. Partiendo desde un punto de vista milenarista, la venida del Señor será seguida por la evangelización de todo el mundo, el pleno retorno de Israel, y el establecimiento de una Jerusalén como capital de mundo y centro de peregrinación. Como alternativa, esta sección final puede considerarse como un epílogo que abarca la primera y segunda venidas de Cristo. El v. 18 anuncia el propósito de Dios para con el mundo, y los vv. 19–21 los medios mediante los cuales los pondrá en ejecución: la señal (Cristo crucificado y resucitado; Mat. 12:38–40?); los sobrevivientes o remanente salvado, enviados a las naciones (v. 19); y la reunión de su pueblo en su Jerusalén (v. 20), y los gentiles admitidos en plena comunión con los judíos (v. 21). Desde este punto de vista Jerusalén no es lit.lit. Literalmente una ciudad (cf.cf. Confer (lat.), compare nuevamente Gál. 4:25, 26). Los vv. 22–24 describirían (siempre en términos del ATAT Antiguo Testamento) los estados de gloria y perdición finales.
En mayor detalle: en 19 los nombres representan las lejanas avanzadas del mundo de Israel. 20, 21 Por lo tanto, desde las partes más remotas de la tierra, los dispersos de Israel serán traídos a Jerusalén por los gentiles como un homenaje. Hay un doble significado en este término, que se refiere a la ofrenda vegetal de Lev. 2, etc., pero que también significa el tributo que el vasallo debe pagar a su señor. Pero también estos gentiles serán aceptables: no solamente como vasijas limpias dignas de comulgar con los israelitas, sino también como sacerdotes y levitas. (Gramaticalmente de entre ellos podría referirse a los israelitas que retornaron, pero el anticlímax es improbable.) Pablo emplea una notable variante de este simbolismo en Rom. 15:15, 16.
22 Para los cielos nuevos, etc., cf.cf. Confer (lat.), compare 65:17. 23 De mes en mes y de sábado en sábado no atañen a los cristianos (cf.cf. Confer (lat.), compare Col. 2:16), y no es plausible suponer que estas “sombras” han de ser restablecidas: Prefiguran aquí, por su sustancia, la gozosa dedicación de toda vida al Creador.
23 Cf. Dan. 12:12b; Mar. 9:48. En la sinagoga se repite la lectura del v. 23 después de leerse el v. 24, para restarle dureza al final de la profecía. Pero es un final verdadero. “Es evidente” (citando a G. A. Smith) “que ninguna cosa puede resultar. Si los hombres sobre cuyos oídos había caído la gran profecía, con toda su música y todo su evangelio … se empecinaran en preferir a sus ídolos, su carne de cerdo … su sentarse sobre las tumbas, que a un Dios tan evidente y a una gracia tan grande.”
“¡Buscad al Señor mientras puede ser hallado!” (55:6).
Derek Kidner

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